No ha completado ni un mes en el puesto y el presidente de Estados Unidos de Norteamérica ha puesto al mundo de cabeza, México quizás por su cercanía o tal vez porque algo tiene en su contra ha sido el blanco principal de sus locuras y ocurrencias.
México y lo mexicanos ya no sentimos lo duro sino lo tupido, un día es Trump al otro día es el anuncio de más gasolinazos o el descubrimiento de más fechorías del tristemente célebre Javidu, ex gobernador de Veracruz; o de cualquier otro funcionario rapaz, eso es el pan nuestro de cada día.
Sin embargo, viendo el panorama fría y calculadoramente, las crisis son una ventana de oportunidad que pueden detonar aquellos proyectos que por la inercia conformista, se habían quedado a dormir el sueño de los justos. Hoy por hoy, la Península de Yucatán es como la luz al final del túnel.
Si bien el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá es un tema que preocupa a todo el país, para la Península yucateca se abre el abanico de posibilidades para incursionar en otros mercados de Latinoamérica y Europa, y como ya se hace desde hace un buen tiempo, con la comunidad asiática.
Así las cosas, el trabajo que obliga en este momento a los yucatecos es mantener la guardia arriba y aprovechar el momento, para despuntar y proyectar un desarrollo sostenido que beneficie a la sociedad en general.


