{"id":9403,"date":"2018-01-23T00:00:00","date_gmt":"2018-01-23T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/donde-hay-acciones-sobran-las-palabras"},"modified":"2024-02-22T21:21:11","modified_gmt":"2024-02-23T03:21:11","slug":"donde-hay-acciones-sobran-las-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/donde-hay-acciones-sobran-las-palabras","title":{"rendered":"Donde hay acciones, sobran las palabras"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Sobran los motivos<\/i>, por: Jordy R. Abraham Mart\u00ednez.<\/b><\/p>\n<p><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\"><b>JordyAbraham@gmail.com<\/b><\/a><b>&nbsp;\/ @JordyAbraham<br \/>\n<\/b><br \/>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Se<br \/>\ndice que cada uno es esclavo de las palabras que pronuncia, al tiempo que es<br \/>\ndue\u00f1o de lo que calla. La prudencia es una cualidad humana que todo individuo<br \/>\ndeber\u00eda de desarrollar, ya que esta viene acompa\u00f1ada de m\u00faltiples beneficios. <\/p>\n<p>En<br \/>\nocasiones la impulsividad nos provoca la aparente necesidad de expresar nuestro<br \/>\nsentir o pensar, sin considerar el entorno, el momento, ni las circunstancias.<br \/>\nLo anterior es particularmente notorio cuando nos sentimos agraviados, molestos<br \/>\no indignados por alguna situaci\u00f3n determinada. <\/p>\n<p>Lo<br \/>\ncierto es que no es f\u00e1cil conducirse de una manera prudente, por lo cual es<br \/>\nindispensable ir cultivando esta virtud a lo largo de la vida, de la mano de la<br \/>\ninteligencia emocional. Otro dicho popular indica que no siempre es oportuno<br \/>\ndecir lo que se piensa, sin embargo, siempre se debe pensar lo que se va a<br \/>\ndecir. <\/p>\n<p>Aquello<br \/>\nque ya se ha dicho, no puede ser retirado, por lo que es sumamente peligroso<br \/>\nhablar de m\u00e1s cuando las emociones se encuentran exacerbadas. Es de sabios<br \/>\nrazonar antes de externar un punto de vista, como afirma el proverbio: \u201ccuando<br \/>\nhables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio\u201d. <\/p>\n<p>Quienes<br \/>\nno dominan sus pasiones ni controlan sus impulsos, tienden a ser imprudentes al<br \/>\nexpresarse. El arrepentimiento es recurrente para esta clase de personas,<br \/>\ndebido a que los costos a pagar pueden ser muy elevados a nivel profesional y<br \/>\npersonal. <\/p>\n<p>Ahora<br \/>\nbien, la prudencia no solo debe radicar en el hablar, sino tambi\u00e9n en el<br \/>\nactuar. El decidir qu\u00e9 hacer y cu\u00e1ndo hacerlo implica habilidad, as\u00ed como<br \/>\nsensibilidad. Nuevamente, las emociones negativas pueden jugar en nuestra<br \/>\ncontra, orill\u00e1ndonos a ejecutar conductas desmedidas o poco racionales. <\/p>\n<p>La<br \/>\nira y el rencor, por citar ejemplos, tienden a ser enemigas de la prudencia, no<br \/>\nobstante, es necesario aprender a escoger las batallas que se van a librar,<br \/>\nnunca generando discordia ni violencia, sino siempre con arreglo a la<br \/>\ndiplomacia, la empat\u00eda y la conciliaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Por<br \/>\notro lado, virtudes como la templanza, la paciencia y el pensamiento cr\u00edtico,<br \/>\nnos permitir\u00e1n que la prudencia sea un objetivo m\u00e1s asequible de alcanzar. Ser<br \/>\ncontundente en las palabras que se emiten y contundente en las acciones, esa es<br \/>\nla culminaci\u00f3n de los que poseen este gran valor humano. <\/p>\n<p>Reflexionemos<br \/>\nsobre nuestra manera de pensar, hablar y actuar, conscientes de que la<br \/>\ncongruencia es la clave para ser ejemplos de honorabilidad. Cuando la mente, la<br \/>\nboca y las manos se alinean para trabajar con responsabilidad por causas<br \/>\njustas, los resultados suelen ser positivos, pero sobre todo trascendentales.<br \/>\nConstruyamos juntos una sociedad m\u00e1s racional, m\u00e1s igualitaria y con m\u00e1s<br \/>\nvalores.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobran los motivos.<\/p>\n","protected":false},"author":1061,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9403"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1061"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9403"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9403\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28246,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9403\/revisions\/28246"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9403"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9403"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9403"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}