{"id":8009,"date":"2017-07-13T00:00:00","date_gmt":"2017-07-13T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-114"},"modified":"2024-02-22T21:10:25","modified_gmt":"2024-02-23T03:10:25","slug":"algo-mas-que-palabras-114","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-114","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p><b><i>El mundo brota en cada coraz\u00f3n humano.<\/i><\/b><\/p>\n<p><b>============================<\/b><br \/><b>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/b><br \/><b>corcoba@telefonica.net<\/b><br \/><b>============================<\/b><\/p>\n<p>Nuestra gran asignatura pendiente como civilizaci\u00f3n radica en humanizarnos. S\u00f3lo as\u00ed podremos llevar a buen t\u00e9rmino ese futuro esperanzador que nos aglutine a todos. Por desgracia, la situaci\u00f3n se complica, puesto que los problemas del desempleo, la desigualdad, el trabajo en precario, la injusticia, en lugar de aminorarse y corregirse, se agravan y nos desbordan. Se da la circunstancia que una parte de la humanidad progresa, mientras otra retrocede, y lo que es peor, permanece hundida y sin esperanza alguna. Desde luego, requerimos de otras energ\u00edas para salir de este bloqueo que nos impide so\u00f1ar y buscar nuevos caminos. Quiz\u00e1s tengamos que ser m\u00e1s creativos y optar por una nueva manera de coexistir, escuch\u00e1ndonos todos mucho m\u00e1s y no encerr\u00e1ndonos, para poder realizar los caminos unidos, mediante otros abecedarios m\u00e1s de encuentro, sin tanta competitividad, que lo \u00fanico que hace es favorecer la conflictividad entre unos y otros. No olvidemos que el mundo nace en el yo de cada uno, para conjugarse en todos los tiempos y edades, poni\u00e9ndonos en disposici\u00f3n de servirlo en esa causa colectiva que es la vida.<\/p>\n<p>Es hora de salir de nuestras corazas, de borrar la palabra enemigo de nuestro diario de subsistencia, y de contribuir a un giro hist\u00f3rico en nuestra manera de movernos hasta el final. Cada cual en su posici\u00f3n existencial tiene una grave responsabilidad para resolver ese desplazamiento, hacia horizontes m\u00e1s arm\u00f3nicos y aut\u00e9nticos. Las heridas que viene provocando este volc\u00e1n de intereses, creados y generados por el hombre, nos est\u00e1 dejando sin aliento a todos. Ya est\u00e1 bien de perpetuar el miedo y los enfrentamientos, en vez de prestar otra atenci\u00f3n m\u00e1s compasiva a tantos an\u00e1logos nuestros tirados en el camino. Deber\u00edamos vivir m\u00e1s pr\u00f3ximos con el pr\u00f3jimo, alentando menos odio y m\u00e1s amor, activando nuestra lucha por la justicia social y acompa\u00f1ando a los que piden nuestro auxilio, que cada d\u00eda son m\u00e1s. Quiero recordar que, algo tan b\u00e1sico como el acceso a agua potable en el hogar, el saneamiento y la higiene en el hogar, contin\u00faa siendo un privilegio de los ricos o de quienes viven en centros urbanos. A prop\u00f3sito, un reciente informe conjunto de la Organizaci\u00f3n Mundial de Salud (OMS) y UNICEF, ratifican de que tres de cada diez personas en el mundo, o dos mil cien millones, carecen de dicha acogida en sus casas, adem\u00e1s de que seis de cada diez, o cuatro mil quinientos millones, no poseen servicios de sanidad adecuados. <\/p>\n<p>Ante esta angustiosa realidad, quiz\u00e1s nos venga bien poner en pr\u00e1ctica lo que San Francisco de As\u00eds, apunt\u00f3 en cierto momento: \u201call\u00ed donde haya odio, que yo ponga el amor, all\u00ed donde haya ofensa, que yo ponga el perd\u00f3n; all\u00ed donde haya discordia, que yo ponga la uni\u00f3n; all\u00ed donde haya error, que yo ponga la verdad\u201d. Indudablemente, para asegurarnos nuestra existencia como especie no podemos quedar con los brazos cruzados, es necesario requerir proyectos mundiales, establecer alianzas globales, injertar ilusiones y forjar objetivos, como puede ser un trabajo decente para todos, una pobreza cero y una realizaci\u00f3n plena de la persona. Desde luego, las transformaciones que observamos en la actualidad nos obligan a reflexionar sobre el futuro del trabajo a largo plazo a fin de encauzar esta evoluci\u00f3n hacia la justicia social, pero tambi\u00e9n nuestro mundo de relaciones nos obliga a ser m\u00e1s comprensivos y a entendernos en un mundo globalizado en el cual todos somos dependientes de todos. Por tanto, hay que pasar de esa autosuficiencia, o endiosamiento absurdo, a otra atm\u00f3sfera de m\u00e1s uni\u00f3n desde la diversidad, y as\u00ed poder afrontar los problemas de nuestros d\u00edas con un verdadero esp\u00edritu generoso, lo que nos llevar\u00e1 a comprender los signos y los s\u00edmbolos del tiempo actual.<\/p>\n<p>Hoy todos los continentes se hallan en un mundo complejo y altamente m\u00f3vil, cada vez m\u00e1s globalizado y, en consecuencia, tambi\u00e9n m\u00e1s cercano. A esta proximidad debemos ponerle calor humano, para superar los muchos conflictos abiertos o latentes. Nuestra historia es un encuentro permanente. El referente, en otro tiempo, de \u201cJuntos por Europa\u201d es un poder unificador con el claro objetivo de traducir los valores europe\u00edstas en respuestas concretas a los desaf\u00edos de un continente en crisis. Ahora, cuando tenemos una visi\u00f3n global del mundo, nos hace falta objetivos que den soluci\u00f3n a un nuevo modo de vivir, sin tantas ataduras, con m\u00e1s desprendimiento, para pasar a ser unos moradores abiertos, acogedores, creando no s\u00f3lo formas de cooperaci\u00f3n econ\u00f3mica, sino tambi\u00e9n humanas, donde el di\u00e1logo basado en s\u00f3lidas leyes morales sea el \u00fanico lenguaje com\u00fan, y as\u00ed poder organizar un mundo creado para ser vivido por todos. Ojal\u00e1 podamos dejar este mundo para nuestros descendientes un poco mejor de c\u00f3mo lo hemos hallado y no viceversa. Vale la pena esta apuesta y, personalmente, detesto a resignarme de que no lo sea as\u00ed. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mundo brota en cada coraz\u00f3n humano.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8009"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8009"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8009\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27707,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8009\/revisions\/27707"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8009"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8009"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8009"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}