{"id":9887,"date":"2018-03-16T00:00:00","date_gmt":"2018-03-16T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/abramos-puertas-2"},"modified":"2024-02-22T21:25:31","modified_gmt":"2024-02-23T03:25:31","slug":"abramos-puertas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/abramos-puertas-2","title":{"rendered":"ABRAMOS PUERTAS"},"content":{"rendered":"<p>Por: Jordy R. Abraham<br \/>JordyAbraham@gmail.com \/ @JordyAbraham<\/p>\n<p>Mucho se ha hablado de los derechos humanos como el fundamento sobre el cual debe construirse el desarrollo de una sociedad. En este sentido, la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas ha hecho una loable labor por promover la protecci\u00f3n a los derechos de los grupos m\u00e1s vulnerables con el prop\u00f3sito de eliminar la discriminaci\u00f3n y la desigualdad. Sin embargo, una de las grandes asignaturas pendientes que aqueja nuestra comunidad, es la del respeto e inclusi\u00f3n hacia las personas con discapacidad. <br \/>Hist\u00f3ricamente ha habido una tendencia irresponsable por evadir el tema, si bien es cierto que se han llevado a cabo esfuerzos recientemente, todav\u00eda falta mucho por realizar. Se cuenta con una limitada conciencia con respecto a esta situaci\u00f3n y es momento de tomar acciones puntuales. <br \/>Partimos de un desconocimiento preocupante, que hace evidente la falta de informaci\u00f3n, lo cual intensifica la problem\u00e1tica. Tristemente a\u00fan es com\u00fan escuchar calificativos despectivos para hacer referencia a las personas con discapacidad, tales como \u201cinv\u00e1lidos\u201d o \u201cdiscapacitados\u201d. Los t\u00e9rminos anteriores son lesivos porque fomentan la segregaci\u00f3n, ya que parecen minimizar a estos individuos. La realidad es que todos los seres humanos tenemos el mismo valor en cuanto a dignidad y derechos concierne, esto es el principio de igualdad. <br \/>Existen m\u00faltiples tipos de discapacidad como la auditiva, la visual, la motriz, entre otras. Quienes viven con alguna discapacidad, son gente con talentos, aptitudes, sue\u00f1os y derechos como cualquier ser humano. As\u00ed, hay excelentes profesionistas que padecen una discapacidad como podemos ver en los ejemplos de Franklin Roosevelt, Hellen Keller o Andrea Bocceli. <br \/>El problema es que hemos fallado como sociedad en ser conscientes de las necesidades que tienen las personas con determinadas discapacidades. De tal modo, hacen falta muchas rampas para el acceso de gente con sillas de ruedas en edificios y calles, as\u00ed como cultura sobre las funciones de los perros lazarillos, entre otras cosas pues la lista es larga. Es incre\u00edble la escaza educaci\u00f3n que se inculca a los ciudadanos en cuanto a este t\u00f3pico, sobre todo considerando que nadie est\u00e1 exento de sufrir alguna discapacidad en el futuro. <br \/>Como casi todos los problemas sociales, este conflicto solo puede solucionarse a trav\u00e9s de una colaboraci\u00f3n entre el sector privado, las instituciones gubernamentales y la ciudadan\u00eda. Las empresas deben valorar a las personas con discapacidad como gente talentosa y sumamente capaz para puestos de empleo. Por su parte, las autoridades gubernamentales deben continuar implementando campa\u00f1as de concientizaci\u00f3n, pero de igual manera impulsar programas de gesti\u00f3n. Por \u00faltimo, los ciudadanos debemos adquirir mayor respeto hacia los derechos de estos individuos, evitando conductas reprochables como estacionarse en lugares asignados para personas con discapacidad o ser insensibles en nuestras actitudes. <br \/>Podemos iniciar a trabajar para generar un entorno donde no haya desigualdad ni discriminaci\u00f3n. El compromiso est\u00e1 ah\u00ed y depende de cada uno colaborar para que las personas con discapacidad sean reconocidas como parte de una sociedad plural. La inclusi\u00f3n es la mejor v\u00eda para lograr un ambiente de sana convivencia y prosperidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobran los motivos<\/p>\n","protected":false},"author":1061,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9887"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1061"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9887"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9887\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28438,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9887\/revisions\/28438"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9887"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9887"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9887"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}