La unidad nacional, abstracto concepto que ha sido bandera de progresistas, caudillos y políticos de todos colores y sabores para hacerse del control de las masas y llegar al poder, hoy da un giro de 180 grados y regresa con fuerza de la mano de los ciudadanos.
Hoy la unidad nacional la construyen los individuos ante instituciones que han perdido su valía, que ya no dan confianza o peor aún que han defraudado e insultado la inteligencia de la sociedad.
El otrora abstracto concepto toma su forma más simple y sencilla, permea en una sociedad mexicana tan lastimada como engañada, invitándola a pelear por lo justo, a denunciar los atropellos… a reconstruir un país saqueado y vapuleado por hordas abusivas, timoratas y entreguistas.
La unidad nacional es posible cuando son los individuos los que pugnan por hacerla emerger desde los escombros, es factible y puede ser una realidad en la medida que cada mexicano haga bien la parte que le corresponde.


