Por: Eduardo Ruíz-Healy.
El 1 de diciembre de 2018, día en que el presidente
Andrés Manuel López Obrador asumió su cargo, la Tasa de Interés Interbancaria
del Banco de México era del 8.0%. 18 días después, la Junta de Gobierno del
banco central decidió incrementarla en 25 puntos base a 8.25 y ahí permaneció
hasta el 15 de agosto de 2019, cuando fue reducida a 8.0% nuevamente. Esa fue
la primera de 10 reducciones que llevaron a la tasa al 4.0% el 12 de febrero de
este año.
Luego, a mediados del año, el 25 de junio, al ver que
la inflación iba en aumento, la Junta de Gobierno, cuyo principal objetivo es
evitar alzas en los precios, decidió aumentarla a 4.25%. Ese incremento fue
insuficiente para evitar que cada día costaran más los bienes y servicios que en
el país se consumen, como insuficientes fueron los tres subsecuentes
incrementos, de 25 puntos base cada uno, el 13 de agosto, el 1 de octubre y el
11 de noviembre, que llevaron la tasa al 5.0%, el nivel en que estuvo del 25 de
junio al 14 de agosto del 2020.
Y, debido a que ninguno de los incrementos recientes
sirvió para frenar el alza de precios, la Junta de Gobierno decidió elevar
nuevamente la tasa, esta vez en 50 puntos base, a 5.5%, la misma que rigió del
14 de mayo al 25 de junio del año pasado.
Para explicar las razones de su decisión, Banxico
señaló que “La inflación global siguió aumentando, presionada por los cuellos
de botella en la producción, la recomposición del gasto hacia mercancías, los
elevados precios de alimentos y energéticos, y la recuperación de algunos
servicios… Entre los riesgos globales destacan los asociados a la pandemia, las
presiones inflacionarias y los ajustes a las condiciones monetarias y
financieras.
“En los mercados financieros nacionales, el tipo de
cambio se depreció y las tasas de interés de mediano y largo plazo presentaron
ajustes al alza, influidas por condiciones externas… Se mantiene un entorno
incierto…
“Las presiones inflacionarias globales e internas
continúan afectando a la inflación anual general y subyacente, que en noviembre
registraron 7.37% y 5.67%, respectivamente. Las expectativas de inflación
general y subyacente para 2021, 2022 y para los próximos 12 meses volvieron a
incrementarse, así como las de mediano plazo…
“Los pronósticos de inflación general y subyacente se
revisaron nuevamente al alza, especialmente los de 2022…
“La Junta de Gobierno evaluó la magnitud y diversidad
de los choques que han afectado a la inflación y a los factores que la
determinan, el riesgo de que se contamine la formación de precios y los retos
por el apretamiento de las condiciones monetarias y financieras globales. Con
base en ello decidió, en esta ocasión, incrementar en 50 puntos base el
objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria…”.
Para Banxico, la tasa de inflación del 3.0% se
alcanzará hasta el cuarto trimestre de 2023, lo cual muchos ven difícil y hasta
ilusorio, como ilusoria fue su estimación de que este año sería del 3.0% cuando
en realidad será de poco más del 7.0%.
Todo parece indicar que la tasa inflacionaria de 2021
será de poco más del 7.0%, la más alta del Siglo 21, lo que demuestra que las
cuatro alzas a la tasa de interés no sirvieron. Ojalá que la de ayer sí logre
controlar las alzas de los precios.
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