{"id":7634,"date":"2017-05-19T00:00:00","date_gmt":"2017-05-19T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-92"},"modified":"2024-02-22T21:07:30","modified_gmt":"2024-02-23T03:07:30","slug":"algo-mas-que-palabras-92","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-92","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Toca ensanchar el coraz\u00f3n.&nbsp;<\/i><\/b><\/p>\n<p><b>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/b><br \/><b>corcoba@telefonica.net<\/b><\/p>\n<p><i>M\u00e1s de un mill\u00f3n de adolescentes mueren cada a\u00f1o por causas que se podr\u00edan evitar, seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, con mayores inversiones en servicios de salud, educaci\u00f3n y apoyo social.<\/i><\/p>\n<p>El mundo necesita unirse y reunirse para solucionar los muchos trances<br \/>\nque nos acorralan. Todo ello, hemos de hacerlo de manera conjunta y dialogada. Ciertamente,<br \/>\nacortadas las distancias entre nosotros, nos falta fusionar culturas hasta<br \/>\nhermanarse; porque, si en verdad queremos prevenir in\u00fatiles contiendas y<br \/>\npreservar lo arm\u00f3nico, hay que reorganizarse, rehacerse y renacerse como<br \/>\nhumanidad reconciliada. Sea como fuere, debemos pasar p\u00e1gina y reforzar la<br \/>\nconfianza entre nosotros. En consecuencia, alistamos una necesidad de que la<br \/>\nciudadan\u00eda se halle as\u00ed misma y todo se ponga a su servicio, mediante el activo<br \/>\nde una cultura inclusiva y de justicia, igualitaria, que dignifique a todo ser<br \/>\nhumano, cualquiera que sea su creencia, raza, sexo, posici\u00f3n econ\u00f3mica u otra<br \/>\ncondici\u00f3n. Ya est\u00e1 bien de tantos desprecios discriminatorios hacia nuestros<br \/>\nan\u00e1logos. Ha llegado el momento de cobijar y auxiliarse, de enfundar las<br \/>\nespadas de los unos contra los otros,  de<br \/>\nestablecer el lenguaje del respeto ante todo y sobre todo y en todas partes, de<br \/>\nrecuperar la gratuidad como abecedario de una globalizada civilizaci\u00f3n del<br \/>\nencuentro, y no del encontronazo, ni de la venganza. Sin duda, toca ensanchar<br \/>\nel coraz\u00f3n para poder vivir una vida m\u00e1s profunda; y, de este modo,<br \/>\nreencontrarse con el v\u00ednculo de la amistad y la apertura hacia nuestros<br \/>\nsemejantes, desde la m\u00e1s genuina libertad y en un ambiente seguro de su persona.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se requiere de otro mundo m\u00e1s activo con la vida de todo ser<br \/>\nhumano. Ninguna energ\u00eda puede eclipsarse a nuestros ojos. Aqu\u00ed tambi\u00e9n nos<br \/>\nfalta agrandar el alma, pues corrompida la civilizaci\u00f3n humana, nada tiene<br \/>\nsentido, ni armoniza. Desde luego, tenemos que entender la vida de otro modo<br \/>\nm\u00e1s condescendiente, incluidas nuestras propias relaciones, pues han de tener otro<br \/>\nesp\u00edritu m\u00e1s generoso. La guerra de los poderosos contra los d\u00e9biles es algo absurdo<br \/>\ny arcaico. Debemos de superarlo de una vez por todas. Somos una generaci\u00f3n pensante.<br \/>\nPues humanicemos ese pensamiento. Por desgracia, si la eliminaci\u00f3n de la vida<br \/>\nnaciente o terminal suele enmascararse de falsedades y ego\u00edsmos, los que viven<br \/>\nen pleno desarrollo de sus potencialidades, tampoco lo tienen f\u00e1cil bajo esta<br \/>\ndegradante atm\u00f3sfera, de tenebrosa ceguera moral. Hace falta, como el comer, el<br \/>\ninjerto de una \u00e9tica que ponga en valor la vida en todas sus etapas. Me niego a<br \/>\nque la cultura de la muerte nos gobierne. Somos un ser viviente en movimiento,<br \/>\nde ascendientes y descendientes, con el convencimiento de que nadie es un<br \/>\ndespojo. A\u00fan hay muchos pa\u00edses que desconocen las causas de enfermedad y muerte<br \/>\nde su poblaci\u00f3n. Indudablemente, esto constituye un problema a la hora de<br \/>\nevaluar el impacto de las pol\u00edticas sanitarias y de asistencia. &nbsp;<\/p>\n<p>Los moradores de este mundo, y m\u00e1s sus l\u00edderes, no pueden cruzarse de<br \/>\nbrazos y permanecer indiferentes ante situaciones verdaderamente bochornosas<br \/>\npara una civilizaci\u00f3n que nos decimos humana, ofreciendo estampas<br \/>\nverdaderamente salvajes. A los datos me remito. M\u00e1s de un mill\u00f3n de<br \/>\nadolescentes mueren cada a\u00f1o por causas que se podr\u00edan paralizar. La<br \/>\nOrganizaci\u00f3n Mundial de la Salud, acaba de vociferarlo: &#8220;que podr\u00edan<br \/>\nevitarse a trav\u00e9s de mayores inversiones en servicios de salud, educaci\u00f3n y<br \/>\napoyo social&#8221;. A este calvario de muertes hay que sumarle el n\u00famero de<br \/>\nabortos o de pr\u00e1cticas de suicidio asistido, cuesti\u00f3n verdaderamente<br \/>\nescandalizadora. Al fin y al cabo, todos deseamos vivir, y las peticiones<br \/>\nabortistas o de muerte, suelen suceder por falta de humanidad, de apoyo<br \/>\npsicol\u00f3gico y afectivo. En demasiadas ocasiones, olvidamos que son las asistencias<br \/>\na los que sufren, lo que nos humaniza y nos hace ser mejores personas. Ah\u00ed<br \/>\ntenemos este clima de deshumanizaci\u00f3n, vici\u00e1ndonos como jam\u00e1s, en parte debido<br \/>\na nuestra pasividad. Con otro coraz\u00f3n<br \/>\nm\u00e1s fraterno, se disipa y vence cualquier ambiente de soledad, o la<br \/>\ntentaci\u00f3n de desesperaci\u00f3n que cualquiera de nosotros podemos sufrir ma\u00f1ana<br \/>\nmismo. A veces, nos falta esa mirada de amor y nos sobra esa otra visi\u00f3n de<br \/>\naltaner\u00eda, que nos ciega e impide formar parte de una existencia realmente<br \/>\nasistencial y coexistida, estimando esencial que los derechos humanos sean<br \/>\nprotegidos por un r\u00e9gimen de Derecho, a fin de que todo ser humano, por \u00ednfimo<br \/>\nque nos parezca, no se vea constre\u00f1ido al supremo recurso de la rebeli\u00f3n contra<br \/>\nla tiran\u00eda y la opresi\u00f3n.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Toca ensanchar el coraz\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":7635,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7634"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7634"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7634\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27561,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7634\/revisions\/27561"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7635"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7634"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7634"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7634"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}