{"id":8137,"date":"2017-07-31T00:00:00","date_gmt":"2017-07-31T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/somos-fuertes"},"modified":"2024-02-22T21:11:06","modified_gmt":"2024-02-23T03:11:06","slug":"somos-fuertes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/somos-fuertes","title":{"rendered":"Somos fuertes&#8230;"},"content":{"rendered":"<p>&#8230; decidieron que iban a llamarle simplemente El Monstruo. Entre todos los nombres que se les hab\u00edan ido ocurriendo aquel era el que sin duda mejor resum\u00eda lo que aquello era. Era tan cruel, tan enfermedad, tan fea&#8230; llegaba casi sin avisar, y de repente estaba all\u00ed. Y a un d\u00eda de paseo a caballo le a\u00f1ad\u00eda un cansancio muy grande, y a una tarde de helados le sumaba las n\u00e1useas&#8230; y llegaban las agujas&#8230; el cabello&#8230;<\/p>\n<p>Uff&#8230; El Monstruo era terror\u00edfico!<\/p>\n<p>Seis eran seis. En julio muchos hab\u00edan recibido el alta. Otros&#8230; Y muchos estaban en la playa o en el campo, disfrutando las vacaciones, ajenos al hacer del Monstruo, que ya les hab\u00eda avistado, ya les hab\u00eda escogido. Se sab\u00eda tan poco de \u00e9l! All\u00ed eran seis. Curiosamente tres chicas y tres chicos, y de edades similares, la peque\u00f1a ten\u00eda once, pero era muy madura, el mayor quince. Se llevaban fenomenal&#8230;<\/p>\n<p>A menudo cantaban Somos fuertes, la letra la hab\u00edan creado ellos&#8230; uno de ellos era gran aficionado taurino y pose\u00eda muy buena voz..<\/p>\n<p>Cuando los caprichos del Monstruo lo permit\u00edan se juntaban todos. Sub\u00edan al jard\u00edn del \u00faltimo piso del hospital y se imaginaban cosas. En lugar de los tejados de una ciudad en verano so\u00f1aban que ve\u00edan sombrillas, estaban en la playa de su ni\u00f1ez, o unas ruinas romanas, andaban de viaje cultural. Otras veces inventaban e interpretaban peque\u00f1as obras de teatro. O cantaban canciones&#8230;<\/p>\n<p>Aquella ma\u00f1ana afortunadamente estaban los seis bien. Por la tarde, era domingo, les hab\u00edan dicho que habr\u00eda una merienda especial. Se le ocurri\u00f2 a uno, o a tres, o a todos, jam\u00e1s lo tuvieron claro&#8230; Pero era bonito! Con la ayuda de su enfermera favorita en un rinc\u00f2n apartado y grande de una sala que solo usaban ellos decoraron una de las paredes. La llamaron El espacio de Las conquistas&#8230;<\/p>\n<p>Pintaron nubes de color azul claro, flores de esas hermosas que florecen en primavera&#8230; olas del mar, sandalias.. pintalabios.. corazones rojos&#8230; all\u00ed adem\u00e1s escribir\u00edan versos, canciones&#8230; Y, lo m\u00e1s importante, cada vez que le ganaran algo a El Monstruo lo iban a apuntar all\u00ed. Como un terreno conquistado al enemigo! A los seis les pareci\u00f2 una idea muy hermosa! <\/p>\n<p>Pasaron varios d\u00edas y lleg\u00f2 otro domingo&#8230; el mural estaba precioso! Una chica hab\u00eda anotado que hab\u00eda logrado perder el miedo a las agujas. Un ni\u00f1o escribi\u00f2 que le empezaba a crecer el cabello! Otra de las ni\u00f1as que s\u00ed habr\u00eda donante para ella! El mayor y la mayor de los seis apuntaron mano a mano que se hab\u00edan dado el primer beso. Nac\u00eda el amor! Ni El Monstruo pod\u00eda destrozar algo tan puro&#8230;<\/p>\n<p>Aquel domingo estaban felices! A uno le dol\u00eda mucho la rodilla pero prefiri\u00f2 olvidarlo. Fueron a misa, estaba un d\u00eda muy soleado, el sacerdote era siempre alegre y les regalaba mucha paz. Una de las enfermeras estaba triste, con ojos h\u00famedos&#8230; Miraba el mural y repet\u00eda &#8220;y si ma\u00f1ana&#8230; y si en un mes&#8230;&#8221; La que era la favorita del grupo le dijo &#8220;hoy est\u00e1n aqu\u00ed, hoy es alegr\u00eda, disfrutemos el regalo de hoy..&#8221;<\/p>\n<p>Y se marcharon juntas a la capilla. Los chicos ya estaban all\u00ed&#8230;<\/p>\n<p>Dedicado a Miguel y a todos los ni\u00f1os que luchan contra el monstruo de la leucemia<br \/>Dedicado a mi querido Luis, con mil besos<br \/>Y a cada persona fuerte<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Cristina Pad\u00edn.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":8138,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8137"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8137"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8137\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27754,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8137\/revisions\/27754"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8138"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8137"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8137"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8137"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}