{"id":9014,"date":"2017-11-30T00:00:00","date_gmt":"2017-11-30T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-146"},"modified":"2024-02-22T21:18:13","modified_gmt":"2024-02-23T03:18:13","slug":"algo-mas-que-palabras-146","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-146","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p><i><b><\/b><\/i><b><i>Algo m\u00e1s que palabras<\/i><\/b><i><b>, por: V\u00edctor&nbsp;Corcoba Herrero.<\/b><\/i><\/p>\n<p><i><b>=========================<\/b><\/i><br \/><i><b>Escritor \/ corcoba@telefonica.net<\/b><\/i><br \/><i><b>=========================<\/b><\/i><\/p>\n<p>Tenemos que resolver diferencias y reducir las tensiones. En muchos pa\u00edses es tan fuerte el contraste y la confusi\u00f3n, que se requieren l\u00edderes dispuestos a dar lo mejor de s\u00ed, por encauzar otra existencia menos combativa. Desde luego, no podemos avanzar sin hombres honestos, sin dirigentes rectos que sientan fuertemente en su interior la llamada al bien colectivo mundial. Est\u00e1 visto, que tan importante como el conocimiento, es el conocerse uno y el reconocerse en los dem\u00e1s; y, que  tan vital como cultivarse, es propagar una buena dosis de coherencia moral. Por tanto, ante tantas carencias afectivas, urge abolir esas tecnolog\u00edas malditas que nos acorralan, como es la bal\u00edstica;  que, sin coraz\u00f3n alguno, todo lo destruye. <\/p>\n<p>Tampoco podemos continuar oprimi\u00e9ndonos el alma, mediante la exaltaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda. El sentido de todas las cosas hace tiempo que se ha deformado, adapt\u00e1ndose a estas t\u00e9cnicas malditas, que todo lo quieren programar a su servicio y antojo. Apenas tenemos tiempo para nosotros. Vivimos para las m\u00e1quinas. Ellas nos controlan y hasta nos dominan. Lamentablemente, una gran parte de la sociedad actual se ha vuelto tan est\u00fapida como terca, tan endiosada como imb\u00e9cil, jact\u00e1ndose del t\u00e9rmino dominador. Por ello, a mi juicio, necesitamos otra visi\u00f3n menos mundana y m\u00e1s amorosa de lo que a diario nos acontece. Para empezar, cambiemos el mercado de vidas por otros est\u00edmulos m\u00e1s humanos, aunque no sean productivos. <\/p>\n<p>Cada d\u00eda son m\u00e1s las personas esclavas de la maldita ciencia tecnol\u00f3gica. Indudablemente, internet es un p\u00f3rtico abierto a un mundo atractivo y fascinante, con una fuerte influencia formativa; pero no todo lo que est\u00e1 al otro lado de la puerta es saludable, sano y verdadero. De hecho, televisi\u00f3n, videojuegos, smartphone y ordenadores, resultan en ocasiones un impedimento real al di\u00e1logo entre los miembros del hogar, al alimentar relaciones fragmentadas y alienaci\u00f3n. De este modo, se acaban viviendo relaciones virtuales que muchas veces nos disgregan, apoder\u00e1ndose incluso de nuestro tiempo libre para la familia. Bien es verdad, que tambi\u00e9n hay organizaciones que quieren aprovechar su potencial para generar compasi\u00f3n y empat\u00eda con causas importantes. Sea como fuere, todo necesita una dimensi\u00f3n \u00e9tica que nos ponga en el buen camino, en la buena orientaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No olvidemos que, apoyados por esta digitalizaci\u00f3n avasalladora en parte, se suele producir un abuso desenfrenado de los recursos naturales y una hegemon\u00eda insensible con la que cuesta entrar en raz\u00f3n. A los hechos me remito, mientras una buena parte del mundo lo acapara todo, otros no tienen m\u00e1s que pobreza. A lo mejor tenemos que pasar menos tiempo buceando por la renombrada inteligencia artificial y escucharnos m\u00e1s unos a otros con la mirada. Seguramente entonces nos volver\u00edamos m\u00e1s cooperadores y, descubierto este horizonte cuando menos est\u00e9tico, nadie progresar\u00eda a expensas de otro. Al final, lo importante no son las tecnolog\u00edas, ni los avances cient\u00edficos, sino la propuesta de que todo est\u00e9 al servicio de todos, tambi\u00e9n de los m\u00e1s necesitados y vulnerables. Por desgracia, este ciberespacio reinventado desde la globalizaci\u00f3n, en lugar de permitirnos el reencuentro, muchos lo utilizan para alimentar el odio y la venganza, o el comercio del sexo, explotando siempre la bomba de la perversi\u00f3n en los m\u00e1s d\u00e9biles e indefensos. En consecuencia, la conducta delictiva lo es tanto en el contexto de una realidad f\u00edsica como en la virtual, y las autoridades tienen el deber y el derecho de hacer cumplir las leyes.<\/p>\n<p>Personalmente, deseo que las tecnolog\u00edas dejen de ubicarse en el territorio de lo maldito, y nos sirvan para propiciar sosiegos y v\u00edas de entendimiento entre todos. Ojal\u00e1 sepamos armonizar estos valores tecnol\u00f3gicos que est\u00e1n ah\u00ed con los de nuestra propia conciencia. Sin duda, es esencial que toda persona, habite en el lugar que habite, se encuentre en el centro de todas esas pol\u00edticas y programas. Pensemos que la tecnolog\u00eda no lo es todo, pero s\u00ed que puede contribuir a hacer un gran bien o un gran mal. Hay que superar tantas visiones materialistas, que la fuerza impulsora va a estar siempre en esa ternura por lo autentico, considerado en su totalidad de esp\u00edritu y cuerpo. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La tecnolog\u00eda maldita.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9014"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9014"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9014\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28096,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9014\/revisions\/28096"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9014"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9014"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9014"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}