Y una vez más se constata que el peor enemigo de una mujer, es la mujer. Me acalambra el linchamiento que se está haciendo a María Cristina Castillo Espinosa, en base a quienes no la quieren, reclaman tener más experiencia, doctorados, y hay quienes han dicho que gracias a ellas se pudo lograr dedicarle más presupuesto a la SEMUJERES, y si, probablemente muchas han luchado por lograr que esa Secretaría ocupe un lugar más digno dentro de nuestro gobierno, pero hay que recordar también que cada quien debe luchar desde su trinchera, que las investigadoras sigan investigando, que las activista no paren en su lucha, y que dejen y den un voto de confianza a la nueva titular de la Secretaría de las Mujeres.
Alguna que otra titular de esa Secretaría que ha ido cambiando de nombre con el paso del tiempo, ya que antes era el Instituto de paridad de género, realizaban mesas de trabajo, en las cuales me tocó participar, representando al Instituto de Cultura, y era casi una obligación declarar que en la cultura existía una discriminación a nuestro género, lo cual siempre negué, y si alguien no está de acuerdo con mi pensar, no voy a debatirlo porque nadie es dueño de ninguna verdad.
Es una lástima que un grupo de mujeres se consideren dueñas, eruditas y expertas en el tema, y que no puedan concebir que las nuevas generaciones también trabajan y se preocupan por las mujeres y por generar más oportunidades y la paridad por la que se ha y sigue luchando por generaciones.
Mujer contra mujer es una historia que se repite, en este caso los egos se vieron lastimados porque hay muchas que consideran que debieron de haber ocupado el puesto. La sangre nueva no implica una falta de preparación o experiencia, hay quienes lo hacen sin tanto alardeo, porque no están buscando obtener un reconocimiento, sino que están más preocupadas por estar en el campo de trabajo, y no detrás de un escritorio acumulando doctorados e investigaciones sin mancharse las manos.
Si la molestia es contra el sistema, y los cambios realizados, no es válido linchar a nadie, sobre todo a una persona que en toda su trayectoria como servidora pública se ha dedicado y trabajado en el bienestar social. Deberíamos de preguntarnos el por qué ya están caducas las personas que se jactan de haber realizado una “impecable” labor cuando estuvieron al frente. ¿Por qué el rechazo a un cambio? Hay que recordar la frase de Heráclito de Éfeso: “Nadie se baña en el mismo río dos veces”
Para quienes no conocen a María Cristina, quisiera compartir algunos datos de su formación:
Es Licenciada en Derecho, tiene un Diplomado en Derecho Indígena el cual impartió el Programa de las Naciones Unidas y la Suprema Corte de Justicia de la Nación Extensión Manuel Crescencio Rejón, tiene una Maestría en Cooperación al Desarrollo Sostenible y Ayuda Humanitaria con especialidad en Desarrollo Sostenible, por la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid, España.
Trabajó en la Casa Comunitaria UAY HA en Chablekal, creando e impartiendo talleres para jóvenes indígenas obreros, también formó parte del Grupo Indignación en la administración y en atención a grupos vulnerables, en Madrid, España, formó parte de la ONGD “Manos Unidas en el Departamento de Confinación para la subvención de proyectos en desarrollo. En el Ayuntamiento de Mérida, durante la Administración de Manuel Fuentes, tuvo el cargo de Jefe de Atención Ciudadana. Aquí abro un paréntesis para quienes no saben que las mujeres forman parte de la ciudadanía.
También en el año de 2007 fue Directora de Vinculación realizando proyectos con Organizaciones de la Sociedad Civil e Instituciones Educativas para el Programa de Estancias infantiles en apoyo a las madres trabajadoras, posteriormente fue Directora de Atención Ciudadana y Compromisos Presidenciales como responsable de dar atención y seguimiento de las solicitudes y quejas dirigidas a la Secretaría de Desarrollo Social, en 2012 trabajó como Directora General de Protección a la Infancia para el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia.4
Fue asesora en la Dirección de Desarrollo Social para el Ayuntamiento de Mérida de 2014 a 2018, para posteriormente ocupar la Dirección General del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia de Yucatán. (No olvidemos que la familia también está compuesta por mujeres).
¿Alguien podría decir que María Cristina no tiene experiencia? Cierto es que no ha publicado libros ni ha realizado investigaciones, pero ha estado ahí, ha palpado y visto lo que viven las mujeres de nuestro estado. ¿Por qué el linchamiento?


