{"id":8523,"date":"2017-09-22T00:00:00","date_gmt":"2017-09-22T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/sobran-los-motivos-24"},"modified":"2024-02-22T21:14:34","modified_gmt":"2024-02-23T03:14:34","slug":"sobran-los-motivos-24","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/sobran-los-motivos-24","title":{"rendered":"Sobran los motivos"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p>Por: Jordy R. Abraham<\/p>\n<p>Correo: JordyAbraham@gmail.com \/ @JordyAbraham<\/p>\n<p>La familia es el n\u00facleo social m\u00e1s compacto, por lo que se reconoce como la base de toda sociedad. Es en el seno familiar donde aprendemos a convivir. Esta instituci\u00f3n es necesaria para el desarrollo individual de cada persona. En su interior se establecen las herramientas con las que crecer\u00e1 el ser humano para desenvolverse en su entorno.<br \/>Como miembro de una familia, los primeros a\u00f1os de vida, son determinantes. El apego hacia los parientes es natural, pues se consolida una identificaci\u00f3n en cuanto a costumbres, formas de pensar o conductas. Entonces, el nicho familiar se vuelve un lugar seguro para generar autoestima, virtudes y car\u00e1cter.<br \/>Las madres y los padres tienen en sus manos, la enorme responsabilidad de transmitir a sus hijos valores que le permitan ser ciudadanos de bien. A trav\u00e9s de la din\u00e1mica c\u00edclica de las familias, las generaciones buscan conservar las buenas costumbres e intentan omitir errores que se han hecho en el pasado.<br \/>El inculcar cosas positivas a los integrantes m\u00e1s j\u00f3venes de una familia, es una contribuci\u00f3n esencial que la humanidad no debe obviar. En ocasiones, el ego\u00edsmo puede nublar la visi\u00f3n. El aut\u00e9ntico compromiso social, comienza en<br \/>el hogar. Cuando hay armon\u00eda en las familias, se cuenta con sociedades pac\u00edficas.<br \/>La formaci\u00f3n de los individuos, tiene lugar en la familia. En las escuelas, los alumnos reciben instrucci\u00f3n para ser educados, pero es en el medio familiar, donde se cultivan los valores humanos. En este sentido, los padres tienen el deber de fungir como gu\u00edas para sus hijos.<br \/>Tambi\u00e9n es verdad, que dentro del contexto familiar, es donde se aprende a dar y recibir afecto. Sin duda, este aspecto es imprescindible para cualquier ser humano. La empat\u00eda, la solidaridad y el buen trato, son solo algunas de las habilidades sociales que evolucionan por medio del convivio permanente con la familia.<br \/>La unidad parental tiene m\u00faltiples beneficios. Los lazos consangu\u00edneos se fortalecen cuando se suprime el ego\u00edsmo y se maximiza el apoyo incondicional. La fraternidad trae resultados positivos siempre. Cuando hay discordia, el conflicto y la violencia se tornan mucho m\u00e1s probables. Lo mismo ocurre en las comunidades, pues son el reflejo de las familias que la conforman.<br \/>Los principios que se adquieren en el n\u00facleo familiar, dif\u00edcilmente podr\u00e1n ser eliminados de una persona. Las convicciones arraigadas desde la infancia, son las menos endebles. Estos valores son parte de la personalidad de quien los detenta. Por eso, es tan extraordinario el poder de la familia.<br \/>Revalorizar la entidad familiar, es hoy en d\u00eda, una prioridad indiscutible. La tolerancia, la igualdad y la justicia, de igual forma se aprenden en casa. La comunicaci\u00f3n es primordial para establecer relaciones parentales adecuadas, que se traduzcan en individuos con aptitudes sociales \u00f3ptimas.<br \/>Vivir en familia significa mucho m\u00e1s que compartir un mismo techo. La unidad se hace presente cuando existe un concepto real de bienestar com\u00fan. Este debe permear en la sociedad para brindar frutos. Una familia sana es un activo para su entorno.<br \/>Asumamos cada uno, con responsabilidad, el papel que nos corresponde como miembros de una familia. Lo fundamental nunca debe dejar de serlo. Esta figura entra\u00f1able, no perder\u00e1 vigencia. Actuemos para darle la relevancia que merece.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La familia: Motor del desarollo<\/p>\n","protected":false},"author":1061,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8523"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1061"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8523"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8523\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27908,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8523\/revisions\/27908"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8523"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8523"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8523"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}