{"id":7642,"date":"2017-05-22T00:00:00","date_gmt":"2017-05-22T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-93"},"modified":"2024-02-22T21:07:33","modified_gmt":"2024-02-23T03:07:33","slug":"algo-mas-que-palabras-93","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-93","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p>El entorno no puede ser m\u00e1s desolador. La circunstancia de que muchos hechos delictivos, contrarios a la propia naturaleza humana, queden impunes, es un s\u00edntoma preocupante del grave deterioro moral que padecemos. En ocasiones, la opresi\u00f3n de los buenos ciudadanos es tan cruel, y el nivel de violencia contra los que reclaman verdad y justicia es tan horrendo, que nos quedamos sin palabras. Sea como fuere, no podemos permanecer bajo la indiferencia, hemos de ser solidarios, actuando en com\u00fan con valent\u00eda, sobre todo en entornos peligrosos. Es hora de invertir mucho m\u00e1s en sosiego, salvando vidas, protegiendo a los ni\u00f1os en los conflictos armados, facilitando el di\u00e1logo entre diferentes etnias en aras de su reconciliaci\u00f3n,  asegur\u00e1ndonos de que Naciones Unidas llega a donde nadie m\u00e1s puede ir y efectuando patrullas. Por consiguiente, la gratitud debe acompa\u00f1arnos de por vida, y en el D\u00eda Internacional del Personal de Paz de la ONU (29 de mayo), quiz\u00e1s tengamos que hacer memoria y recapacitar, sobre aquellas gentes que han sacrificado su propia existencia, por poner armon\u00eda donde crece el odio y la venganza, promoviendo los derechos humanos y el estado de derecho. Ojal\u00e1, como ellos, trabajemos por la justicia, o lo que es lo mismo, abracemos la verdad.<\/p>\n<p>En consecuencia, ahora m\u00e1s que nunca es vital que continuemos vigilantes y hagamos justicia en un mundo tan corrupto como desigual, a la vez que mejoremos la financiaci\u00f3n, la capacitaci\u00f3n y el equipo, puesto que las necesidades crecen mucho m\u00e1s r\u00e1pidamente que los recursos. Los Estados, desde luego, deben prestar mucha m\u00e1s atenci\u00f3n y estar m\u00e1s vigilantes para que no existan espacios impunes ante tantos abusos, explotaciones y merma de la dignidad de la persona. Bajo esta situaci\u00f3n tan salvaje, hay que ser compasivo, y realizar gestos de uni\u00f3n y unidad, sobre todo con los que se hallan en un estado de sometimiento. Las derrotas llegan cuando la movilizaci\u00f3n adquiere una dimensi\u00f3n comparable al fen\u00f3meno il\u00edcito, y el acusado de cometer alg\u00fan delito en particular, recibe una condena por transgredir la ley. Evidentemente, la honestidad no puede tener diversas mediciones, cuando menos para que la arbitrariedad deje de estar asociada a gentes de poder o de gran patrimonio. Sin duda, entre todos deber\u00edamos encontrar mecanismos suficientes que garantizasen equidad para las v\u00edctimas de tantos atropellos mundanos, pues para que tengamos quietud, mal que nos pese,  lo prioritario es luchar por la rectitud.<\/p>\n<p>Muchas veces lo he escrito, es la hora de la acci\u00f3n reconciliadora, pero sin obviar la rendici\u00f3n de cuentas, ya no s\u00f3lo como una cuesti\u00f3n legal, sino que tambi\u00e9n cumple con el prop\u00f3sito de reivindicar a los m\u00e1rtires y de transformar a la sociedad hacia otro esp\u00edritu m\u00e1s respetuoso con la propia vida. En este sentido, no podemos poner en duda, la historia de las actividades de la ONU para el mantenimiento de un orden m\u00e1s ecu\u00e1nime, la heroicidad de su personal, siempre dispuesto al auxilio de la gente, a veces en algunos de los conflictos m\u00e1s destructivos del mundo, afianzando las alianzas y la cooperaci\u00f3n entre todos. Al recordar a estos h\u00e9roes de la concordia como referentes para el cambio, como fuerza para el futuro, se me ocurre pensar en ese grupo de expertos de Naciones Unidas que conden\u00f3 recientemente el brutal asesinato de Miriam Rodr\u00edguez Mart\u00ednez, una madre que impuls\u00f3 la creaci\u00f3n del Colectivo de Personas Desaparecidas en Tamaulipas, luego de que su propia hija desapareciera en marzo de 2014. Desgraciadamente, podr\u00eda citar muchos m\u00e1s casos, puesto que el mundo cosecha una multitud de escenarios tan inhumanos como bochornosos. Por eso, si la justicia existe, nadie puede ser excluido. Luego, ya veremos si hay que ponerle un poco de clemencia, acorde con el arrepentimiento.<\/p>\n<p>Bajo este contexto de inseguridades, quienes tienen una responsabilidad tan grande como la de aplicar la ley, con la cautela necesaria en la aplicaci\u00f3n de la pena, y hacerla cumplir, desde el instante que el no hacerlo pone en peligro vidas humanas. De ah\u00ed, la necesidad de hacer justicia, de atender los derechos de los torturados, a los que es cada d\u00eda m\u00e1s complicado asistir, ya que tambi\u00e9n los ataques contra trabajadores de la salud y centros hospitalarios contin\u00faan produci\u00e9ndose a un ritmo verdaderamente alarmante. Al final, cuando todo es permisivo, es dif\u00edcil concertar nada, pues todo termina por hundirse en el abismo. \u00danicamente, a trav\u00e9s del cumplimiento de las obligaciones, que se derivan del deber general del Estado de respetar y hacer respetar los derechos humanos, se puede asegurar un ambiente arm\u00f3nico. De lo contrario, estaremos incitando a la venganza, guardando y resguardando las heridas abiertas. Sus nefastas consecuencias, del ojo por ojo y diente por diente, ya las conocemos.<\/p>\n<p>Indudablemente, somos gente que hemos de vivir en comunidad, organizados, con normas de convivencia, cuya libre violaci\u00f3n requiere siempre una respuesta contundente y adecuada a lo llevado a t\u00e9rmino. A prop\u00f3sito, el escritor brit\u00e1nico William Somerset Maugham (1874-1965), sol\u00eda decir, que&#8221; en su lucha contra el individuo, la sociedad tiene tres armas: ley, opini\u00f3n p\u00fablica y conciencia&#8221;. En efecto, si la ley es una necesidad, la opini\u00f3n p\u00fablica ha de sentirse libre tambi\u00e9n, y en relaci\u00f3n a ello, el plan de acci\u00f3n de las Naciones Unidas sobre la seguridad de los periodistas y la cuesti\u00f3n de impunidad, es tajante: &#8220;Cada periodista asesinado o neutralizado por el terror es un observador menos de la condici\u00f3n humana,  cada ataque deforma la realidad al crear un clima de miedo y autocensura&#8221;. Lo mismo sucede con la conciencia, una vez adoctrinados, perdemos el mejor libro de moral que cada cual llevamos consigo interiormente.<\/p>\n<p>Confinada la ecuanimidad de nuestro horizonte, fenece tambi\u00e9n todo sentido natural y la misma libertad del ser humano, que est\u00e1 unida al raciocinio y vive por ella. Ahora bien, si en verdad queremos sustentar y sostener el compromiso de luchar por alcanzar la meta establecida en la Carta de las Naciones Unidas: &#8220;preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra&#8221;, tenemos que activar la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo que es suyo, ya sea para alcanzar la justicia social, ya sea para pertenecer  a una sociedad verdaderamente humanizada y humanista. Recuperar la conexi\u00f3n de la justicia con la verdad es hoy a\u00fan m\u00e1s preciso, justamente por la crisis de autenticidad en que nos hallamos. La falsedad  se ha convertido en un diario de vida. Cualquier persona que ame la certeza y el orden, trabaja por la justicia, pero desde un \u00e1ngulo humilde, nunca endiosado, pues lo importante es la pl\u00e1tica con todos y la mano tendida y extendida siempre. <\/p>\n<p>Triste \u00e9poca la nuestra en la que muy pocas personas hablan de verdad. Hay armas para todas partes y nadie se siente seguro. En lugar de estar trabajando por la justicia, las sociedades se sumergen en las mayores injusticias, aumentando el caos. No podemos ignorar estos des\u00f3rdenes y estos calvarios de muchos. \u00a1Es hora de decir basta!. Es la ocasi\u00f3n de desarrollar una verdadera cultura de estado de derecho, pero tambi\u00e9n es la oportunidad de que la verdad en verdad nos cohabite, y aqu\u00ed no puede haber matices, sino vamos a seguir siendo enga\u00f1ados por lo aparente, y nunca las apariencias fueron buenas consejeras.  A lo mejor tenemos que ser m\u00e1s humanos antes de ser justos. O practicar m\u00e1s entre nosotros el v\u00ednculo de la amistad. \u00bfQui\u00e9n lo sabe?. La \u00faltima palabra siempre se la dejo para el lector.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Trabajar por la justicia es abrazar la verdad<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7642"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7642"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7642\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27564,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7642\/revisions\/27564"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7642"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7642"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7642"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}