Por: Cristina Padín.
La gota de espuma era blanca y plateada. Y revoltosa y pura. Y gallega y valiente (suele ser valiente el gallego). Y gentil y leal. Salió de Tirán, y por tanto salió de Moaña, y por la misma razón salió de Pontevedra, así que también salió de Galicia.
Estaba triste…
Algunos 18 de mayo en tierras gallegas son muy bonitos. Claros como días primaverales y cálidos como días estivales. Aquel 18 de mayo era triste. Repicaba alguna campana en alguna aldea, una de esas que saben a mar y amar y rezar. La gota de agua lloró..
Lloró y la lágrima salada cayó a la sal del mar..
El escritor había muerto. La muerte no es el final.. pero sí lo es. No habrá otro libro, ni otro caso, ni otro beso, ni otro viaje a Ons, ni otro barco. Morir es ahogar el paseo, el vino, el café, el abrazo, el deseo, el estar. La gota de espuma iba a llevar flores a Vigo.
Creía en Dios y elevó una oración al cielo. Y navegó… en ese mar de Galicia que tanto sabe…
A la memoria de Domingo Villar: escritor genial
Día triste en Galicia
Sin letras, sin palabras, sin libros.. el mundo no sería nada. Está muy claro
A mi amigo Carlos M, un crack
Y a Carlos C, otro crack
A Albriux
A los 6 del 20M
A la valentía y a los gallegos valientes
A mi querido Luis
A mi mar gallego
A las letras
Y a cada persona que aprecia las letras. Y el vino, claro..


