Leo tenía que escribir un cuento de finales de noviembre. Y le gustaba la idea, era un adolescente culto. Leía mucho, y adoraba comunicarse. Entonces, mientras patinaba en una tarde de plata y rosa, pensó la idea, y no le pareció mala..
“Ella sonreía con su etérea sonrisa. No! En realidad no era ella! Sabía el chico que el amor era lo que acababa de descubrir: su melena de volantes, sus palabras sabias, su libro de poesía.. sus besos (bueno, todavía no conocía sus besos)..
La tableta de chocolate con almendra estaba muy preocupada. Se había caído del regazo de la mujer que llevaba las cosas a la caja. Era una inmensa caja en la que todo aquel que lo deseaba depositaba productos para donar a personas necesitadas.
Leo era generoso.. seguro que a ella el chocolate puro le gustaba mucho… No! Otra vez ella no!
La tableta quería formar parte de aquellas donaciones. Se imaginaba en el hogar de una familia con muchos niños, jugando ellos juntos en el salón. Ella tenía muchos hermanos, era taurina, le encantaban los lances de Pablo Aguado…
Vale! Leo compró dos pasteles de trufa en la pastelería y patinó hacia el lugar en el que ella acudía a clase de piano, adoraba la música!
Le gustaría al profesor su cuento de final de noviembre? Era un muchacho.. enamorado!
Leo es personaje de mi cuento de Navidad
La caja la encontré hoy en el súper: muy necesaria
El amor adolescente es bello
Dedicado a la familia y a mi familia
Al toreo
A los que engrandecen el toreo
A Pablo Aguado
A mi amiga Ana
A Luis
A la música
Y a los cuentos


