La oración nació en el corazón de la anciana que cada día recibía aquellos cuidados tan necesarios, abrió los ojos a la vera de la joven que aguardaba una nueva vida para el hermoso mes de marzo, fue niña al compás de los sueños del chiquillo que quería ser torero y brindar un toro a Morante, creció en la fe sincera del sevillano que rezaba al amanecer y al atardecer con devoción, y siguió creciendo en cada súplica de cada abuelo que acompañaba a los nietos al colegio, y maduró en Semana Santa con el fervor sentido de Manuel, se hizo adulta en Sevilla simplemente apreciando y saboreando el aroma de la religión y de la tradición..
Entonces se acercó a la casa de las Hermanas de la Cruz y susurró con emoción..
A la oración
A las Hermanas de la Cruz
Al toreo
A Morante
A mi amigo Manuel
A Luis
A Albriux
A mi Sevilla y mis sevillanos
A las tradiciones..


