Érase una vez un cuento que empezaba así, como siempre han empezado muchos cuentos, porque es un bonito comienzo. Sin más.. y sin menos: así. Las protagonistas son dos niñas: Silvia era de ojos de agua de islas Cíes y Lourdes era de dulce mirada de alegría. Las dos eran como son las personas que son de verdad: sinceras, de ole, leales, felices..
Aquella tarde visitarían un hogar para niños enfermos..
Las dos eran amigas, y compartían algo especial el 11 de febrero: era el cumpleaños de Silvia y el santo de Lourdes. Generosas siempre acudieron a llevar un poco de alma a pequeños que sufrían dolor. Jugaron a pintar flores. Les contaron cosas del toreo, eran taurinas!, y les regalaron libros sobre el Juli. Les leyeron cuentos como Caperucita Roja y Blancanieves: los que importan..
Compartieron con ellos gominolas y los clásicos conguitos: acaso a alguien normal no le gustan? Después se fueron las dos a tomar algo y cantaron canciones españolas flamencas…
Por la mañana habían ido a misa.. y así su jornada especial había sido excelente. Y cenarían cada una en casa en familia: la familia es el mayor tesoro!!
Dedicado a mi hermana, lo mejor que me pasó en la vida: feliz cumpleaños
A Lourdes. Feliz día, mil besos
A mi querido Luis
A lo que importa
Al flamenco: joya y arte
A la gente que hace las cosas bien hechas
Al toreo
A mi querido Juli
A cada familia. A mi maravillosa familia
A los cuentos clásicos y a cada una de las cosas que nos gustan y definen nuestra vida
A la Virgen de Lourdes
A cada persona enferma: mi oración


