{"id":9262,"date":"2018-01-05T00:00:00","date_gmt":"2018-01-05T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/levantar-los-ojos"},"modified":"2024-02-22T21:20:03","modified_gmt":"2024-02-23T03:20:03","slug":"levantar-los-ojos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/levantar-los-ojos","title":{"rendered":"Levantar los ojos"},"content":{"rendered":"<p>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<br \/>corcoba@telefonica.net<br \/>&nbsp; <br \/>Tal vez siguiendo la estela de aquellos Magos de Oriente, tengamos que salir de nosotros mismos hacia otras b\u00fasquedas menos endiosadas, ellos buscaban la luz verdadera y se pusieron en camino.<\/p>\n<p>Ha llegado el momento de despertar y de tomar conciencia, de no permanecer ciegos y de abrazar los grandes deseos de nuestro interior, de saber mirar los diversos caminos y de aferrarse en aquellos horizontes que nos unen, de levantar los ojos hacia lo verdaderamente aut\u00e9ntico. Nuestra b\u00fasqueda ha de ser m\u00e1s po\u00e9tica que material, en un momento de tantos retrocesos en el mundo. No olvidemos que el futuro es nuestro, a poco que sepamos armonizarnos hacia ese mundializado bien colectivo, que todos nos merecemos por mera dignidad. Por tanto, hemos de frenar las oscuras desigualdades y alumbrar espacios menos poderosos. En su \u00e9poca, ya los Magos de Oriente tuvieron que pararse para poder discernir, reflexionar sin apenas tiempo, y as\u00ed decidieron no pasar por el palacio t\u00e9trico de Herodes, sino marchar por otro camino m\u00e1s bondadoso, de mayor generosidad, sin tantos muros ni falsas apariencias. Tuvieron esa sagacidad, entre lo an\u00edmico y lo m\u00edstico, para reconocer los peligros y evitarlos. <\/p>\n<p>Indudablemente, hoy m\u00e1s que nunca hace falta fortalecer asociaciones de gobierno global, que aglutinen y propicien otras sendas m\u00e1s justas y cooperantes, m\u00e1xime en este instante de graves conflictos y de violaciones continuas de derechos humanos, adem\u00e1s de los riesgos que representan las armas nucleares y el cambio clim\u00e1tico para la seguridad del planeta. En consecuencia, ante este panorama, tan convulso como desolador, hemos de repensar otras visiones. Tal vez siguiendo la estela de aquellos Magos de Oriente, tengamos que salir de nosotros mismos hacia otras b\u00fasquedas menos endiosadas. Ellos buscaban la luz verdadera y se pusieron en camino. Nosotros, acaso tengamos que reencontrarnos para poder hallar en nuestros an\u00e1logos, ese abrazo de humildad que todos necesitamos. Por ello, es vital una cultura que extienda los brazos. No pensemos que hacer carrera es el punto m\u00e1s alto. Quiz\u00e1s tengamos que hacer parada y servir mejor. De ah\u00ed, lo esencial que es compartir; y aunque en los ojos de un ni\u00f1o arde la inocencia, en los de un joven la llama y en los del viejo, brilla la luz,  todo se complementa y se necesita, lo que nos insta a ser m\u00e1s esp\u00edritu que cuerpo.<\/p>\n<p>Por otra parte, est\u00e1 visto que los avances no son tales en una sociedad mundializada como la presente. La realidad habla por s\u00ed  misma. De los aproximadamente 386.000 beb\u00e9s que nacieron durante el primero de enero, un 90% lo hicieron en las regiones menos desarrolladas del mundo, seg\u00fan c\u00e1lculos del Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF), y aunque muchos de ellos sobrevivir\u00e1n, algunos fallecer\u00e1n durante los primeros d\u00edas. Pese al notable progreso en la cifra de supervivencia infantil durante las \u00faltimas dos d\u00e9cadas, el citado organismo de Naciones Unidas acaba de indicar que la cifra de beb\u00e9s muertos durante el primer mes de vida asciende al 46% de los menores de cinco a\u00f1os. Ante esta situaci\u00f3n, urge proporcionar soluciones de atenci\u00f3n sanitaria asequibles y de calidad para todas las madres y reci\u00e9n nacidos, como puede ser el suministro continuo de agua potable y electricidad y la presencia de personal sanitario cualificado. Tambi\u00e9n en los pa\u00edses que se dicen avanzados, se producen situaciones de marginalidad que son una verdadera deshonra para todos, hasta el punto de que muchos padres no tienen dinero ni para calentar la casa. As\u00ed, los datos del \u00faltimo informe del Observatorio de la Infancia en Andaluc\u00eda (Espa\u00f1a), hablan de que un 35% de ni\u00f1os y adolescentes, son los que se encuentran en riesgo de pobreza o exclusi\u00f3n social. <\/p>\n<p>Ojal\u00e1 aprendamos a amarnos, y como aquellos Magos de Oriente, incansables y valientes para afrontar las dificultades, fijemos la mirada en tantas l\u00e1grimas que nos miran y no las vemos. Pongamos, pues, el coraz\u00f3n en la mano. Aprendamos a leernos, a ver las realidades sociales como propias, a implicarnos en ellas. S\u00f3lo hace falta un m\u00ednimo de \u00e9tica para volver a dar esperanza. Muchos moradores la tienen perdida. Nos hace falta otra atm\u00f3sfera m\u00e1s constructora de versos que esclava de podios. Retornen con urgencia los poetas a las plazas. Los necesitamos para recibir a los sue\u00f1os. H\u00e1ganse vida. Reintegren todos los lenguajes en la poes\u00eda. Solidaricen emociones. Que la paz no es fruto de los acaudalados, sino de los servidores. Al fin y al cabo, la mejor apuesta es la acci\u00f3n de todos en comunidad. Que converjan los latidos. Tengan los ojos bien abiertos. Que nadie se duerma, al menos para ver esa estrella que nos ha de llevar por el buen camino. Desplegar equipos m\u00f3viles y facilitar la comunicaci\u00f3n entre los individuos y las autoridades es la apuesta innovadora de la nueva misi\u00f3n de la ONU en Hait\u00ed para fortalecer el sistema de justicia y de protecci\u00f3n de los derechos humanos en el pa\u00eds caribe\u00f1o. Algo puede ser todo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":9263,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9262"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9262"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9262\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28191,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9262\/revisions\/28191"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9263"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9262"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9262"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9262"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}