Las cosas bien hechas, aquel día en el que el sol abrasador convivía con gotas de lluvia, se acercaron a Nerja. Tras el esfuerzo grande que habían hecho querían descansar un poco, pasar tiempo bajo la parra, al lado del mar, escuchar el silencio y también la música del verano, comer en la casita de pescadores enclavada en la roca, beber sangría…
Y sonreír.
Las cosas bien hechas siempre muestran una sonrisa. Eso es porque son la pureza y la fe en Dios; la magia esa buena que se parece a la de Talavante; la verdad hecha cien y mil verdades; lo que es bonito; la entrega auténtica, la que es real, la que no es artificio; el trabajo trabajado con mimo y con clase; lo que es natural, como un natural en un ruedo..
Las cosas bien hechas descansaban en una calita de arena oscura, en un verano azul, siguiendo la corrida de toros de la tarde..
Dedicado a las cosas bien hechas
A lo que es real, cada vez me asquea más la mentira
A mi amigo Jm
A mi querido Luis
A mi mago Talavante
Al toreo
A Albriux (hoy hemos estado en una playa frente a la casita 10)
A Andalucía
Y a lo que es bonito, por ejemplo, una copa de sangría en grata compañía


