{"id":8042,"date":"2017-07-17T00:00:00","date_gmt":"2017-07-17T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-116"},"modified":"2024-02-22T21:10:35","modified_gmt":"2024-02-23T03:10:35","slug":"algo-mas-que-palabras-116","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-116","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p>Hay que aprender a amarse.<\/p>\n<p>============================<br \/>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<br \/>corcoba@telefonica.net<br \/>============================<\/p>\n<p>Nuestro mundo anda crecido de des\u00f3rdenes y fuerzas divisorias, pues la falta de respeto y la violaci\u00f3n de los derechos humanos, lo han convertido en un diario de muerte contra todos los moradores.  Nadie est\u00e1 seguro en ning\u00fan sitio. Ante esta situaci\u00f3n, pienso que es un deber de todos activar en la sociedad una conciencia de consideraci\u00f3n hacia todos ser vivo,  y tambi\u00e9n hacia nuestro entorno, aparte de que cada cultura deber\u00eda incentivar modos y modelos responsables de coexistencias. Subsiguientemente, creo que es fundamental interactuar de otra forma, con un lenguaje m\u00e1s aut\u00e9ntico y cercano, ya que todo ser humano est\u00e1 llamado a entenderse y a ser comprendido por su an\u00e1logo. Por tanto, para abordar estos problemas, a mi manera de ver, se hace imprescindible atajar las causas que los provocan, fomentando y defendiendo la generosidad, junto a los lazos de amistad, siempre vinculantes a un ambiente m\u00e1s unido y hermanado. Se trata de tender puentes, o si quieren la mano, a tantos excluidos del sistema. Urge sacarlos de su tristeza, abrazarlos, y hacerles sentir que otro mundo m\u00e1s justo es posible, en la medida en que rompamos su c\u00edrculo de soledades y bochornos.<\/p>\n<p>Desde luego, lo prioritario es que la gente en lugar de ejercitarse en el odio, aprenda a amarse. Una especie que en verdad se estima, transforma el mundo y derriba todas las barreras que nos separan. Esta es la cuesti\u00f3n a considerar ante tantas tragedias y necesidades que golpean a nuestros semejantes. El discurso de la venganza nos deja sin nervio y tambi\u00e9n sin verbo que nos aliente. A prop\u00f3sito, el Secretario General de la ONU, Ant\u00f3nio Guterres, acaba de ser contundente: \u201cLa voz, la autoridad y el ejemplo de los l\u00edderes religiosos son vitales  para prevenir la incitaci\u00f3n a la violencia\u201d. Ciertamente, en un momento en el que las religiones se han tergiversado y manipulado para justificar la marea de hechos violentos, conviene reconsiderar que la m\u00edstica aut\u00e9ntica es manantial arm\u00f3nico y no fuente de absurdas batallas. Por otra parte, el esp\u00edritu humano no puede perder de vista el sentido hondo de las experiencias de vida y, en este sentido, necesita recuperar la esperanza en el amor m\u00e1s efectivo. <\/p>\n<p>Cada uno de nosotros tiene su propia identidad po\u00e9tica, a la que es fiel, y con la que debe avanzar aut\u00f3nomamente, experimentando con su personal actuaci\u00f3n, la de ponerse al servicio de los dem\u00e1s para sentirse cuando menos m\u00e1s libre, algo tan sublime como la distintiva humanidad. No podemos seguir con esta frialdad de relaciones humanas. A mi juicio, es primordial que la sociedad trabaje conjuntamente en todos los \u00e1mbitos para crear v\u00ednculos de unidad y uni\u00f3n, que rompan los muros que nos a\u00edslan y marginan. Estamos predestinados a dejarnos amar y a ser amados, por l\u00f3gica conciencia humana, sabiendo que s\u00f3lo as\u00ed se puede favorecer una mejor convivencia y lograr, de esta manera, superar el aluvi\u00f3n de dificultades que soportamos a diario. Los pueblos alzados en contiendas jam\u00e1s alcanzar\u00e1n prosperidad alguna. La gente tiene que cultivarse en el sosiego para poder orientar sus decisiones en favor de una actuaci\u00f3n m\u00e1s colectiva, de protecci\u00f3n de nuestro h\u00e1bitat, para construir y reconstruir una civilizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s solidaria y compasiva. <\/p>\n<p>El d\u00eda que la humanidad, en su conjunto, haya aprendido a amarse, no a armarse,  habremos alcanzado el mayor signo de vida, pues nadie morir\u00e1 nunca, todos seremos recordados por nuestra capacidad comprensiva y por nuestra actitud de donaci\u00f3n. La receta de un doctor de la Iglesia, considerado el Santo de la Amabilidad, como San Francisco de Sales,  seguro que nos pone en el buen camino. Este era su clarividente mensaje: \u201cSe aprende a hablar, hablando. A estudiar, estudiando. A trabajar, trabajando. De igual forma se aprende a amar, amando\u201d. Indudablemente, si la vida nos hace pensar en la vida, es el amor tambi\u00e9n el que nos da amor, y no las condiciones econ\u00f3micas favorables. Cuando uno experimenta un gran afecto en su caminar, todo adquiere otro sentido m\u00e1s del esp\u00edritu que del cuerpo, y as\u00ed, cuando se sufre con el otro, por los otros, se da verdaderamente un sentido de pertenec\u00eda que no es un fundirse, pero tampoco un hundirse, sino un partir y un compartir, hasta que se convierta en un estilo existencial, donde el v\u00ednculo de la amistad lo es todo, inclusive m\u00e1s que el talento, puesto que es un sentimiento noble y valioso en la vida de los seres humanos de todo el planeta.<\/p>\n<p>Amarse, efectivamente, es impulsar un cultivo diferente al actual, y en el que ha de jugar un papel transcendental la educaci\u00f3n, para que el respeto germine con m\u00e1s fuerza si cabe, pues nunca el cambio fue m\u00e1s requerido en un mundo tan desigual y de tantas incoherencias, renombradas como crisis democr\u00e1ticas.  Pongamos, sobre la mesa, el reiterado compromiso del mundo por crear un mejor futuro para todos, para las personas y el planeta, pero no pasamos del intento a la acci\u00f3n, precisamente, por esa falta de autenticidad, de coraje en el cambio del sistema financiero global, m\u00e1s empe\u00f1ado en otros intereses m\u00e1s mercantilistas que humanos, y aunque nos consta que los pa\u00edses del G20 han movilizado miles de millones de d\u00f3lares en el \u00faltimo a\u00f1o hacia el desarrollo sostenible, la realidad nos apunta que la econom\u00eda y la ecolog\u00eda, hoy por hoy, son mundos contrapuestos. Falla esa generosidad, propia del aut\u00e9ntico amor entre las gentes, para unir responsabilidades y no intereses monetarios, que todo lo vician y corrompen. <\/p>\n<p>Ojal\u00e1 podamos sentirnos ciudadanos del mundo, con lo que esto supone de \u00e9tica moral y de convivencia arm\u00f3nica, a trav\u00e9s de la naturaleza de la que formamos parte y por la que somos el todo. Esa universalidad que nos merecemos hay que ponerla en pr\u00e1ctica. Hoy muchas comunidades a\u00fan se hallan por debajo de la mayor\u00eda de los indicadores sociales y econ\u00f3micos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. \u00bfHasta cu\u00e1ndo? Est\u00e1 visto que nos falta amor y nos sobra adulaci\u00f3n. Lo escribi\u00f3, en verso, el mismo Pablo Neruda: \u201ces tan corto el amor y tan largo el olvido\u201d. Por omisi\u00f3n, cu\u00e1ntas cosas necesarias dejan de hacerse, que no es menos reprochable que la comisi\u00f3n del mal.<\/p>\n<p>En todo caso, la apuesta del amor en un mundo tan desencantado, con tantos desenga\u00f1os en los v\u00ednculos del compromiso, con tantas acepciones comerciales c\u00ednicas, donde nadie se ocupa ni preocupa por el otro, debe hacernos repensar sobre el alcance del t\u00e9rmino. El amor no entiende de medias tintas y menos de tintes que no son transparentes.  Mi pr\u00f3jimo es cualquier ciudadano que me requiera y yo pueda auxiliarle. Cuando esto se produce, ah\u00ed nace el amor en su pureza, el aut\u00e9ntico amor, que es gratuito y servicial siempre. Sin embargo, nos hemos acostumbrado a que los pudientes de este mundo suelan acoger una posici\u00f3n de superioridad, en lugar de donaci\u00f3n, que es lo que verdaderamente nos hace humanitarios. Algo fundamental para cualquier proceso en construcci\u00f3n que ponga, en primer lugar, el desarrollo orientado hacia la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas  globales y la conservaci\u00f3n de la naturaleza. De ah\u00ed la necesidad de transitar por caminos abiertos, con un coraz\u00f3n que ve y siente;  y que, por ende, act\u00faa en consecuencia. Al fin y al cabo, el amor todo lo vence y convence. Tanto es as\u00ed, que nuestra alma no tiene edad para aprender a amar, el aprendizaje es un perseverante deber, lo que nos exige ser compasivo, puesto que el amor compadece, \u2013como dec\u00eda Unamuno- , \u201cy compadece m\u00e1s cuanto m\u00e1s ama\u201d. Adem\u00e1s; es buena se\u00f1al de que as\u00ed sea, al menos para conciliar cu\u00e1nto m\u00e1s reconciliaciones mejor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay que aprender a amarse.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8042"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8042"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8042\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27719,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8042\/revisions\/27719"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8042"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8042"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8042"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}