{"id":7614,"date":"2017-05-18T00:00:00","date_gmt":"2017-05-18T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-91"},"modified":"2024-02-22T21:07:25","modified_gmt":"2024-02-23T03:07:25","slug":"algo-mas-que-palabras-91","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-91","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p><b>Toca ensanchar el coraz\u00f3n.<\/b><\/p>\n<p>============================<br \/>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<br \/>corcoba@telefonica.net<br \/>============================<\/p>\n<p>El mundo necesita unirse y reunirse para solucionar los muchos trances que nos acorralan. Todo ello, hemos de hacerlo de manera conjunta y dialogada. Ciertamente, acortadas las distancias entre nosotros, nos falta fusionar culturas hasta hermanarse; porque, si en verdad queremos prevenir in\u00fatiles contiendas y preservar lo arm\u00f3nico, hay que reorganizarse, rehacerse y renacerse como humanidad reconciliada. Sea como fuere, debemos pasar p\u00e1gina y reforzar la confianza entre nosotros. En consecuencia, alistamos una necesidad de que la ciudadan\u00eda se halle as\u00ed misma y todo se ponga a su servicio, mediante el activo de una cultura inclusiva y de justicia, igualitaria, que dignifique a todo ser humano, cualquiera que sea su creencia, raza, sexo, posici\u00f3n econ\u00f3mica u otra condici\u00f3n. Ya est\u00e1 bien de tantos desprecios discriminatorios hacia nuestros an\u00e1logos. Ha llegado el momento de cobijar y auxiliarse, de enfundar las espadas de los unos contra los otros,  de establecer el lenguaje del respeto ante todo y sobre todo y en todas partes, de recuperar la gratuidad como abecedario de una globalizada civilizaci\u00f3n del encuentro, y no del encontronazo, ni de la venganza. Sin duda, toca ensanchar el coraz\u00f3n para poder vivir una vida m\u00e1s profunda; y, de este modo, reencontrarse con el v\u00ednculo de la amistad y la apertura hacia nuestros semejantes, desde la m\u00e1s genuina libertad y en un ambiente seguro de su persona.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se requiere de otro mundo m\u00e1s activo con la vida de todo ser humano. Ninguna energ\u00eda puede eclipsarse a nuestros ojos. Aqu\u00ed tambi\u00e9n nos falta agrandar el alma, pues corrompida la civilizaci\u00f3n humana, nada tiene sentido, ni armoniza. Desde luego, tenemos que entender la vida de otro modo m\u00e1s condescendiente, incluidas nuestras propias relaciones, pues han de tener otro esp\u00edritu m\u00e1s generoso. La guerra de los poderosos contra los d\u00e9biles es algo absurdo y arcaico. Debemos de superarlo de una vez por todas. Somos una generaci\u00f3n pensante. Pues humanicemos ese pensamiento. Por desgracia, si la eliminaci\u00f3n de la vida naciente o terminal suele enmascararse de falsedades y ego\u00edsmos, los que viven en pleno desarrollo de sus potencialidades, tampoco lo tienen f\u00e1cil bajo esta degradante atm\u00f3sfera, de tenebrosa ceguera moral. Hace falta, como el comer, el injerto de una \u00e9tica que ponga en valor la vida en todas sus etapas. Me niego a que la cultura de la muerte nos gobierne. Somos un ser viviente en movimiento, de ascendientes y descendientes, con el convencimiento de que nadie es un despojo. A\u00fan hay muchos pa\u00edses que desconocen las causas de enfermedad y muerte de su poblaci\u00f3n. Indudablemente, esto constituye un problema a la hora de evaluar el impacto de las pol\u00edticas sanitarias y de asistencia.  <\/p>\n<p>Los moradores de este mundo, y m\u00e1s sus l\u00edderes, no pueden cruzarse de brazos y permanecer indiferentes ante situaciones verdaderamente bochornosas para una civilizaci\u00f3n que nos decimos humana, ofreciendo estampas verdaderamente salvajes. A los datos me remito. M\u00e1s de un mill\u00f3n de adolescentes mueren cada a\u00f1o por causas que se podr\u00edan paralizar. La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, acaba de vociferarlo: &#8220;que podr\u00edan evitarse a trav\u00e9s de mayores inversiones en servicios de salud, educaci\u00f3n y apoyo social&#8221;. A este calvario de muertes hay que sumarle el n\u00famero de abortos o de pr\u00e1cticas de suicidio asistido, cuesti\u00f3n verdaderamente escandalizadora. Al fin y al cabo, todos deseamos vivir, y las peticiones abortistas o de muerte, suelen suceder por falta de humanidad, de apoyo psicol\u00f3gico y afectivo. En demasiadas ocasiones, olvidamos que son las asistencias a los que sufren, lo que nos humaniza y nos hace ser mejores personas. Ah\u00ed tenemos este clima de deshumanizaci\u00f3n, vici\u00e1ndonos como jam\u00e1s, en parte debido a nuestra pasividad. Con otro coraz\u00f3n  m\u00e1s fraterno, se disipa y vence cualquier ambiente de soledad, o la tentaci\u00f3n de desesperaci\u00f3n que cualquiera de nosotros podemos sufrir ma\u00f1ana mismo. A veces, nos falta esa mirada de amor y nos sobra esa otra visi\u00f3n de altaner\u00eda, que nos ciega e impide formar parte de una existencia realmente asistencial y coexistida, estimando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un r\u00e9gimen de Derecho, a fin de que todo ser humano, por \u00ednfimo que nos parezca, no se vea constre\u00f1ido al supremo recurso de la rebeli\u00f3n contra la tiran\u00eda y la opresi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Toca ensanchar el coraz\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":7615,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7614"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7614"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7614\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27554,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7614\/revisions\/27554"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7615"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7614"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7614"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7614"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}