{"id":9497,"date":"2018-02-02T00:00:00","date_gmt":"2018-02-02T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/firmes-y-dignos-2"},"modified":"2024-02-22T21:22:06","modified_gmt":"2024-02-23T03:22:06","slug":"firmes-y-dignos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/firmes-y-dignos-2","title":{"rendered":"Firmes y dignos"},"content":{"rendered":"<p>Por: Jordy R. Abraham<br \/>JordyAbraham@gmail.com  \/  @JordyAbraham<\/p>\n<p>La vida es un recorrido repleto de experiencias innumerables que van transcurriendo de forma vertiginosa y sin detenimiento. Por grandes lapsos, la reflexi\u00f3n se deja a un lado y no se lleva a cabo proceso alguno de introspecci\u00f3n ni an\u00e1lisis objetivo de lo vivido. Cuando cometemos desaciertos, vienen las desilusiones e incluso la idea de desistir. As\u00ed, se van generando distracciones y nos apartamos de los planes, los anhelos y las metas.<br \/>Sucede que es inevitable cometer errores y caer en el fracaso ocasional. Lo anterior no nos convierte en incompetentes ni fracasados, sino que es parte inherente de la formaci\u00f3n personal. El miedo al \u00e9xito se traduce en la resistencia por trabajar en un prop\u00f3sito por el temor a no conseguirlo.  Detr\u00e1s de cada historia de \u00e9xito hay cientos de ca\u00eddas, ratos dif\u00edciles y tragos amargos. Cuando sentimos dolor por padecer alguna afrenta, nos es complejo comprender cu\u00e1l pudiera ser la utilidad de experimentar una situaci\u00f3n desagradable. <br \/>Lo cierto es que la madurez es la capacidad de afrontar los retos que se nos presenten, por muy complejos que sean, siempre conservando los principios y valores que nos distinguen. Por supuesto que las horas m\u00e1s obscuras nos hacen caer en desesperaci\u00f3n, pero una vez que se supera la adversidad, puede verse en retrospectiva el enorme aprendizaje que se obtiene. Durante en recorrido, es v\u00e1lido caerse, siempre y cuando nos levantemos con mayor fuerza tras cada una de las ca\u00eddas. La tenacidad ser\u00e1 aliada en la lucha por conseguir las metas trazadas.<br \/>Si no cometes errores de vez en cuando, es porque te hace falta correr riesgos. La pasividad nos permite permanecer en un estado de confort, sin mayores aspiraciones. Cuando asumimos retos, nos decidimos a aventurarnos en lo incierto. Sin embargo, a pesar de la probabilidad de cometer errores, la recompensa radica en la oportunidad de mejorar en diversos aspectos de nuestra personalidad. <br \/>Entonces, al cometer un error, lo primero que debemos hacer es aceptarlo tal cual es. Equivocarnos no nos hace peores personas a menos que nos invada la necedad de permanecer en el error. El manejo de crisis es primordial para salir bien librados de las dificultades ocasionadas por la imprudencia o la falta de experiencia.<br \/> Es mejor reconocer los errores propios antes de que otros los exageren. No perder la humildad ni la visi\u00f3n persistente de los objetivos planteados, ser\u00e1 la clave para triunfar. En medio de la obscuridad m\u00e1s profunda, siempre se podr\u00e1 encontrar un destello de luz, por m\u00e1s m\u00ednima que esta sea. Dentro de los momentos m\u00e1s duros del recorrido humano, siempre podr\u00e1 hallarse la manera de forjar el car\u00e1cter para crecer en las virtudes y en los atributos que nos llevan al desarrollo personal. <br \/>Es importante realizar ejercicios para conocer las fortalezas y las \u00e1reas de oportunidad con las que contamos. No esperemos mucho de los dem\u00e1s y seamos exigentes con nosotros mismos, para ser esos entes propositivos que tanto urgen a la comunidad. No nos desanimemos ante los obst\u00e1culos emergentes ni ante los entornos desfavorables. Aprendamos a detectar lo positivo, dentro de lo desfavorable. Aprendamos a construir a partir de lo remoto, para no perder la esperanza ni el af\u00e1n por ser l\u00edderes que trabajen en favor del bien com\u00fan. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobra los motivos<\/p>\n","protected":false},"author":1061,"featured_media":9498,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9497"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1061"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9497"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9497\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28284,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9497\/revisions\/28284"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9498"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9497"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9497"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9497"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}