{"id":9274,"date":"2018-01-08T00:00:00","date_gmt":"2018-01-08T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/apuesta-por-una-cultura-del-abrazo"},"modified":"2024-02-22T21:20:11","modified_gmt":"2024-02-23T03:20:11","slug":"apuesta-por-una-cultura-del-abrazo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/apuesta-por-una-cultura-del-abrazo","title":{"rendered":"Apuesta por una cultura del abrazo"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras<\/i>, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero.&nbsp;<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>Es tiempo de activar los buenos prop\u00f3sitos. De ponerse en camino. De<br \/>\nhacer camino. De sentirse camino. De caminar con la compasi\u00f3n como apoyo. Hay<br \/>\nque dejarse cultivar para poder crecer en nuevos horizontes, mediante el<br \/>\nredescubrimiento de cada cual colectivamente. Tenemos que hermanarnos. Por<br \/>\nello, hace falta desterrar de nuestros abecedarios cualquier muestra de<br \/>\nindiferencia o pasividad. Para empezar, quiz\u00e1s debamos bajar de los pedestales<br \/>\npara propiciar lenguajes conciliadores y verdaderamente aut\u00e9nticos. No podemos<br \/>\nseguir desvirtu\u00e1ndolo todo. Ya est\u00e1 bien de tanta farsa, de tanto sufrimiento<br \/>\ninjusto, en contextos sociales hip\u00f3critas, que todo lo relativizan, hasta la<br \/>\npropia verdad, unas veces desentendi\u00e9ndose de ella, otra rechaz\u00e1ndola. En<br \/>\nconsecuencia, es el momento de hablar profundo y claro, de ejercer la<br \/>\nmoderaci\u00f3n y de evitar el aumento de tensiones, m\u00e1s all\u00e1 de todas las heridas y<br \/>\nde nuestras discordias. Nos hace falta confluir arm\u00f3nicamente, los unos en los<br \/>\notros, y as\u00ed poder avanzar hacia otras atm\u00f3sferas de alcance m\u00e1s universal<br \/>\nentre saberes y operatividad. Por otra parte, no se debe dificultar con<br \/>\nmuros,  ni tampoco con armas, el andar de<br \/>\ntantas mujeres y hombres valientes que arriesgan a diario sus vidas alrededor<br \/>\ndel mundo por la paz y la protecci\u00f3n de vidas. Respet\u00e9monos como ciudadanos,<br \/>\ncomo hombres del planeta, como humanidad en definitiva.<\/p>\n<p>Venga a nosotros, a todas las lenguas y razas, la cultura del abrazo.<br \/>\nVocifer\u00e9mosla y emple\u00e9monos a fondo en ella. Son tantas las personas<br \/>\nnecesitadas de ayuda humanitaria que, hasta una simple caricia, nos ayuda a<br \/>\ndisminuir las hostilidades que, entre todos, nos hemos generado. Es una l\u00e1stima<br \/>\nque los seres m\u00e1s indefensos, como pueden ser los ni\u00f1os, se conviertan en<br \/>\nobjetivo de conflictos, sin piedad alguna. Esta brutalidad no puede<br \/>\nnormalizarse. Estamos obligados a intervenir y a comprometernos por otro cosmos<br \/>\nm\u00e1s habitable, o s\u00ed quieren, m\u00e1s de todos y de nadie. Salgamos de este estado<br \/>\nsalvaje y no activemos relaciones de conveniencia, sino de convivencia con la<br \/>\nfuerza del amor. Seamos responsables y que, lo que cuente para nosotros, sea el<br \/>\nser humano sobre todo lo dem\u00e1s. Para desgracia nuestra, nos hemos dejado<br \/>\nadoctrinar por intereses mundanos, y as\u00ed no podemos establecer alianzas, que<br \/>\nconllevan ser un todo y para todos. A veces nos movemos tan endiosados que<br \/>\nolvidamos que nos necesitamos y que requerimos de la cooperaci\u00f3n colectiva. Por<br \/>\neso, es saludable siempre reflexionar, reunirse y unirse alrededor de<br \/>\ncolectivos en los que impere la justicia y la coherencia de planteamientos. Ah\u00ed<br \/>\nest\u00e1n los ejemplarizantes setenta a\u00f1os de contribuciones al desarrollo<br \/>\necon\u00f3mico y social de Am\u00e9rica Latina y el Caribe, toda una escuela de<br \/>\npensamiento especializada en el examen de las tendencias econ\u00f3micas y sociales<br \/>\na mediano y largo plazo, siguiendo los cambios de la realidad econ\u00f3mica, social<br \/>\ny pol\u00edtica, regional y mundial.<\/p>\n<p>Desde luego, en esa cultura del abrazo que hemos de activar a todas<br \/>\nhoras de nuestra vida, el mundializado planeta requiere de moradores y l\u00edderes capaces<br \/>\nde superar las diferencias, junto a sistemas educativos que den prioridad a las<br \/>\npersonas como agentes de paz. Sin duda, el poder transformador de la educaci\u00f3n<br \/>\nes vital, s\u00f3lo hay que ver, como d\u00eda tras d\u00eda, cambia la suerte de muchas<br \/>\npersonas gracias a las oportunidades que ofrece el aprendizaje. Desde luego, si<br \/>\nen verdad queremos cambiar las mentalidades y progresar, hay que trabajar en<br \/>\neste sentido socializador. Nadie se puede quedar en las barreras de la<br \/>\nignorancia. Ser\u00e1 discriminatorio y desprovisto de moral. Nos conviene, por<br \/>\ntanto, esforzarnos en proyectos reintegradores, pues todos hemos de planificar<br \/>\nconjuntamente el futuro, bajo una est\u00e9tica colaboraci\u00f3n solidaria. Esto nos<br \/>\nexige que revisemos seriamente nuestro estilo de vida, que ha de ser cuando<br \/>\nmenos m\u00e1s de genuina donaci\u00f3n, tanto hacia la naturaleza como hacia nuestro<br \/>\nesp\u00edritu de relaci\u00f3n. Precisamente, una de las pobrezas m\u00e1s hondas que<br \/>\nsufrimos, es la falta de v\u00ednculos para poder hermanarnos en esa gran familia<br \/>\nhumana que todos demandamos por innata necesidad. No olvidemos que nada somos<br \/>\nsin los dem\u00e1s. Pensemos que no hay avance pleno sin esa concordia de aportes<br \/>\ngenerosos en favor del desarrollo de todas las culturas y de todos los cultos.<br \/>\n\u00a1Abrac\u00e9monos hasta transformarnos en alma! Seguramente sea cuando el mundo<br \/>\ncambie, porque ser\u00e1 cuando bajaremos a la realidad que nos circunda; la de<br \/>\nnuestra propia conciencia, que es aquello por lo que vivimos, pensamos y<br \/>\nsentimos.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9274"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9274"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9274\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28196,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9274\/revisions\/28196"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9274"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9274"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9274"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}