Cuentan leyendas lejanas de las que se han ido susurrando de labio a labio que hubo una vez un jardín de rosas blancas. Y todas ellas elevaban la vista cada mañana hacia una imagen de la Virgen María que había en la pared del convento. Una de las más lindas rosas fue cambiando muy poco a poco, muy poco a poco, y se hizo aún más dulce, aún más serena, aún más noble.. y fue madre: un capullo de rosa de color crema y salmón. Qué estampa de felicidad!
El cuento tenía que estar dedicado a mayo y a las madres. Lourdes había presentado ese: mayo de las flores y de la Virgen, el mes que es fresco y hermoso, anhelado y bendito. Y, con la rosa blanca, compuso el mensaje para su mamá y para las mamás. Son la pureza, el amor más real y grande, la verdad, son la luz y el alma, fuente de vida y de paz, refugio y descanso, consejo y beso. Las madres son tanto, todo. Ese fue el cuento de Lourdes…
Cada palabra hacia una madre humedece las pestañas
Dedicado a las madres
A mi madre y a mi abuela
A cada persona con su mamá en el cielo, yo tengo a mi papá
A mis amigas mamás: especialmente Ana, Belén, Eva, Isabel, Grethel
Al mes de mayo
A la Virgen María
A Luis
A Lourdes
A las rosas
Y a las personas serenas y puras


