{"id":9779,"date":"2018-03-07T00:00:00","date_gmt":"2018-03-07T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/manos-a-la-obra"},"modified":"2024-02-22T21:24:19","modified_gmt":"2024-02-23T03:24:19","slug":"manos-a-la-obra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/manos-a-la-obra","title":{"rendered":"Manos a la obra"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Sobran los motivos<\/i>, por:&nbsp;Jordy R. Abraham.<\/b><\/p>\n<p><b><\/p>\n<p><\/b><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\"><b>JordyAbraham@gmail.com<\/b><\/a><b>&nbsp; \/  @JordyAbraham<br \/>\n<\/b><br \/>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Mucho se ha<br \/>\nhablado en los \u00faltimos a\u00f1os sobre la importancia de desarrollar la inteligencia<br \/>\nemocional para dar cara a los retos que se nos presentan en la vida de manera<br \/>\necu\u00e1nime, congruente y asertiva. Lo cierto es que conservar el equilibrio<br \/>\nmental para tomar decisiones en momentos dif\u00edciles, es f\u00e1cil de decir, pero<br \/>\nsumamente complejo de realizar. <\/p>\n<p>Cuando aparece<br \/>\nuna adversidad en nuestro camino es com\u00fan sentirnos abrumados, como si aquello<br \/>\nque hemos construido con base a esfuerzo arduo estuviese a punto de<br \/>\nderrumbarse. Las emociones negativas se hacen notar, pareciera que entonces<br \/>\ntodo se nubla y se vuelve a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil encontrar soluciones viables.<\/p>\n<p>Los problemas son<br \/>\ninevitables, por mucho que nos conduzcamos con orden y compromiso, siempre hay<br \/>\nfactores externos que no est\u00e1n bajo nuestras manos, por lo cual son<br \/>\ncircunstancias que no podemos controlar. As\u00ed, tenemos que confiar en que el<br \/>\nempe\u00f1o personal, nos ayudar\u00e1 a sobreponernos a las adversidades cuando estas<br \/>\nemerjan. Ahora bien, si no se tiene un plan trazado ni un proyecto s\u00f3lido, no<br \/>\nhabr\u00e1 modo alguno de aspirar a lograr aquellos objetivos deseados. Ning\u00fan<br \/>\nviento es favorable para quien no conoce el puerto al cual se dirige.<\/p>\n<p>Un antiguo<br \/>\nplanteamiento filos\u00f3fico asegura que los problemas no nos deben causar angustia<br \/>\nexcesiva ni hacernos caer en la desesperaci\u00f3n. Si el problema en cuesti\u00f3n tiene<br \/>\nsoluci\u00f3n, entonces no debemos preocuparnos sino activar en marcha la estrategia<br \/>\npara resolverlo. Por otro lado, si el problema que nos aqueja no tiene soluci\u00f3n,<br \/>\nno tiene sentido alguno agobiarnos, ya que suceder\u00e1 lo que tenga que pasar. El<br \/>\ngran dilema consiste en sacudirnos las emociones nocivas que afectan nuestro<br \/>\njuicio y nos impiden salir de situaciones desfavorables.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n, la<br \/>\nexperiencia y el talento deben hacerse presentes precisamente en tiempos<br \/>\ndesventajosos. La grandeza viene tras superar las afrentas. Los personajes m\u00e1s<br \/>\nlegendarios de la historia son aquellos que pudieron vencer las circunstancias<br \/>\nm\u00e1s hostiles, con valent\u00eda y entrega apasionada.<\/p>\n<p>Depende de cada<br \/>\nuno cu\u00e1l ser\u00e1 la actitud que tomar\u00e1 en esas horas cr\u00edticas donde hace falta<br \/>\nactuar con convicci\u00f3n. La preocupaci\u00f3n puede ser un mal cuando se apodera de<br \/>\nnosotros para quitarnos la concentraci\u00f3n, el sue\u00f1o e incluso consigue bajar<br \/>\nnuestros \u00e1nimos. En vez de sumergirnos en el temor o la consternaci\u00f3n, debemos<br \/>\ndarles cara a los problemas. Quien solo se preocupa, pero no se ocupa, no<br \/>\nhallar\u00e1 respuestas a los obst\u00e1culos que se le interpongan.<\/p>\n<p>Seamos<br \/>\ntrasformadores de nuestra propia realidad y aprendamos a disfrutar del<br \/>\nrecorrido que nos toca vivir, con sus altibajos y satisfacciones, con sus<br \/>\nvictorias y sus derrotas. Todo suma para bien, si sabemos tomar como lecciones<br \/>\naquello que nos ocurre mientras el tiempo sigue su marcha implacable.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobran los motivos.<\/p>\n","protected":false},"author":1061,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9779"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1061"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9779"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9779\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28393,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9779\/revisions\/28393"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9779"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9779"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9779"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}