{"id":8298,"date":"2017-08-21T00:00:00","date_gmt":"2017-08-21T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-129"},"modified":"2024-02-22T21:12:24","modified_gmt":"2024-02-23T03:12:24","slug":"algo-mas-que-palabras-129","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-129","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Por un estado de \u00e1nimo m\u00e1s arm\u00f3nico.<\/i><\/b><\/p>\n<p><b>============================<\/b><br \/><b>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/b><br \/><b>corcoba@telefonica.net<\/b><br \/><b>============================<\/b><\/p>\n<p>El ser humano tiene que despertar y hacer posible un mundo libre y responsable. No puede fermentar esa tensi\u00f3n de aborrecimiento y venganza por mucho tiempo. Lo prioritario, a mi juicio, radica en la entrega de armas y en volcarse hacia otros horizontes, con otros abecedarios m\u00e1s del coraz\u00f3n que del cuerpo. Necesitamos o\u00edrnos todos, escucharnos m\u00e1s y sentir los efectos arm\u00f3nicos de la naturaleza. Precisamente, mi apuesta vertida en este art\u00edculo, pasa por el deseo de una sociedad hermanada, respetuosa consigo mismo y el entorno, para que todos podamos confraternizarnos amigablemente. Por tanto, este di\u00e1logo, m\u00e1s de comunicaci\u00f3n espiritual que mundano, supone en cada ser humano, un estado de \u00e1nimo m\u00e1s n\u00edveo que mercantil, puesto que en lugar de buscar el provecho de unos pocos, ans\u00eda disponer de una comuni\u00f3n de fuerzas, sentimientos y convicciones. <\/p>\n<p>Despoj\u00e9monos, entonces, de esa pl\u00e1tica interesada, m\u00e1s pol\u00edtica que po\u00e9tica, pues de lo contrario no ser\u00eda hiriente ni ofensiva. Ah\u00ed est\u00e1 la falta de sinceridad y compromiso, de algunos moradores, muchos de ellos l\u00edderes de gobiernos, que sabiendo que las tragedias humanas y medioambientales resultantes de los ensayos nucleares justifican la necesidad de celebrar el D\u00eda Internacional contra los Ensayos Nucleares (29 de agosto), sin embargo, el instrumento internacional que las impedir\u00eda, el Tratado de prohibici\u00f3n completa (de 1996), desafortunadamente, no ha entrado en vigor todav\u00eda. Est\u00e1 visto que nos falta coraje para activar esa ver\u00eddica concordia, que para nada necesita artefactos, sino abrazos de unos y de otros. Llevamos diecisiete a\u00f1os de conmemoraciones, y a\u00fan no hemos sido capaces de alcanzar y mantener un mundo libre de armas. Repensemos la situaci\u00f3n, hablemos claro y profundo, consensuemos posturas, al menos para no despilfarrar recursos. <\/p>\n<p>Uno de los deseos m\u00e1s hondos del coraz\u00f3n humano es el sosiego, para conformar esa familia humana que todos requerimos, y que debe conquistarse, no por las finanzas, sino por el esp\u00edritu de transparencia y honradez. Mientras las Naciones Unidas conf\u00edan en que alg\u00fan d\u00eda desaparezcan de la faz de la Tierra todas las armas nucleares, yo tengo la sensaci\u00f3n de que la supervivencia de la especie humana estriba en ir m\u00e1s all\u00e1 de ese objetivo y en garantizar que nos cohabite un mundo m\u00e1s justo, menos alocado, con un impulso m\u00e1s interno y fraterno. Es nuestra responsabilidad, en consecuencia, propiciar otros horizontes m\u00e1s verdaderos y menos excluyentes. Ya lo sintetiz\u00f3 en su tiempo, el Papa Pablo VI, en su enc\u00edclica Populorum progressio: \u201cEl desarrollo es el nuevo nombre de la paz\u201d. <\/p>\n<p>Ojal\u00e1 nos iluminemos y calentemos como lo hac\u00edamos en casa de mis abuelos, a la luz de una vela, con el esp\u00edritu de la lectura y el talante del di\u00e1logo entre todos. C\u00f3mo echo de menos aquellas tertulias de familia, en las que yo era lector y o\u00eddo preferente, en parte porque algunos no sab\u00edan ni leer, pero ten\u00edan la c\u00e1tedra de la vida armonizada en sus habitaciones interiores. Con el paso de los a\u00f1os, me he dado cuenta que su estado era m\u00e1s arm\u00f3nico, m\u00e1s feliz que el nuestro, aunque lo tengamos todo. Justo, en esta \u00e9poca en la que todo est\u00e1 globalizado, pero no hermanado, sino m\u00e1s bien enfrentado, urge una renovada toma de conciencia que nos regenere y reconcilie. Si anta\u00f1o la cuesti\u00f3n social tom\u00f3 una dimensi\u00f3n mundial, en este instante preciso considero que hacen falta que los apoyos morales se enra\u00edcen y den sus frutos de inserci\u00f3n en un mundo sin barreras, en el que toda la humanidad se sienta parte del mismo. La cuesti\u00f3n es que nos falta el deber de hospitalidad y nos sobra el ego\u00edsmo, ese que hace que los gobernantes antepongan su \u00e9xito personal a su obligaci\u00f3n social, lo que nos impide pasar al entusiasmo de la acci\u00f3n, en parte porque andamos ausentes de ese amor desinteresado y servicial.<\/p>\n<p>Desde fuera no se calma el mundo, es menester hacerse una pi\u00f1a con nuestros an\u00e1logos, hasta el extremo de ponernos a su servicio. Atrapados en contiendas que no han provocado, millones de personas se ven obligados a esconderse o a huir para salvar sus vidas. Esta es la triste realidad, con la que no podemos quedar de brazos cruzados. No se puede normalizar lo que es violencia, porque nada resuelve ni tampoco disminuye sus consecuencias tr\u00e1gicas. En un momento de tantas dificultades, en que la irracionalidad es pr\u00e1ctica com\u00fan, junto a la violaci\u00f3n de los derechos humanos, no podemos quedar pasivos, sino responder de forma concreta, teniendo en cuenta que unidad y diversidad han de conjugarse para crecerse y recrearse, para reducir las injusticias que nos afectan a todos. Por si fuera poco el desorden, vivimos en una cultura de la falsedad permanente, donde gobierna la hipocres\u00eda, mientras ha deca\u00eddo el valor de hacer familia, como base de convivencia y garant\u00eda contra la desintegraci\u00f3n social. Lo que no ha menguado es esta vida fragmentada, que genera ansiedad y zozobra, poni\u00e9ndonos en peligro de agotamiento. Ciertamente, cuesta entender la locura de algunos seres humanos dispuestos a truncar vidas humanas, a destruir toda esperanza, a arruinar existencias sin miramiento alguno.  Ahora sabemos, que los cinco miembros de la c\u00e9lula terrorista abatidos en Cambrils (Catalu\u00f1a) por los Mossos d&#8217;Esquadra se desplazaron en un Audi A3, a esta localidad espa\u00f1ola, no para atropellar a personas, sino con la intenci\u00f3n de acuchillar a todos los viandantes del paseo mar\u00edtimo que se encontraran a su paso. Ante este panorama s\u00f3lo cabe recordar que se haga justicia, y ver donde hemos fallado como civilizaci\u00f3n pensante. <\/p>\n<p>Es evidente, que el terror es un naciente del rencor, que desprecia toda vida, cualquier vida, y que es un aut\u00e9ntico crimen contra la humanidad, pero esto no puede modificar nuestro comportamiento de ser personas de bien y bondad. No le demos al mundo, por ello, m\u00e1s armas, sino otra sabidur\u00eda m\u00e1s arm\u00f3nica, promoviendo una nueva po\u00e9tica humana de desprendimiento y auxilio. Nos lo advert\u00eda hace unos d\u00edas, el Secretario General de Naciones Unidas, destacando que m\u00e1s de sesenta y cinco millones de personas han sido obligadas a salir de sus hogares a nivel mundial y que pa\u00edses como Iraq, Siria, Sud\u00e1n del Sur, Yemen, la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo y Nigeria enfrentan situaciones humanitarias cr\u00edticas. Compromet\u00e1monos como humanos que somos a hacer todo lo que est\u00e9 a nuestro alcance para proteger a las mujeres, las ni\u00f1as, los hombres y los ni\u00f1os que est\u00e1n en la l\u00ednea de fuego, al menos para injertarles esperanzas de que el futuro ser\u00e1 mejor. No olvidemos que pod\u00edamos ser alguno de nosotros y que lo arm\u00f3nico es para vivirlo en conjunto. <\/p>\n<p>En  cualquier caso, para forjar este clima general de paz, no hace falta fabricar m\u00e1s armas, sino activar otros sentimientos y poner voluntad de lograrla. Para Madre Teresa de Calcuta, misionera de origen alban\u00e9s naturalizada india (1919-1997), la paz comenzaba con una simple sonrisa, o lo que es lo mismo, con un estado de \u00e1nimo conciliador. Ahora bien, bajo ese temple hay que poner raciones de equidad, dotes de verdad para sentirnos libres; a la vez, que razones de ecuanimidad y solidaridad; y, as\u00ed, poder sentirse satisfecho de uno mismo. En su tiempo, ya el poeta italiano Petrarca (1304-1374), comentaba de los cinco enemigos de lo arm\u00f3nico que viven entre nosotros y que eran: el miedo, la avaricia, la envidia, el odio y el orgullo. \u00c9l nos recomendaba eliminarlos y que tendr\u00edamos de este modo la paz permanente. Desde aqu\u00ed, yo tambi\u00e9n propongo, hacer eso, y adem\u00e1s, quitarnos todas las corazas, abrirnos el coraz\u00f3n y destruir todas las espadas. Salgamos con el verso y la palabra \u00fanicamente a reconstruir el mundo. Yo mismo llegu\u00e9 a la poes\u00eda por los caminos del amor, pues al fin, como digo en uno de mis \u00faltimos desahogos: \u2026 nada soy: si el amor no vive en m\u00ed y yo vivo en el amor. \u00a1Mueran las armas! \u00a1Florezca el coraz\u00f3n!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por un estado de \u00e1nimo m\u00e1s arm\u00f3nico.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8298"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8298"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8298\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27817,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8298\/revisions\/27817"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8298"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8298"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8298"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}