{"id":9408,"date":"2018-01-24T00:00:00","date_gmt":"2018-01-24T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/catedra-de-periodismo-y-amistad"},"modified":"2024-02-22T21:21:14","modified_gmt":"2024-02-23T03:21:14","slug":"catedra-de-periodismo-y-amistad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/catedra-de-periodismo-y-amistad","title":{"rendered":"C\u00e1tedra de periodismo y amistad"},"content":{"rendered":"<p>Podr\u00eda ser otra cosa: un vendaval, un portento, la palabra. Pero es un hombre. Un hombre solo, al que le gustan las batallas, a\u00fan cuando \u00e9stas est\u00e9n perdidas de antemano. Y ahora est\u00e1 en una. En el fragor. Una m\u00e1s.  Una vez m\u00e1s. Podr\u00eda ser otra cosa, pero es un hombre, es un periodista. En estos tiempos que corren, en los que me veo tentado a responder que soy pianista en un burdel cuando me preguntas qu\u00e9 haces, ese hombre, ese periodista me hace recuperar el orgullo al oficio, al verdadero oficio, aquel que es im\u00e1n de los optimistas de las batallas perdidas.  Un vendaval que despeina nuestras conciencias engominadas, nuestro conformismo y nuestra laxitud, que dice sin reparos esa verdad que conocemos pero que maquillamos para tranquilizar nuestra conciencia, nuestra sucia conciencia: \u00abEl gobierno paga m\u00e1s a la prensa por lo que calla que por lo que dice\u00bb.  Un portento que no se cansa, que no se da por vencido, que no cruza los brazos. Ah\u00ed est\u00e1, de pie, record\u00e1ndonos que los que nos aman y los que nos odian no van a perdonarnos que nos distraigamos, como canta Silvio, la selva. Un portento con medio siglo, fraguado en la redacci\u00f3n, con las cicatrices de las guardias, con las penas y las glorias de ese grato arte de ingratos. La palabra que lucha contra el silencio, que dice lo que sabe, que da c\u00e1tedra diaria, no desde el aula, sino desde la trinchera a la que el azar lo arroj\u00f3 hace cinco d\u00e9cadas. Afortunados nosotros, que en ese vendaval, portento, palabra a\u00fan abrevamos; jornadas convertidas en fuente de reflexi\u00f3n, en mea culpa, en esperanza. Un legado adelantado y sin merecer, que sin embargo levanta envidias y recuerda rencores. Pero \u00e9l ya lo sabe. Y no le importa. No lo mueven la vanidad ni el falso orgullo; \u00fanicamente esa generosidad que ha sido buj\u00eda de su d\u00eda a d\u00eda. Su vida me recuerda a muchos, ya muertos. Sus ense\u00f1anzas, a lecciones previamente aprendidas. No s\u00f3lo es \u00e9l, es la legi\u00f3n que lo acompa\u00f1a, esos ecos de ayeres llenos de orgullo por una profesi\u00f3n que se desvanece en el cinismo. Es el \u00faltimo de su estirpe, y a\u00fan es incombustible. Podr\u00eda ser otra cosa, pero es un hombre, un periodista. Contador de historias, removedor de consciencias; alarido, congruencia.  Podr\u00eda ser otra cosa, pero es maestro y amigo. Es Manuel Triay, quien este mes cumple cincuenta a\u00f1os como periodista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00e1tedra de periodismo y amistad<\/p>\n","protected":false},"author":1084,"featured_media":9409,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9408"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1084"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9408"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9408\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28248,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9408\/revisions\/28248"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9409"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9408"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9408"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9408"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}