{"id":8976,"date":"2017-11-24T00:00:00","date_gmt":"2017-11-24T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/los-pensamientos-perversos"},"modified":"2024-02-22T21:18:00","modified_gmt":"2024-02-23T03:18:00","slug":"los-pensamientos-perversos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/los-pensamientos-perversos","title":{"rendered":"Los pensamientos perversos"},"content":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<br \/>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p><i>Hoy m\u00e1s que nunca tenemos hambre de vivir unidos, am\u00e1ndonos unos a otros, acept\u00e1ndonos y haciendo valer nuestra voluntad de lograr esa concordia que todos nos merecemos, aunque s\u00f3lo sea como autosatisfacci\u00f3n personal del yo.<\/i><\/p>\n<p>Los campos de sangre y l\u00e1grimas proliferan por doquier parte del mundo. Parecemos una generaci\u00f3n perversa. Nadie estamos a salvo. El terror, la criminalidad, el permanente abuso contra los emigrantes y las v\u00edctimas de la trata, la devastaci\u00f3n del medio ambiente, las mil contiendas entre territorios, pa\u00edses y continentes, nos est\u00e1n dejando sin luz. Cuando no se respeta la vida o la dignidad humana cualquier atrocidad nos puede sorprender en el camino. Por ello, tenemos que aceptarnos en la no violencia, desterrar de nosotros cualquier pensamiento perverso, acogiendo en el coraz\u00f3n otro lenguaje m\u00e1s conciliador, para que retorne a nuestros andares la anhelada atm\u00f3sfera de lo arm\u00f3nico, una vez reconciliados hasta nosotros mismos con el h\u00e1bitat y hasta con nuestras propias familias, rompiendo de este modo la cadena de maldades e injusticias que nos impiden sosegarnos. Hoy m\u00e1s que nunca tenemos hambre de vivir unidos, am\u00e1ndonos unos a otros, acept\u00e1ndonos y haciendo valer nuestra voluntad de lograr esa concordia que todos nos merecemos, aunque s\u00f3lo sea como autosatisfacci\u00f3n personal del yo. Sea como fuere, o caminamos todos juntos hacia ese horizonte de alianzas o nunca hallaremos la paz. <\/p>\n<p>En efecto, tenemos que cambiar nuestro estilo de vida, con un ropaje de pensamientos m\u00e1s aut\u00e9nticos, menos corrompidos por la mentira continua, para que impere m\u00e1s el lenguaje del alma que el de las armas. Tenemos que aprender a luchar por la justicia sin luchar. Quiz\u00e1s dando ejemplo, siendo m\u00e1s generosos y defensores de toda existencia, renunciando a ese mal que a veces se nos ha injertado en los ojos del coraz\u00f3n sin pedirnos permiso. No olvidemos que el mal, que no tiene otro naciente m\u00e1s que en nuestra propia mente, suele ser muy desolador a medida que va activando cadenas en seres humanos fr\u00e1giles. As\u00ed, en la actualidad, la violencia contra las mujeres y las ni\u00f1as es una de las violaciones de derechos humanos m\u00e1s extendidas, persistentes y devastadoras del mundo. Acabar con esta lacra requiere esfuerzos en\u00e9rgicos para combatir la discriminaci\u00f3n profundamente enraizada en ocasiones, pero tambi\u00e9n movilizando un cambio crucial en nuestra manera de cohabitar, donde los desacuerdos impulsen el di\u00e1logo sincero en vez de la fuerza, donde el respeto se considere m\u00e1s necesario que el pan, y la b\u00fasqueda del colectivo bien com\u00fan irradie a toda la sociedad sin exclusi\u00f3n alguna. <\/p>\n<p>Fuera, por  tanto, los pensamientos perversos que nos destrozan como especie pensante. Son los peque\u00f1os gestos los que nos ense\u00f1an a cuidarnos unos a otros de modo incondicional. En este sentido, deseo hacer un llamamiento a favor de otras pol\u00edticas menos agresivas y m\u00e1s reconciliadoras. A ciertos l\u00edderes actuales, con poder en plaza, solo les falta subir a las tribunas con un pu\u00f1al en la mano. Con la misma aspiraci\u00f3n, tambi\u00e9n suplico, que se detenga la violencia dom\u00e9stica y los abusos a mujeres y ni\u00f1os. En consecuencia, aplaudo la campa\u00f1a mundial 16 d\u00edas de activismo contra la violencia de g\u00e9nero, desde el 25 de noviembre hasta el 10 de diciembre, que tiene lugar este a\u00f1o en el marco de una protesta sin precedentes en todo el planeta. Sin duda, romper el silencio es el primer paso para que nadie se quede en la pena, en el dolor, en la miseria. Por si misma, hay situaciones que son bien penosas. A los hechos me remito: Una de cada 3 mujeres sufre violencia en su vida; 750 millones de mujeres fueron casadas antes de los 18 a\u00f1os y m\u00e1s de 250 millones han sufrido mutilaci\u00f3n genital. De igual modo, hago un llamamiento a favor del desarme, como tambi\u00e9n de la prohibici\u00f3n y abolici\u00f3n de las armas nucleares. T\u00e9ngase en cuenta, que nadie se hace perverso de la noche a la ma\u00f1ana, de ah\u00ed que se requiera aplicar otros lenguajes m\u00e1s constructores en el desempe\u00f1o de las propias responsabilidades de cada cual. <\/p>\n<p>Ciertamente, todo en el mundo est\u00e1 interconectado, lo que nos exige alcanzar una uni\u00f3n en el linaje, basada en la consideraci\u00f3n hacia todo ser humano. As\u00ed, nadie es m\u00e1s que nadie y tampoco menos que ninguno. El pensamiento y la palabra nos ensamblan. Lo importante, a mi juicio, es clarificar sensaciones para poder entenderse en la construcci\u00f3n de culturas pac\u00edficas, dispuestas a cuidar esa casa com\u00fan, que todos nos merecemos como aliento y esperanza. Por desgracia, nos ba\u00f1an a diario tantos principios err\u00f3neos, perversos y falsos, que es menester recapacitar, pues corrompidas las mentes y los corazones, \u00fanicamente nos resta clarificarnos y reconducirnos, pues el diluvio de tanto fanatismo nos ha dejado sin tolerancia alguna, activando una temible y terrible espiral de violencia, a la que s\u00f3lo podemos frenar con el prodigio de la clemencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":8977,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8976"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8976"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8976\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28082,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8976\/revisions\/28082"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8977"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8976"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8976"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8976"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}