{"id":7688,"date":"2017-05-30T00:00:00","date_gmt":"2017-05-30T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/los-cuentos-del-romancero"},"modified":"2024-02-22T21:07:48","modified_gmt":"2024-02-23T03:07:48","slug":"los-cuentos-del-romancero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/los-cuentos-del-romancero","title":{"rendered":"Los cuentos del romancero&#8230;"},"content":{"rendered":"<p>Le\u00eda cada tarde uno de los cuentos hermosos del romancero de la historias&#8230; lindas palabras! Parec\u00edan danzar entre ellas para trenzar bellas leyendas de alma y emoci\u00f2n&#8230; Ella era mayor ya, esposa de un torero excelente, enamorada del amor, amiga de la amistad, coqueta y dulce, se\u00f1ora y siempre se\u00f1ora&#8230;<\/p>\n<p>&#8230; Los cuentos del romancero le hac\u00eda mucho bien&#8230; miles de narraciones con moraleja y felices finales y asombrosos comienzos&#8230; Ella andaba algo triste&#8230; En un viaje por Francia, con su esposo ya alejado de los ruedos, hizo una intensa amistad. Ella era viuda, aficionada, guapa y culta&#8230;<\/p>\n<p>O lo parec\u00eda&#8230; O con el tiempo cambi\u00f2 o fue siempre as\u00ed y ella no lo supo ver&#8230; Era divertida, pero cuando le interesaba. Aceptaba favores.. pero no correspond\u00eda. Hablaba, pero no escuchaba. Estaba, pero no sab\u00eda estar&#8230; En la actualidad el torero estaba muy enfermo&#8230; y su esposa ech\u00f2 en falta la atenci\u00f2n de esa amiga..<\/p>\n<p>Y en los cuentos del romancero encontr\u00f2 una buena respuesta! Ella seguir\u00eda el mismo camino y seguir\u00eda rezando y seguir\u00eda alegre y fuerte&#8230; y seguro, seguro, la vida pon\u00eda de nuevo a su amiga en el lugar correcto. La sabia vida!<\/p>\n<p>Dedicado al toro que ha indultado Juli, y a mi querido Juli<br \/>Dedicado a Pablo, campe\u00f2n!<br \/>Dedicado a Rosario, cumplea\u00f1era en C\u00e1ceres<br \/>Dedicado a mi Luisito<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Cristina Pad\u00edn.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":7689,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7688"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7688"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7688\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27581,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7688\/revisions\/27581"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7689"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7688"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7688"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7688"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}