Por: Cristina Padín.
Como escribió Delibes las cosas pudieron haber sucedido de muchas maneras, y sin embargo sucedieron así. Quizá C, al estar tan enamorada de L y no pensar más que con el arrebato en el que se había convertido su corazón, no prestó atención a otras cosas. Lo cierto fue que en el aeropuerto de Santiago de Compostela olvidó una bolsa.. y la bolsa contenía entre otras cosas una estrella que iba a volar a México para el Día de Difuntos. Día de Muertos, que dicen allá.
La estrellita al darse cuenta de la situación se quedó muy triste. Es una fecha especial. Es un momento en el que, más que nunca y con más nostalgia, recordamos y honramos a los que se han ido de la tierra, porque de nuestro lado no se van jamás.. es noviembre en rezo y ofrenda, melancolía y fe.
Casi todo tiene solución si la solución se busca. Una vela que se percató de lo sucedido invitó a la estrella a su hogar. Y a tomar parte en las celebraciones gallegas de la época. Llevó a la estrella al cementerio a la tumba que ella iluminaba, y la estrella pudo sentir también el calor gallego. El respeto al que ha partido. La devoción. La esperanza en un encuentro eterno. El peregrinar de fieles a estar con sus fallecidos. La oración queda. El crisantemo, la misa, la luz…
La estrella y la vela hermanaron el dolor de las pérdidas y el deseo de la vida futura. Galicia y México en comunión..
He intentado escribir una historia amena en un día triste
Galicia vive con gran fervor esta fecha, igual que México
Dedicado a mi abuela, estás bien? Te adoramos
A mi querido padre
A mi familia
A los padres (padre y madre) fallecidos de mis amigos Ana, María, José María, Grethel, Marien
A mis amigos mexicanos
Al padre fallecido de Carlos, Pablo, Vicky, Paty
A la madre fallecida de Maite, Macarena, Carlos
A cada ser en duelo por una pérdida
A mi amiga Ana Filgueras: un abrazo
A mi niño Luis
A la fe y a las tradiciones


