El líder local de la Asociación de Músicos y Filarmónicos lamentó
que muchos grupos hayan desaparecido a raíz de la masiva contratación de bandas
foráneas.
Mérida, Yucatán; 19 de junio de 2017 (ACOM).- La mafia de las
empresas cerveceras, televisivas y radiofónicas y las nuevas tecnologías están
“matando” a los grupos musicales, los bailes y con ello a más de 600 músicos
locales que subsisten de pequeños contratos y eventos particulares.
Miguel Martínez Ancona, dirigente estatal de la Asociación de
Músicos y Filarmónicos, aseguró que muchos grupos musicales han desaparecido
debido a la invasión de agrupaciones norteñas contratadas por las empresas
cerveceras que han desplazado a los músicos locales.
“Los grupos norteños se niegan a trabajar con músicos locales,
muchos porque sus contratos se los exigen, otros porque las empresas que los
traen les pagan cierta exclusividad con grupos publicitarios”, señaló.
El ex dirigente del Sindicato Único de Filarmónicos de
Yucatán (SUFI) explicó que el problema es grave.
“Antes, el Sindicato de Músicos de México exigía pagar un
desplazamiento de 900 salarios mínimos y pago de impuestos al estado donde
acudieran grupos foráneos, para complementar las tareas de apoyo a grupos
musicales locales, pero ya no hay esa ley, ahora llegan y no pagan nada y las
empresas se niegan a apoyar a los músicos locales”, lamentó.
“Hace algunos años el Congreso del estado aprobó una ley de Valores
Artísticos de Yucatán, que exigía a los grupos foráneos trabajar con grupos
locales, de lo contrario tendrían que pagar un impuesto mayor, pero se derogó
esa ley y ahora los músicos locales apenan logran pequeños contratos”, agregó.
Martínez Ancona sostuvo que la música viva está desapareciendo
pues, aunque en algunos restaurantes y centros de mediodía contratan a los
músicos, solo lo hacen por 28 días.
“Al terminar los días les renuevan el contrato, de esa manera no
generan antigüedad, no tienen seguro social y tampoco tienen derecho a
prestaciones, aguinaldo o vacaciones”.
El entrevistado señaló que los músicos locales padecen las
condiciones, ya que ahora hasta en las vaquerías de los pueblos prefieren poner
un luz y sonido, que contratar a una charanga o una orquesta jaranera.
“Nuestras tradiciones están cada vez peor”, aseveró.
Ya que ni el gobierno estatal ni el municipal toman en cuenta
estas condiciones, los músicos buscan afanosamente tener trabajo, pero cada día
es más complicado.
“Las empresas televisivas y
radiofónicas llenan su programación con publicidad pagada para grupos norteños
que ahora llegan y desplazan a los grupos locales, música enajenante, pero que
deja dinero y con ello cubren su programación, olvidando las condiciones de los
músicos tradicionales de la localidad”, finalizó.


