{"id":83905,"date":"2020-04-02T00:00:00","date_gmt":"2020-04-02T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/como-sera-el-mundo-cuando-se-retire-el-coronavirus-covid-19-45106"},"modified":"2020-04-02T00:00:00","modified_gmt":"2020-04-02T06:00:00","slug":"como-sera-el-mundo-cuando-se-retire-el-coronavirus-covid-19-45106","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/internacional\/como-sera-el-mundo-cuando-se-retire-el-coronavirus-covid-19-45106","title":{"rendered":"C\u00f3mo ser\u00e1 el mundo cuando se retire el coronavirus COVID-19"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<blockquote>\n<ul>\n<li><b><i>Las grandes crisis han sido siempre, hist\u00f3ricamente, momentos de cambio radical.<\/i><\/b><\/li>\n<li><b><i>Algunos creen que tras el coronavirus se abrir\u00e1 la oportunidad de reorganizar una sociedad mejor; otros argumentan c\u00f3mo, al contrario, la injusticia prevalecer\u00e1.<\/i><\/b><\/li>\n<\/ul>\n<\/blockquote>\n<\/p>\n<div>\n<div>\n<p>Desde su aparici\u00f3n a fines de diciembre de <b>2019<\/b>&nbsp;en <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" href=\"https:\/\/www.infobae.com\/tag\/wuhan\/\"><b>Wuhan<\/b><\/a><b>, China<\/b>, el nuevo <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" href=\"https:\/\/www.infobae.com\/tag\/coronavirus\/\"><b>coronavirus<\/b><\/a>&nbsp;transform\u00f3 \u2014literalmente\u2014 la faz de la Tierra. En <b>casi 100 d\u00edas el <\/b><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" href=\"https:\/\/www.infobae.com\/tag\/covid-19\/\"><b>COVID-19<\/b><\/a><b>&nbsp;hizo una labor de a\u00f1os<\/b>: impuso el <b>trabajo a distancia<\/b>, cerr\u00f3 las <b>escuelas<\/b>, caus\u00f3 millones de <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" href=\"https:\/\/www.infobae.com\/tag\/desempleo\/\"><b>desempleados<\/b><\/a>&nbsp;y buena parte de los comercios, termin\u00f3 con las <b>reuniones de gente<\/b>&nbsp;(lo que equivale a decir que elimin\u00f3 conciertos, obras de teatro, <i>grand slams<\/i>&nbsp;y juegos ol\u00edmpicos, pero tambi\u00e9n cumplea\u00f1os, casamientos y funerales), <b>vaci\u00f3 las calles de las grandes ciudades<\/b>, gener\u00f3 los planes de <b>rescate de la econom\u00eda<\/b>&nbsp;m\u00e1s enormes de la historia, devolvi\u00f3 sentido a la <b>informaci\u00f3n de calidad<\/b>&nbsp;sobre los supuestos de las redes sociales, dej\u00f3 a <b>miles de millones en <\/b><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" href=\"https:\/\/www.infobae.com\/tag\/cuarentena\/\"><b>cuarentena<\/b><\/a>&nbsp;(incluidas v\u00edctimas de violencia familiar encerradas con sus victimarios), impuso la <b>distancia social<\/b>, cambi\u00f3 los rituales de higiene, <b>elimin\u00f3 el apret\u00f3n de manos<\/b>, cre\u00f3 los <b>documentos de inmunidad<\/b>&nbsp;para certificar qui\u00e9n puede volver a interactuar en el mundo&#8230;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>&#8230;&#8221;en algunos lugares \u2014sigue la enumeraci\u00f3n de un profundo an\u00e1lisis de <a target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/world\/2020\/mar\/31\/how-will-the-world-emerge-from-the-coronavirus-crisis\"><i>The Guardian<\/i><\/a>\u2014, los propietarios no cobrar\u00e1n la <b>renta<\/b>&nbsp;ni los bancos las <b>cuotas hipotecarias<\/b>, y las <b>personas sin techo podr\u00edan quedarse gratuitamente en hoteles<\/b>; se pondr\u00e1n en marcha experimentos para la <b>provisi\u00f3n de ingresos b\u00e1sicos<\/b>&nbsp;directamente desde el Estado&#8221;.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>La magnitud y la velocidad de los cambios evocan menos el ritmo de las transformaciones en democracia que apenas un pu\u00f1ado de antecedentes: \u201cLa <b>epidemia global de gripe de 1918<\/b>&nbsp;ayud\u00f3 a crear los servicios nacionales de salud en varios pa\u00edses europeos. Las crisis gemelas de la <b>Gran Depresi\u00f3n y la Segunda Guerra Mundial<\/b>&nbsp;sentaron las bases para el moderno estado de bienestar\u201d, compar\u00f3 Peter Baker en su extenso art\u00edculo. Pero, tambi\u00e9n, los atentados terroristas del <b>11 de septiembre de 2001<\/b>, que causaron tanto guerras y ocupaciones como el permiso para <b>suspender la privacidad<\/b>, o la crisis de <b>2008<\/b>, que dej\u00f3 <b>huellas econ\u00f3micas y sociales<\/b>&nbsp;todav\u00eda perceptibles.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>\u201cDebido a que las crisis moldean la historia, cientos de pensadores han dedicado sus vidas a estudiar c\u00f3mo se desarrollan. Esta tarea \u2014que podr\u00edamos llamar <b>\u2018estudios de crisis\u2019<\/b>\u2014 muestran c\u00f3mo, cuando las crisis llegan a una comunidad determinada, la realidad fundamental de esa comunidad queda al descubierto. Qui\u00e9n tiene m\u00e1s y qui\u00e9n tiene menos. D\u00f3nde est\u00e1 el poder. <b>Qu\u00e9 valora la gente y a qu\u00e9 le teme<\/b>\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>Pero adem\u00e1s de revelar los huesos que quedan bajo el <b>tejido roto de la normalidad<\/b>, se vislumbran las formas posibles de aquello que lo <b>reemplazar\u00e1<\/b>. \u201cAlgunos pensadores que estudian los desastres se centran m\u00e1s en <b>todo lo que puede salir mal<\/b>. Otros son m\u00e1s optimistas y enmarcan las crisis no solo en t\u00e9rminos de lo que se pierde sino tambi\u00e9n de <b>lo que se podr\u00eda ganar<\/b>\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p><b>Perspectivas pesimistas<\/b><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>Para Mike Davis, un historiador estadounidense que escribi\u00f3 sobre la gripe aviar en 2005, las <b>pandemias son un ejemplo perfecto de la clase de crisis a las que el capitalismo global es particularmente vulnerable<\/b>, debido al movimiento constante de personas y mercanc\u00edas por un territorio que parece \u00fanico pero que, en realidad, est\u00e1 fragmentado. As\u00ed, aunque el <b>coronavirus es una misma batalla en todas partes<\/b>, \u201cpodr\u00eda haber mucha <b>demonizaci\u00f3n y pedidos de aislamiento<\/b>\u201d, dijo Davis al peri\u00f3dico brit\u00e1nico. \u201cLo cual implicar\u00e1 m\u00e1s muertes y m\u00e1s sufrimiento a escala mundial\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>La <b>xenofobia<\/b>&nbsp;no se hizo esperar: \u201cFuncionarios republicanos, <i>think tanks<\/i>&nbsp;y medios de comunicaci\u00f3n ha dicho o dejado impl\u00edcito que el <b>COVID-19 es un arma biol\u00f3gica china<\/b>&nbsp;de factura humana. A su vez, funcionarios chinos han impulsado la teor\u00eda conspirativa de que el <b>brote lleg\u00f3 a China llevado por soldados estadounidenses<\/b>\u201d, cit\u00f3 Baker. Quiz\u00e1 el ejemplo m\u00e1s claro haya sido el primer ministro h\u00fangaro <b>Viktor Orb\u00e1n<\/b>: \u201cEstamos librando una guerra en dos frentes: un frente se llama <b>inmigraci\u00f3n<\/b>&nbsp;y el otro es el <b>coronavirus<\/b>. Existe una conexi\u00f3n l\u00f3gica entre ambos&#8221;.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>En el v\u00e9rtigo de la crisis, <b>algunos cambios se plantean como transitorios<\/b>, por la necesidad del momento. Pero se <b>quedan para siempre<\/b>, sin que en la coyuntura se pueda comprender las implicaciones que podr\u00edan tener en otros contextos. \u201cLa acad\u00e9mica Shoshana Zuboff, autora de <i>La era del capitalismo de la vigilancia<\/i>, me record\u00f3 que antes del 11 de septiembre [de 2001] el Gobierno de los Estados Unidos hab\u00eda estado en el proceso de desarrollar <b>regulaciones serias<\/b>&nbsp;para darle a los <b>usuarios de internet una verdadera elecci\u00f3n sobre c\u00f3mo se usaba y c\u00f3mo no se usaba su informaci\u00f3n personal<\/b>\u201d. Y todo cambi\u00f3 en cuesti\u00f3n de d\u00edas.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>Con consecuencias hasta hoy: \u201cPara los <b>Gobiernos que buscan monitorear a sus ciudadanos<\/b>&nbsp;cada vez m\u00e1s y para las <b>empresas que se quieren enriquecer haciendo lo mismo<\/b>, ser\u00eda dif\u00edcil imaginar una crisis m\u00e1s perfecta que una pandemia global\u201d, sigui\u00f3 Baker. \u201cHoy en <b>China hay drones que buscan personas sin barbijos<\/b>; cuando las encuentran, los altavoces de los drones emiten las amonestaciones de la polic\u00eda\u201d. <b>Alemania, Austria, Italia y B\u00e9lgica<\/b>&nbsp;utilizan datos de las empresas de telecomunicaciones \u2014&#8221;anonimizados, por ahora&#8221;, apunt\u00f3 el autor\u2014 para rastrear el movimiento de las personas. \u201cEn Israel, la agencia de seguridad nacional tiene permiso para <b>acceder al registro telef\u00f3nico de las personas infectadas<\/b>. Corea del Sur env\u00eda <b>mensajes de textos<\/b>&nbsp;al p\u00fablico para identificar a individuos potencialmente infectados y compartir informaci\u00f3n sobre d\u00f3nde han estado\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>Vasuki Shastry, investigador de Chatham House que se especializa en la relaci\u00f3n mutua entre tecnolog\u00eda y democracia, analiz\u00f3: \u201cPara la gente es <b>muy dif\u00edcil recordar el derecho a la privacidad cuando tratan de sobrellevar algo como una pandemia<\/b>. Y una vez que el sistema se impone a gran escala, puede ser muy dif\u00edcil volverlo atr\u00e1s. Y entonces, quiz\u00e1, sirve para <b>otras cosas<\/b>\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>Tanto en Israel como en Hungr\u00eda, los primeros ministros tienen hoy la capacidad de <b>gobernar por decreto<\/b>, sin que interfieran los legisladores o los jueces. En el <b>Reino Unido<\/b>, la polic\u00eda y los agentes de inmigraci\u00f3n tienen la autoridad, durante los pr\u00f3ximos dos a\u00f1os, de detener a los sospechosos de ser portadores del coronavirus, para que se les haga el an\u00e1lisis. \u201cEstos poderes se habilitan y suenan razonables en el momento, y luego r\u00e1pidamente se<b>&nbsp;emplean con otros fines que nada tienen que ver con la democracia o la seguridad p\u00fablica<\/b>\u201d, observ\u00f3 Kevin Blowe, de Netpol, un grupo brit\u00e1nico sobre el derecho a la protesta.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p><b>Perspectivas optimistas<\/b><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>Otra escuela de pensamiento ve en las crisis \u201cdestellos de posibilidades\u201d, continu\u00f3 Baker. Para los que se identifican con esas ideas, el COVID-19 podr\u00eda abrir las puertas a pol\u00edticas m\u00e1s progresistas. <b>Rebecca Solnit<\/b>, una de las principales analistas de las crisis y sus consecuencias, parece creerlo: \u201cHay espacio para un cambio que antes no exist\u00eda. Es una apertura\u201d. Y Pankaj Mishra escribi\u00f3: \u201cHa sido necesario un <b>desastre para que el estado asuma su responsabilidad original de proteger a los ciudadanos<\/b>\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>Si antes se consideraba que la <b>intervenci\u00f3n estatal<\/b>, o un estado grande, eran <b>inviables<\/b>, ahora se insin\u00faa que el <b>mercado solo tambi\u00e9n lo es<\/b>. \u201cDesde esta perspectiva, hoy la tarea no es luchar contra el virus para volver a lo mismo de siempre, porque lo mismo de siempre ya fue un desastre. En cambio, el objetivo es combatir el virus y, al hacerlo, <b>transformar lo mismo de siempre en algo m\u00e1s humano y seguro<\/b>\u201d, sintetiz\u00f3 Baker.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>En su libro <i>Un para\u00edso hecho en el infierno<\/i>, Solnit utiliz\u00f3 ejemplos de desastres como el <b>terremoto en la ciudad de M\u00e9xico de 1985, los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y el hurac\u00e1n Katrina<\/b>&nbsp;para argumentar que en las emergencias no solo lo malo se revela como a\u00fan peor ni la gente se vuelve solamente suspicaz y ego\u00edsta: los desastres <b>tambi\u00e9n abrieron las reservas humanas de improvisaci\u00f3n, solidaridad y decisi\u00f3n<\/b>, incluso en medio del dolor y la p\u00e9rdida.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>\u201cEl libro no fue un llamado a celebrar el desastre sino a prestar atenci\u00f3n a las <b>posibilidades<\/b>&nbsp;que podr\u00eda contener y al modo en que nos podr\u00eda sacar de encima viejas costumbres&#8221;, record\u00f3 Baker. &#8220;En el relato de Solnit, las respuestas \u2018oficiales\u2019 a los desastres mostraban una tendencia a confundir el cuadro al tratar a las <b>personas como parte del problema a gestionar, no como una parte invaluable de la soluci\u00f3n<\/b>\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>La crisis del COVID-19, en comparaci\u00f3n con la del 2008, que hasta era dif\u00edcil de entender por la complicada ingenier\u00eda financiera de los cr\u00e9ditos que la causaron, es transparente. \u201cEs <b>una docena de crisis enredadas en una sola<\/b>, y todas se desarrollan a la vez y de maneras que no se pueden pasar por alto. <b>Los pol\u00edticos se est\u00e1n infectando. Las celebridades ricas se est\u00e1n infectando. Los amigos y los parientes se est\u00e1n infectando<\/b>\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>Si bien las diferencias econ\u00f3micas y sociales persisten, esta vez la cat\u00e1strofe se parece bastante a estar <b>todos en el mismo barco<\/b>, observ\u00f3 <i>The Guardian<\/i>: \u201cLos optimistas creen que hay esperanza de que podamos empezar a ver el mundo de otra manera. Acaso podamos concebir nuestros problemas como algo compartido y la sociedad como algo m\u00e1s que una masa de individuos que compiten entre s\u00ed por la riqueza y el estatus\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p><b>\u00bfY el cambio clim\u00e1tico?<\/b><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>Hasta poco antes de la irrupci\u00f3n del coronavirus, la <b>conversaci\u00f3n global m\u00e1s importante era sobre el cambio clim\u00e1tico<\/b>. Y es posible que, tras la crisis del COVID-19, vuelva al centro del escenario, pero <b>de otra manera<\/b>.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>Las dos cuestiones tienen \u201csimilitudes sugestivas\u201d, destac\u00f3 Baker. \u201c<b>Ambas requerir\u00e1n niveles inusuales de cooperaci\u00f3n global.<\/b>&nbsp;Ambas demandar\u00e1n cambios en la conducta de hoy para reducir el sufrimiento de ma\u00f1ana. Hace mucho ya que los cient\u00edficos anticiparon con gran certeza ambos problemas, mientras que los gobernantes no pod\u00edan ver m\u00e1s all\u00e1 de las estad\u00edsticas de crecimiento del trimestre fiscal siguiente. En consecuencia, ambos requerir\u00e1n que los <b>Gobiernos tomen medidas dr\u00e1sticas<\/b>&nbsp;y eliminen la l\u00f3gica del mercado en ciertos \u00e1mbitos de la actividad humana\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>\u201cHace a\u00f1os que intentamos pasar a la gente de una actitud normal a una actitud de emergencia&#8221;, dijo Margaret Klein Salamon, directora de Movilizaci\u00f3n por el Clima. \u201cLo que se considera <b>pol\u00edticamente posible es b\u00e1sicamente distinto cuando mucha gente entra en \u2018modo de emergencia\u2019,<\/b>&nbsp;cuando aceptan que hay peligro y que, para estar seguros, tenemos que hacer todo lo que podamos. Ha sido interesante ver esa teor\u00eda validada por la respuesta al coronavirus. Ahora el desaf\u00edo es mantener activado el \u2018modo de emergencia\u2019 con respecto el clima, cuyos peligros son de magnitud mayor&#8221;.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>Si bien la analog\u00eda entre las dos situaciones no llega mucho m\u00e1s all\u00e1 \u2014&#8221;la mayor\u00eda de la gente no siente que ellos o sus seres queridos podr\u00edan morir por la crisis clim\u00e1tica este mes&#8221;, record\u00f3 crudamente Baker\u2014 es posible que la experiencia del <b>COVID-19 \u201cnos ayude a comprender el cambio clim\u00e1tico de otra manera<\/b>\u201d. Una de las noticias que se repitieron es el impacto del paro productivo en el medioambiente: la <b>contaminaci\u00f3n cay\u00f3 enormemente<\/b>.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>\u201cA principios de marzo, el cient\u00edfico Marshall Burke, de la Universidad de <b>Stanford<\/b>, utiliz\u00f3 los datos de contaminaci\u00f3n de cuatro ciudades chinas para medir los cambios en el nivel de PM2,5, un contaminante particularmente nocivo que ataca el coraz\u00f3n y los pulmones. Estim\u00f3 que, solo en China, la <b>reducci\u00f3n de las emisiones desde el comienzo de la pandemia hab\u00eda salvado, de hecho, las vidas de al menos 1.400 ni\u00f1os menores de cinco a\u00f1os y 51.700 adultos mayores de 70 a\u00f1o<\/b>s\u201d, cit\u00f3 el peri\u00f3dico brit\u00e1nico.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p><b>Nunca hay que desperdiciar una gran crisis<\/b><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>\u00bfSer\u00eda posible dar algunos pasos para que las perspectivas de los optimistas tengan m\u00e1s probabilidades de concretarse que las de los pesimistas? \u201cPhilip Mirowski, autor de <i>Nunca desperdicies una gran crisis: c\u00f3mo el capitalismo sobrevivi\u00f3 el colapso financiero<\/i>, advirti\u00f3 contra la <b>complacencia<\/b>&#8220;, cit\u00f3 Baker, que abrir\u00eda las puertas a las peores perspectivas.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>\u201cEl resultado pol\u00edtico de la epidemia \u2014dijo Mike Davis\u2014, como todos los resultados pol\u00edticos, se decidir\u00e1 en una <b>lucha, en batallas por la interpretaci\u00f3n<\/b>, por se\u00f1alar qu\u00e9 cosas causan los problemas y cu\u00e1les los solucionan. Y necesitamos comenzar a analizar eso, en el mundo, como podamos&#8221;. Un obst\u00e1culo evidente es la distancia social, que hace imposibles las <b>manifestaciones<\/b>&nbsp;en las calles, una de las expresiones pol\u00edticas m\u00e1s arraigadas.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>Pero Davis tiene esperanza en que los manifestantes encontrar\u00e1n un modo de estar en las v\u00eda p\u00fablica. \u201cEspecul\u00f3 que una acci\u00f3n con todos los <b>participantes munidos de carteles separados por tres o cuatro metros<\/b>&nbsp;ser\u00eda una imagen espectacular para los medios\u201d, cit\u00f3 el texto. \u201cSolnit dijo que le daba \u00e1nimo ver las nuevas formas que las personas encontraban para <b>conectarse y ayudarse mutuamente<\/b>&nbsp;en el mundo entero, desde las redes de <b>reparto domiciliario en los barrios<\/b>, que surgieron para llevar alimentos a las personas que no pod\u00edan salir hasta las intervenciones m\u00e1s simb\u00f3licas, como unos <b>ni\u00f1os que fueron a tocar m\u00fasica frente a la casa de un anciano<\/b>\u201d. El polit\u00f3logo italiano <b>Alessandro Delfanti<\/b>&nbsp;vaticin\u00f3 una ola de <b>huelgas posbrote en los almacenes de Amazon<\/b>&nbsp;en los Estados Unidos y en Europa.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>\u201cLo que suceda a continuaci\u00f3n podr\u00eda depender de la <b>capacidad de los optimistas para trasladar esos momentos de solidaridad a la esfera pol\u00edtica<\/b>, para argumentar que no tiene sentido ocuparse del COVID-19 sin al menos tratar de arreglar todo lo dem\u00e1s tambi\u00e9n, para crear un mundo en el que los recursos compartidos rindan m\u00e1s a una mayor cantidad de gente\u201d, analiz\u00f3 Baker.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<p>Cit\u00f3, para concluir, el libro de Solnit: \u201cNi siquiera tenemos un t\u00e9rmino para nombrar esa <b>emoci\u00f3n que nos causa lo maravilloso que llega envuelto en lo terrible, la alegr\u00eda en la pena, el coraje en el miedo<\/b>. No podemos darle la bienvenida al desastre, pero podemos valorar las respuestas, tanto pr\u00e1cticas como psicol\u00f3gicas\u201d. Porque no existe un camino alternativo, de todas maneras: en las \u00faltimas semanas la humanidad comprob\u00f3 que hasta lo m\u00e1s s\u00f3lido en apariencia puede <b>cambiar en un instante<\/b>.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las grandes crisis han sido siempre, hist\u00f3ricamente, momentos de cambio radical&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1018,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[23],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83905"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1018"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83905"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83905\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83905"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83905"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83905"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}