{"id":8263,"date":"2017-08-17T00:00:00","date_gmt":"2017-08-17T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/un-corazon-de-piedra"},"modified":"2024-02-22T21:12:19","modified_gmt":"2024-02-23T03:12:19","slug":"un-corazon-de-piedra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/un-corazon-de-piedra","title":{"rendered":"Un coraz\u00f3n de piedra&#8230;"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p>&#8230;el verano segu\u00eda su camino en toda su belleza y los d\u00edas eran hermosos, largos. Se abri\u00f3 la puerta del C y sali\u00f3 el galgo. Del A sal\u00edan Hugo y Lourdes con su abuelo a pasear a su perrito Marengo. Adoraban al yayo, era alegre, taurino, futbolero.<\/p>\n<p>No recuerdan exactamente cuando se dieron cuenta de que el galgo, en exceso flaco, no iba acompa\u00f1ado de nadie. De ninguna persona. Se dirigieron de nuevo a la puerta del C por si se les hab\u00eda escapado el animal&#8230; Nadie abri\u00f2&#8230; el timbre son\u00f2 una vez y otra&#8230;<\/p>\n<p>Dentro se o\u00edan palabras y sonidos, pero nadie abr\u00eda&#8230; Media hora m\u00e1s tarde el abuelo llam\u00f2 a la polic\u00eda&#8230; Llegaron los agentes&#8230; Pronto todo qued\u00f2 muy claro. Y era atroz! La gente del C hab\u00eda abandonado al perro. Parec\u00eda algo muy dif\u00edcil de entender&#8230;<\/p>\n<p>Tras varias gestiones y consultas el asunto se resolvi\u00f2 bien! Los ni\u00f1os se quedar\u00edan con el perro, estaba desnutrido y maltratado, pero se pondr\u00eda bien y estar\u00eda contento. Por la noche los peque\u00f1os dibujaron unas piedras en un papel y lo metieron en el buz\u00f2n del C&#8230;<\/p>\n<p>Ten\u00e9is piedras en el coraz\u00f3n, escribieron&#8230;<\/p>\n<p>Esta historia la viv\u00ed yo, presenci\u00e9 lo que ocurri\u00f3 con un galgo y fue justo eso, hay seres que en el coraz\u00f3n no tienen ni piedras&#8230;<\/p>\n<p>Dedicado a mi hermana<br \/>A Lourdes<br \/>A Hugo<br \/>Y a las personas de coraz\u00f3n hermoso<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Cristina Pad\u00edn.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":8264,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8263"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8263"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8263\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27805,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8263\/revisions\/27805"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8264"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8263"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8263"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8263"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}