Por: Cristina Padín.
Era Carnaval. En Galicia se llama Entroido. Y, aprovechando que en Madrid también había días libres en el colegio, viajaron a disfrutar esas hermosas costumbres de las tierras gallegas. Viajar les encantaba, viajar es fascinante, y encierra un aprendizaje social y cultural muy importante. Durante el trayecto en coche olvidaron las tablets, antes se vivía fenomenal sin ellas, y fueron cantando y contando cuentos, y apreciando el paisaje…
Cuando llegaron a la localidad orensana de Laza ya se había puesto el sol. La tarde era toda oro y naranja y, aunque hacía un poco de frío, el día prometía otro día idéntico por la mañana: buen tiempo y un hermoso anuncio de la primavera que ya se acercaba. Laza es un pueblo que pertenece a la comarca de Verín, y en él hay yacimientos de la Edad de Bronce, como el petroglifo de las Pisadiñas. ¡Un lugar hermoso e interesante!
Era jueves. Por delante quedaban horas y momentos para sumergirse en una celebración llena de color, de ritmo y de matices. El Carnaval de Laza está considerado el más antiguo de Galicia y goza de gran popularidad. Los chiquillos, tanto Marta, como Pablo, como Carlos, estaban deseando disfrutar el recorrido por las calles de las antorchas, los fachós; disfrutar a los famosos peliqueiros el domingo; comer filloas y orejas; contemplar la farrapada…
Quedaban jornadas de buen ambiente y de música tradicional y costumbres populares para pasar buenos ratos. Después llegaría otro día que nada tenía que ver con esos, y que también festejaban con mucha fe en casa: miércoles de Ceniza. Sabían que había toros en Ciudad Rodrigo el martes, y sabían que actuaría su admirado Morante… y sabían que sus padres dirían que no, que no iban a ir. Había que regresar, había clase..
Y, en el fondo, sabían que tenían razón. No se falta al colegio sin motivo… Ir a clase es siempre lo principal. A Morante le disfrutarían el grandioso Domingo de Resurrección. ¡Junto a Talavante!
(Que vivan siempre nuestras tradiciones populares. Dedicado al maravilloso Entroido de mi tierra).
Este cuento va en mi libro Sentimientos, natural(mente) y lo escribí el año pasado por estas fechas
Hoy entré en una pastelería y olía a mi abuela: a los dulces de Entroido, a mi infancia, a lo que importa
Por eso rescaté este cuento: cómo ha cambiado la vida..
Dedicado a nuestras costumbres
A Belén, Marta, Pablo y Manuel
A Ana y Hugo y Jose
A Morante y a Talavante
A Luis
A la tradición
A mi maravillosa abuela, este año hará orejas y dulces de la época en el cielo


