{"id":9265,"date":"2018-01-05T00:00:00","date_gmt":"2018-01-05T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/lo-nuevo-y-lo-viejo-2"},"modified":"2024-02-22T21:20:03","modified_gmt":"2024-02-23T03:20:03","slug":"lo-nuevo-y-lo-viejo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/lo-nuevo-y-lo-viejo-2","title":{"rendered":"Lo nuevo y lo viejo"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Sobran los motivos<\/i>, por: Jordy R. Abraham.<\/b><\/p>\n<p><b>JordyAbraham@gmail.com<br \/>\n\/ @JordyAbraham<\/b><\/p>\n<p>Toda creencia<br \/>\nque raya en lo radical corre el riesgo de ser falsa. La manera m\u00e1s f\u00e1cil de<br \/>\nequivocarse es cerrarse en generalizaciones que polarizan el an\u00e1lisis de una<br \/>\nsituaci\u00f3n o caso. En este sentido, existen dos grandes mitos que resultan<br \/>\nsencillos de desacreditar. El primero asegura que todo lo antiguo fue mejor que<br \/>\nlo que tenemos hoy. El segundo afirma que todo lo nuevo es mejor con respecto a<br \/>\nlo anterior. Ambas posiciones pueden ser sumamente nocivas si son tomadas<br \/>\ndemasiado en serio, pues descartan una valoraci\u00f3n objetiva a toda luz. <\/p>\n<p>Es absurdo<br \/>\nsuponer que todo lo de anta\u00f1o era mejor que lo actual. Tal enunciado implicar\u00eda<br \/>\nnegar los impresionantes avances tecnol\u00f3gicos que se han obtenido a lo largo de<br \/>\nla historia. Estos son particularmente apreciables en rubros como la medicina,<br \/>\npero del mismo modo la filosof\u00eda y el estudio de las ciencias sociales ha<br \/>\ntenido significativos postulados en los \u00faltimos doscientos a\u00f1os. <\/p>\n<p>Es cierto que,<br \/>\nen ocasiones, ha sido preciso mirar hacia atr\u00e1s para recordar y revalorizar<br \/>\nalgunos principios elementales de la naturaleza humana que se hab\u00edan ido<br \/>\nolvidando por diversas causas.<br \/>\nTal es el caso del renacimiento, que propuso el volver a los cl\u00e1sicos, o el<br \/>\nmovimiento del humanismo, que invit\u00f3 a priorizar la dignidad humana tras la<br \/>\ncat\u00e1strofe de las dos guerras mundiales en el siglo XX.<\/p>\n<p>Los anteriores<br \/>\nejemplos, no dan raz\u00f3n a la posici\u00f3n radical de aseverar que lo antiguo es<br \/>\nmejor que lo contempor\u00e1neo. Como en todo ejercicio anal\u00edtico objetivo, existen<br \/>\ndistintos matices y puntos de vista que deben ser considerados. Toda tesis<br \/>\nrequiere ser comprobada. La suma de factores nunca debe ser obviada. <\/p>\n<p>Ahora bien, no<br \/>\ntodo lo nuevo es positivo. Muestra de ello son las modas banales, que consiguen<br \/>\npopularizar conductas fuera de las buenas costumbres. Igualmente podemos<br \/>\nobservar casos en los que aquello novedoso se torna un riesgo para la humanidad<br \/>\npor su uso inadecuado. Aqu\u00ed tenemos ejemplos de diversas \u00edndoles. <\/p>\n<p>La tecnolog\u00eda de<br \/>\nlas redes sociales ha demostrado ser perjudicial cuando se emplea con el af\u00e1n<br \/>\nde difamar o insultar con el respaldo del anonimato. De la misma forma, puede<br \/>\nser utilizada para desconectarse del mundo real y volverse una adicci\u00f3n<br \/>\naltamente da\u00f1ina. Un caso m\u00e1s dram\u00e1tico ser\u00eda el de las armas tecnol\u00f3gicas que<br \/>\npodr\u00edan incluso llegar a extinguir a la raza humana. El uso de la ciencia para<br \/>\nefectos b\u00e9licos es relativamente novedoso y deplorable. Lo nuevo no siempre es<br \/>\nbueno. <\/p>\n<p>Por tanto, lo<br \/>\npasado debe ser valorado, ya sea como aprendizaje o como experiencia. Se debe<br \/>\ndar continuidad a lo bueno y dejar atr\u00e1s lo malo. Lo pasado no puede borrarse<br \/>\nni debe olvidarse. El futuro siempre es una oportunidad para mejorar. Sin<br \/>\nembargo, depender\u00e1 de la responsabilidad y el compromiso individual, si se opta<br \/>\npor ser mejores o ser peores. El crecimiento personal es una asignatura<br \/>\npendiente de cada uno y esta nunca cesa. Es cuesti\u00f3n de decisi\u00f3n y actitud<br \/>\nproactiva.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobran los motivos.<\/p>\n","protected":false},"author":1061,"featured_media":9266,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9265"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1061"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9265"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9265\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28192,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9265\/revisions\/28192"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9266"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9265"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9265"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9265"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}