Un viernes de junio regresó el autobús de la escuela, y bajaron los niños. En aquel bus venían los de siete y ocho años. Ella, Marta, descendió feliz y contó a mamá que el examen muy bien, había señalado genial el sujeto y el predicado y las esdrújulas. Iba a segundo de Primaria, leía, escribía, saber le resultaba fascinante.
Era viernes en Sanxenxo, y en el resto de España, era junio, hacía calor, el sol se iba a dormir a las diez y diez de la noche..
Marta se fue a casa contenta. Estar enojado siempre es tan absurdo como agotador. El siguiente viernes sería el último del curso, un curso en el que los pequeños habían dado varias lecciones a los mayores. Era un viernes de junio normal. Irían a la playa, y después a tomar un helado. Cenaría sardinas, soñarían ir a los toros en verano..
Y a navegar y a pescar. Era un viernes de junio normal. Y, eso, es maravilloso!
Dedicado a los niños
A Marta, Pablo, Hugo, Lourdes, Rocío, María, Alberto
A mi Luis
A junio y a las sardinas
Al toreo
A las cosas normales, y bellas, de la vida
A Sanxenxo: mi paraíso


