{"id":8841,"date":"2017-11-08T00:00:00","date_gmt":"2017-11-08T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/dona-celia"},"modified":"2024-02-22T21:17:03","modified_gmt":"2024-02-23T03:17:03","slug":"dona-celia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/dona-celia","title":{"rendered":"Do\u00f1a Celia"},"content":{"rendered":"<p>Por:&nbsp;&nbsp;Uuc-kib<br \/>\nEspadas Ancona.<\/p>\n<p>La conoc\u00ed, conjeturo, en 1979 \u00f3 1980, mis primeros a\u00f1os de militancia en el Partido Comunista. En aqu\u00e9l momento era para mi simplemente la mam\u00e1 de Yuri. Mi amigo empezaba tambi\u00e9n su actividad partidista, por lo que la ve\u00eda con cierta regularidad. Pronto supe que ella tambi\u00e9n hab\u00eda sido militante del partido y, si bien ya no lo era, ve\u00eda con buenos ojos nuestra participaci\u00f3n. En su casa, entre otras, se reun\u00eda de tanto en tanto nuestra c\u00e9lula, de estudiantes preparatorianos. Recuerdo ah\u00ed algunas muy intensas discusiones, moderadas con paciencia de santo por la tambi\u00e9n profesora Yadira Medina, con vistas al XX Congreso del PCM. En \u00e9ste se registrar\u00edan los grandes cambios ideol\u00f3gicos y program\u00e1ticos que marcaron el rumbo de la izquierda socialista en general en los siguientes lustros. Recuerdo particularmente un d\u00eda en que pas\u00e9 la noche en su casa, para salir con Yuri de madrugada a un congreso estatal en Valladolid. Evitando discutir sobre mi militancia con los m\u00edos, me invent\u00e9 que se trataba de una pijamada o algo as\u00ed. Para mi sorpresa, Do\u00f1a Celia estaba al tanto de mi cuasi-fuga, y si bien no ech\u00f3 voladores para celebrarla, la acept\u00f3. La ver\u00eda como un acto de leg\u00edtima rebeld\u00eda o algo as\u00ed, no lo s\u00e9. Lo que si s\u00e9 es que esa fue la primera vez que me di cuenta de qu\u00e9, allende la diferencia generacional y ya sin credencial del partido, segu\u00eda siendo una compa\u00f1era de lucha. Supongo que, a esas alturas, ve\u00eda nuestra militancia m\u00e1s con ternura que con preocupaci\u00f3n, pues ya hab\u00edan pasado los peores a\u00f1os de la represi\u00f3n en M\u00e9xico. En ellos pag\u00f3 un elevad\u00edsimo precio personal, que incluy\u00f3 la brutal tarea de llevar a sus hijos de visita al Palacio Negro, Lecumberri. Lo hizo con tal temple y fortaleza que, al correr de los a\u00f1os, le permit\u00edan contarlo sin amargura, y hasta con alguna an\u00e9cdota divertida, como la de Yuri, a la saz\u00f3n de cinco o seis a\u00f1os de edad, se\u00f1alando el fusil de un soldado y diciendole \u201cas\u00ed tenemos en mi casa\u201d.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os corrieron y los j\u00f3venes dejaron de serlo; algunos nos fuimos y despu\u00e9s regresamos. Los amigos seguimos si\u00e9ndolo, habiendo dejado de militar en alg\u00fan momento. Nuestras nuevas reuniones, no exentas del esp\u00edritu de debate que al parecer nos llevaremos a la tumba, se volvieron cada vez m\u00e1s familiares. En ellas, Do\u00f1a Celia era una presencia tan frecuente como grata. Su car\u00e1cter siempre afable, su serenidad, y sus fort\u00edsimas convicciones estaban siempre ba\u00f1adas de alegr\u00eda y de un sentido del humor excepcional. Era una gran conversadora y una extraordinaria relatora de an\u00e9cdotas, que iban desde su militancia juvenil hasta su nietos. Ten\u00eda esa rara virtud de re\u00edrse de s\u00ed misma, hasta a carcajadas, como cuando, poblana al fin, recordaba su sorpresa al descubrir que en Talavera de la Reina tambi\u00e9n se hac\u00eda talavera.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Celia dej\u00f3 de existir el 29 de octubre. Ha sido una noticia muy ingrata, con el sabor de lo que ya no se recuperar\u00e1 y la nostalgia que las grandes personas dejan. Madre, camarada, profesora, quienes la tratamos la extra\u00f1aremos siempre. Tomo prestados los versos del gran Calos Puebla para decir, Aqu\u00ed queda la clara\/la entra\u00f1able transparencia\/de tu querida presencia\/Camarada Celia Ramos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La conoc\u00ed, conjeturo, en 1979 \u00f3 1980, mis primeros a\u00f1os de militancia en el Partido Comunista.<\/p>\n","protected":false},"author":1056,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8841"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1056"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8841"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8841\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28031,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8841\/revisions\/28031"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8841"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8841"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8841"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}