Por: Cristina Padín.
Leyeron cuentos por la noche. Crepitaba el fuego en la chimenea, y en ese fin de semana largo se reunían todos los primos en el pueblo. También los padres, los tíos, los abuelos. Lo hacían desde siempre, y porque sentían deseos de hacerlo.
Varios de los mayores eran maestros, y se habían emocionado cuando el sacerdote, en una hermosa misa, había dicho que enseñar a otros es parecerse a Dios..
Leyeron cuentos por la noche. Porque les gustaba la lectura, porque valoraban la cultura. Y P leyó una historia que versaba sobre los personajes de Don Juan Tenorio. Y C leyó un relato sobre un torero en una noche de muertos mexicana..
Y comieron castañas asadas…
Y siguieron disfrutando narraciones. Una sobre el Samaín gallego, y otra que leyó B sobre una costumbre extremeña relativa al campo. Y M contribuyó con una leyenda sobre un cementerio malagueño. Y pasaba la noche…
Ese fin de semana era muy especial. Lo vivirían con tradición y fe…
Para el melancólico mes de noviembre
Para cada difunto, mañana, como siempre y más que nunca, les recordaremos
Para nuestras costumbres
Para mi amigo Boni
Mi amigo Manuel
Para mi Luis
Para los cuentos
Y para cada persona que se preocupa por lectura y cultura


