{"id":8410,"date":"2017-09-08T00:00:00","date_gmt":"2017-09-08T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/donde-nacen-los-suenos"},"modified":"2024-02-22T21:13:33","modified_gmt":"2024-02-23T03:13:33","slug":"donde-nacen-los-suenos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/donde-nacen-los-suenos","title":{"rendered":"Donde nacen los sue\u00f1os&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Cristina Pad\u00edn.<\/b><\/p>\n<p>&#8230;Abajo el mar se deshac\u00eda contra la roca en mil gotas de espuma. El azul del cielo se confund\u00eda con el azul de las olas. Si fuera cuadro ser\u00eda en blanco y marino, y lleno de vida&#8230; Arriba, en el borde del acantilado, la iglesia desafiaba el paso del tiempo, de los tiempos, de los malos momentos, pura y bella, firme&#8230;<\/p>\n<p>Cada tarde tres anciana acud\u00edan a misa. A una le costaba mucho caminar, pero no faltaba un d\u00eda. A veces iba tambi\u00e9n un joven del pueblo que era novillero, muy devoto y muy alegre&#8230; y tambi\u00e9n una adolescente con un hermano muy enfermo en casa&#8230; Ella escrib\u00eda corazones en los cuadernos, y cuidaba mucho a su hermano.<\/p>\n<p>El paraje era de una belleza extrema. Salvaje y a la vez dulce, vivo, sentido! Un lugar donde el silencio acariciaba canciones de anhelos&#8230; Un sitio donde mar y sol se daban la mano en danza \u00fanica&#8230; Y, all\u00ed, en el respeto, en las ma\u00f1anas, en la soledad, en la inmensidad&#8230; crec\u00eda la oraci\u00f2n y nac\u00edan los sue\u00f1os&#8230;<\/p>\n<p>Dedicado a mi amado M\u00e9xico, con vosotros en el coraz\u00f2n<br \/>Dedicado a Carmen, Roc\u00edo y Luis<br \/>Dedicado a las personas a las que le gustan las iglesias y las iglesias en el mar<br \/>Dedicado a mi Luisito<br \/>A Lourdes<br \/>A los sue\u00f1os&#8230; a los so\u00f1adores&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8230;Abajo el mar se deshac\u00eda contra la roca en mil gotas de espuma. El azul del cielo se confund\u00eda con el azul de las olas. Si fuera cuadro ser\u00eda en bl<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":8411,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8410"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8410"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8410\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27863,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8410\/revisions\/27863"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8411"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8410"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8410"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8410"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}