{"id":8340,"date":"2017-08-28T00:00:00","date_gmt":"2017-08-28T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-132"},"modified":"2024-02-22T21:12:42","modified_gmt":"2024-02-23T03:12:42","slug":"algo-mas-que-palabras-132","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-132","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p><b><i>La importancia del deber ciudadano.<\/i><\/b><\/p>\n<p><b>============================<\/b><br \/><b>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/b><br \/><b>corcoba@telefonica.net<\/b><br \/><b>============================<\/b><br \/>&nbsp; <br \/>En un planeta cada vez m\u00e1s encendido por el odio, y por ende m\u00e1s fragmentado e injusto, la ciudadan\u00eda tiene el deber c\u00edvico de reflexionar unida. Es una l\u00e1stima que muchos de los que ejercen hoy la pol\u00edtica no ejemplaricen sus acciones en t\u00e9rminos de universalidad y, en cambio, movilicen los enfrentamientos en lugar de propiciar lo arm\u00f3nico. Para desgracia de todos, la hipocres\u00eda se ha adue\u00f1ado de los moradores del astro y no pasamos del reino de la estupidez. Sin duda, hacen falta otros vientos m\u00e1s esperanzadores y aut\u00e9nticos, de menos desarraigos y m\u00e1s ilusi\u00f3n por un mundo m\u00e1s hermanado que, hoy por hoy, est\u00e1 en notoria decadencia espiritual y hasta en riesgo de extinci\u00f3n. Por tanto, el que los 193 pa\u00edses que componen las Naciones Unidas fueran capaces de ponerse de acuerdo hace unos a\u00f1os al adoptar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), no s\u00f3lo hay que reconocerle el m\u00e9rito de aglutinar pensamientos, sino que tambi\u00e9n es un compromiso a expandir e imitar.  Indudablemente, esos diecisiete objetivos, que pueden reagruparse en seis elementos esenciales: la dignidad, los seres humanos, el planeta, la prosperidad, la justicia y las alianzas; adem\u00e1s de tener el empuje suficiente para ponernos en acci\u00f3n y transformar nuestras vidas, en una existencia m\u00e1s solidaria; han de sustentarse igualmente en un deber, en la obligaci\u00f3n de socorrernos. Hasta ahora la solidaridad ha sido m\u00e1s de palabrer\u00eda que de ejercicio, de generosidad ocasional que de entrega permanente, pues la adhesi\u00f3n entendida en su sentido m\u00e1s hondo, es un modo de vida, una manera de vivir don\u00e1ndose y de hacer inspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Envueltos en multitud de ideolog\u00edas que sue\u00f1an con acapararlo todo para s\u00ed y los suyos, en apropiarse hasta del aire que respiramos o de las fuentes cristalinas que emanan de la tierra para goce de la humanidad, urge que la especie se concilie y reconcilie con la est\u00e9tica del afecto. Hay demasiada hostilidad en este inhumano cruce de latidos, donde las culturas han trastocado el esp\u00edritu de lo natural, adoctrin\u00e1ndonos en un coraz\u00f3n sin alma hasta despojarnos de la memoria hist\u00f3rica. El levantamiento de los esclavos en Hait\u00ed en 1791 fue, en su momento, de capital importancia para la abolici\u00f3n del comercio transatl\u00e1ntico de esclavos. Tambi\u00e9n ahora, justo en este instante preciso, se requiere de una ciudadan\u00eda valerosa que luche por un orbe m\u00e1s justo, frente al aluvi\u00f3n de personas indiferentes que afirman que no podemos cambiar nada. A mi juicio, es vital cooperar para que esa mundializaci\u00f3n reinante se fraternice. No podemos quedar solos en manos de los dirigentes pol\u00edticos. El ejemplo lo tenemos en Espa\u00f1a, donde se est\u00e1 poniendo en entredicho la fuerza democr\u00e1tica que nos hermana, la del Estado de Derecho. Desde luego, cualquier plan de ruptura, divisi\u00f3n y radicalidad, conlleva enfrentamientos in\u00fatiles. Aparte de que no tenemos derecho a apropiarnos de existencia alguna, y a\u00fan menos, de la concordia que nos gobierna en el esp\u00edritu profundo de las cosas. Sea como fuere, considero, que hemos de retornar a esa dignificaci\u00f3n humana; con tenacidad, pero sin fanatismos; con pasi\u00f3n, pero sin violencia; con af\u00e1n, pero sin ser destructores.<\/p>\n<p>A veces da la sensaci\u00f3n que tampoco nos aguantamos ni a nosotros mismos; tenemos que cambiar, volver a la misi\u00f3n del amor para alcanzar un plano superior de unidad, de paz y de justicia, desmembrados de todo resentimiento, que \u00fanicamente nos conduce al desconcierto. Esta es la verdadera precariedad humana, la falta de horizontes y de v\u00ednculos que nos reanimen hacia otros cultos m\u00e1s humanistas, a fin de que las instituciones filantr\u00f3picas permitan a todos los ciudadanos contribuir al mejoramiento de nuestro cosmos. Esta es la cuesti\u00f3n. No obstante, todo este caos nos recuerda la importancia de construir sociedades que sepan acoger, requerir y preservar, lo que nos exige m\u00e1s autenticidad, m\u00e1s donaci\u00f3n, m\u00e1s humanidad en definitiva. No se trata de decir mucho y no hacer nada. Tampoco de tirar en direcciones opuestas. Los gobiernos del mundo han de escuchar a sus ciudadanos, pero tampoco deben acobardarse ante los sembradores del terror. De ah\u00ed, la trascendencia de defender la l\u00f3gica de la familia humana, donde el v\u00ednculo de ese amor reivindicativo ha de venir del coraz\u00f3n; puesto que, si ser pol\u00edtico es impulsar la vocaci\u00f3n de servicio incondicional a los dem\u00e1s, ser ciudadano es a\u00fan m\u00e1s, sobre todo el poder interrogarnos sobre nuestra vida y poder cambiarla. Por desdicha, a\u00fan hay muchos ciudadanos que tienen que venderse para poder subsistir. Ante esta triste realidad, todos tenemos que asumir la responsabilidad de ser mejores ciudadanos, y en esto, las pruebas de amor, de ocuparse y preocuparse por el an\u00e1logo a nosotros, son un instinto natural insustituible. <\/p>\n<p>Quien intenta desentenderse de lo humano, se dispone a desentenderse de la propia familia humana. No olvidemos que, en esta vida, siempre habr\u00e1 sufrimiento que necesite de esa mano tendida, de ese auxilio del deber ciudadano. A prop\u00f3sito, se me ocurre pensar en lo que dijo al terminar una visita a los campamentos de desplazados en Areesha, Ein Issa y Mabrouka, donde convers\u00f3 con muchos peque\u00f1os afectados, Fran Equiza, representante de UNICEF en Siria, mediante un comunicado en el que asever\u00f3 que los seis a\u00f1os de conflicto en Siria han destruido la ni\u00f1ez de millones de menores y les han causado un da\u00f1o enorme. Es precisamente, esa comuni\u00f3n de amor entre unos y otros, lo que nos engrandece el alma. Sin embargo, tras las contiendas todo es desolaci\u00f3n. Lo dec\u00eda el gran escritor franc\u00e9s, Albert Camus (1913-1960), sobre el gran Cartago que lider\u00f3 tres guerras: \u201cdespu\u00e9s de la primera segu\u00eda teniendo poder; despu\u00e9s de la segunda segu\u00eda siendo habitable; despu\u00e9s de la tercera ya no se encuentra en el mapa\u201d. Ojal\u00e1 podamos evitar todas las batallas, pues cada una de ellas es una hecatombe hacia toda alma humana. Dicho lo cual, no me enternece para nada esos lenguajes repelentes que esparcen venganzas por doquier, como si fuese el estado normal del ser humano. Pues no, es la conciliaci\u00f3n y el acercamiento,  que nunca viene dado y ha de conquistarse d\u00eda a d\u00eda, lo que nos universaliza hacia ese equilibrio oriundo que todos deseamos abrazar.<\/p>\n<p>Est\u00e1 visto que la ciudadan\u00eda tiene que despertar para verse en el espejo del mundo. Madre Teresa de Calcuta (1910-1997), se ve\u00eda de este modo: \u201cMi sangre y mis or\u00edgenes son albaneses, pero soy de ciudadan\u00eda india. Soy monja cat\u00f3lica. Por profesi\u00f3n, pertenezco al mundo entero. Por coraz\u00f3n, pertenezco por completo al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas\u201d. Quiz\u00e1s nosotros tambi\u00e9n tengamos que mirar las cosas desde muchos puntos de vista, pero al fin, hemos de confluir en alegrarnos por vivir, porque viviendo tenemos la oportunidad de amar y ser amados, de querer y ser queridos, tambi\u00e9n de mirar a las estrellas y de ver en los labios de la luna los lenguajes que m\u00e1s nos embellecen, los de la m\u00edstica que siempre son saludables frente a tantas garras, como las de la hero\u00edna, que nos torna adictos de la noche y no de la luz, que es lo que da sentido a nuestras andanzas y a la constante sorpresa de conocerme en el camino.  Por eso, es fundamental avivar la mundializaci\u00f3n ciudadana para el proyecto de construcci\u00f3n de un mundo m\u00e1s equitativo, desde identidades diversas, pero convergente y reintegrador, donde nadie se sienta extra\u00f1o, sino arropado tras aumentar la confianza y construir el llamado capital humano como entusiasta preferente y as\u00ed, poder desarrollar con mejor tino y tono, la capacidad de adaptaci\u00f3n positiva ante situaciones adversas a trav\u00e9s de la acci\u00f3n mundial, mejorando el sentido de responsabilidad social y eliminando cualquier barrera social y cultural que dificulte la cohesi\u00f3n entre los humanos y sus culturas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La importancia del deber ciudadano.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8340"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8340"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8340\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27833,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8340\/revisions\/27833"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8340"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8340"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8340"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}