{"id":7958,"date":"2017-07-05T00:00:00","date_gmt":"2017-07-05T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/te-quiero"},"modified":"2024-02-22T21:10:01","modified_gmt":"2024-02-23T03:10:01","slug":"te-quiero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/te-quiero","title":{"rendered":"Te quiero&#8230;"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<div>Te quiero. As\u00ed. Siempre y para siempre&#8230; Siento por ti amor, sentimiento, pasi\u00f2n! Te quiero por tu verdad, porque nada de ti es oscuro, todo es luz, luminosidad incluso en tu hermosa sombra dorada. Te quiero por tu entrega: ofreces todo sin pedir, todo a cambio de una sonrisa, todo lo que tienes, que es mucho! Te quiero tanto&#8230;<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Te quiero mucho! Por tus canciones, por cada uno de tus m\u00e1gicos silencios&#8230; te quiero por ese respeto reverencial, por cada segundo de tu afici\u00f2n torera \u00fanica y pura. Te quiero por tu ole, por la religi\u00f2n y por cada oraci\u00f2n de las tuyas y cada plegaria, te quiero por como vives la Semana Santa&#8230; te quiero en Navidad!<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Te quiero en la Maestranza, por la seda y por la blancura de tu esencia, te quiero por tu alma, por tu arte&#8230; te quiero porque alguna vez se dir\u00eda que parecieras laberinto, te quiero por la belleza en las tardes, te quiero por los buenos d\u00edas con los que amaneces. Te quiero por ser as\u00ed, por ser nobleza y pureza!<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Te quiero tanto&#8230; por ser especial!<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Te quiero mucho, Sevilla! T\u00fa ya lo sabes&#8230; mi querida Sevilla!<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Dedicado a la ciudad de Sevilla<\/div>\n<div>Y a mis amigos sevillanos<\/div>\n<div>A Roc\u00edo, mon\u00edsima<\/div>\n<div>A mi ni\u00f1o Luis<\/div>\n<div>A la Maestranza<\/div>\n<div>Y a todo lo que es de verdad<\/div>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Cristina Pad\u00edn.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":7959,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7958"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7958"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7958\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27687,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7958\/revisions\/27687"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7959"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7958"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7958"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7958"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}