“Jesús no sólo vino a salvarnos, sino a sanarnos, por eso el que se acerca a Dios se cura, sana porque él da salud, como lo vemos y dice el Evangelio que Jesús sanaba a las personas por donde pasaba, dijo el padre Raúl Ignacio Kemp Lozano, en la misa dominical que ofició en la catedral de esta ciudad.
Dijo que se acercaban a Jesús y sanaban, “porque la palabra de Dios es medicina para el alma, para el espíritu, es una medicina preventiva. Si no estamos enfermos, pedimos para no enfermarnos, porque la palabra de Dios es una medicina preventiva y gratificante”.
El fundador de Cotolengo, albergue para alcohólicos que buscan su rehabilitación, indicó que Dios es sanador, “el vino a sanarnos, tiene poder, pero nosotros no lo entendemos así desgraciadamente, no nos gusta estar sanos, nos gusta enfermarnos, estamos fuera de peso y seguimos comiendo cochinita, sin importar que lo primero es la salud, o como el diabético que sigue comiendo dulces”.
Indicó que el espíritu es lo único que nos mantiene firmes en la vida, y si queremos estar sanos y saludables, debemos alimentar nuestro espíritu todos los días, “por eso cada domingo el Señor nos da palabras de vida eterna, pero si no nos preocupamos por nuestro espíritu, nos enfermamos, es por ello que Jesús nos invita a una vida saludable y no la mala vida que llevamos”.
A Jesús lo seguían los enfermos y se acercaban a él, los que querían curarse con sólo tocarlo y uno dice y se pregunta, ¿Entonces porque hay tantas enfermedades? y ¿Por qué estoy enfermo?, pues examinen cómo está su relación con Dios que es lo más importante.
Señaló que hoy el que sufre (Jesús) nos habla de la semilla, “cuando fuimos al Kinder la maestra nos pedía un frasco con un pedazo de algodón mojado y que le metiéramos un frijol para ver como ese frijolito crece, eso es lo que nos quiere decir, Jesús, que su palabra es una semilla de salud, de amor, de bondad, de tolerancia, de paciencia y si nosotros estamos dispuestos a que crezca esa semilla, entonces crecerá”.
En el evangelio de hoy, dijo, escuchamos que no todas las semillas crecieron, unas porque cayeron sobre una piedra, otras porque cayeron en el camino, paso la gente y las pisó, otras porque cayeron entre las espinas, las preocupaciones de la vida y las seducciones de las cosas materiales, ahogaron a esas semillitas, pero las que crecieron, fueron porque cayeron en buena tierra, entonces los que no estamos sanos, es porque caímos en piedra o en tierra dura.
“La salud que es una semilla, pero si uno no quiere no se cura tanto del cuerpo como del alma, por eso hay mucha gente deprimida, se suicida, simplemente porque está enferma del alma, pero si quiere sanar debe acercarse Dios, así de fácil, porque Dios es sanador, pero si le gusta la mala vida, nadie se lo va a impedir”, agregó.


