{"id":8899,"date":"2017-11-16T00:00:00","date_gmt":"2017-11-16T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/las-familias-requieren-de-un-bienestar-social"},"modified":"2024-02-22T21:17:35","modified_gmt":"2024-02-23T03:17:35","slug":"las-familias-requieren-de-un-bienestar-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/las-familias-requieren-de-un-bienestar-social","title":{"rendered":"Las familias requieren de un bienestar social"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras<\/i>, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/b>.<\/p>\n<p>============================<br \/>Escritor \/ corcoba@telefonica.net<br \/>============================<\/p>\n<p>No podemos desfallecer en promover avances y lo prioritario ha de ser la propia especie humana, su continuo crecimiento en valores, que repercutir\u00e1 en un sensible crecimiento de bienestar social. Precisamente, la Convenci\u00f3n sobre los Derechos del Ni\u00f1o establece una serie de obligaciones, englobadas a la vida, a la salud, a la educaci\u00f3n y a jugar, as\u00ed como el derecho a la vida familiar, a estar protegidos de la ira, a no ser discriminados y a que se escuchen sus opiniones. Pese a ello, 385 millones de ni\u00f1os viven en la pobreza externa, 264 millones no est\u00e1n escolarizados y 5,6 millones de ni\u00f1os menores de cinco a\u00f1os murieron el a\u00f1o pasado por causas que pod\u00edan haberse prevenido. Adem\u00e1s, todav\u00eda hay 152 millones de ni\u00f1os y ni\u00f1as v\u00edctimas del trabajo infantil, es decir, casi uno de cada 10 en el mundo. De ellos, poco m\u00e1s o menos la mitad realiza trabajos peligrosos. Es preciso, por tanto, reconocer que el progreso alcanzado es muy desigual en el planeta. <\/p>\n<p>Volvamos a esa c\u00e9lula inherente y natural que son las familias, patria del alma existencial, que est\u00e1n necesitadas de auxilio aut\u00e9ntico, demandando un bienestar social m\u00e1s incluyente y global. Quiz\u00e1s tengamos que activar el coraz\u00f3n y juntos gritar las injusticias que vemos en cada esquina: Nadie sin techo, ninguno sin dignidad. Esta lucha, sin resentimiento y con \u00e1nimo constructivo, nos vendr\u00e1 bien a todos. Pensemos en la cantidad de personas que sufren los mayores de los calvarios, hacinados en almacenes, hambrientos y sin acceso a los servicios b\u00e1sicos. Su dolor es nuestro dolor, una ofensa a las entretelas de la humanidad, a lo que somos o debemos ser: discernimiento. Hoy sabemos que el internet de las cosas, los macrodatos o la inteligencia artificial, revolucionar\u00e1n el mundo de los negocios y las sociedades; sin embargo, hay un proceso paulatino de desintegraci\u00f3n de los hogares, que debiera cuando menos preocuparnos. Indudablemente, tal y como est\u00e1 la situaci\u00f3n mundial, urge a mi juico la reconstrucci\u00f3n de las relaciones de convivencia en la verdad, en la justicia y en el amor, para que restaurado el recto orden general, todos los pueblos gocen de ese v\u00ednculo rec\u00edproco de prosperidad, de alegr\u00eda y de paz.<\/p>\n<p>Sin duda, hace falta m\u00e1s coraje para combatir intereses mezquinos y poder salir de ellos. En consecuencia, tenemos que invertir mucho m\u00e1s en ser morada, en las oportunidades de futuro para todas ellas, a la vez que hemos de ser compasivos, si en verdad queremos ocuparnos y preocuparnos por el tipo de mundo a cimentar para nuestros descendientes. Lo prioritario a mi manera de ver es dejar de aislarnos, de hacer apuestas sobre un futuro insostenible que pondr\u00e1 en riesgo los ahorros y las sociedades. Llegado a este punto, el mundo deber\u00eda adoptar una m\u00e1xima que nos relacionase a todas las culturas, la de una aut\u00e9ntica estirpe o linaje humanista, sustentada y sostenida por el respeto y la comprensi\u00f3n mutua. Por eso, tan importante como dar paso a los grandes proyectos de infraestructuras verdes, es pensar tambi\u00e9n en ese refugio de abrigo seguro que es la unidad familiar, con todo lo que esto conlleva de fortaleza conjunta, para una sociedad que desea ser consuelo y esperanza de un orbe mundializado. <\/p>\n<p>En efecto, podremos ser lo que juntos queramos ser. Algo que se aprende en familia, puesto que valores como la honestidad, la austeridad, la responsabilidad por el bien colectivo, el esp\u00edritu solidario y de sacrificio, la cultura del trabajo como derecho y deber, sin duda, asegurar\u00e1n un mejor desarrollo para todos los moradores de la tierra. Por el contrario, la violencia, el ego\u00edsmo personal y colectivo, la corrupci\u00f3n, nunca han sido gu\u00eda de progreso ni de dicha alguna. Por desgracia, hasta que quienes ocupen puestos de liderazgos no acepten cuestionarse, y ser responsables, dif\u00edcilmente se va a procurar la complacencia de sus pueblos y la conjunci\u00f3n de sus ramas. Ya est\u00e1 bien de no hacer, sino de deshacer; de destruir y no construir, cuando somos esencialmente seres ben\u00e9ficos, y por ende, individuos que nos crecemos y nos recreamos en genealog\u00eda. Abramos los ojos. Y, si acaso, volvamos al fil\u00f3sofo chino Confucio (551 AC-478 AC): \u201cArr\u00e9glese al Estado como se conduce a la familia, con autoridad, competencia y buen ejemplo\u201d. Al fin, sabremos cu\u00e1nto debemos a nuestros progenitores. Ser agradecido, en todo caso y siempre, es cuesti\u00f3n de sana conciencia. Al menos, dej\u00e9monos interpelar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8899"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8899"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8899\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28054,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8899\/revisions\/28054"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8899"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8899"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8899"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}