{"id":7599,"date":"2017-05-15T00:00:00","date_gmt":"2017-05-15T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-90"},"modified":"2024-02-22T21:07:17","modified_gmt":"2024-02-23T03:07:17","slug":"algo-mas-que-palabras-90","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-90","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p><b>La vida como diversidad de timbres y tonos. <\/b><\/p>\n<p>============================<br \/>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<br \/>corcoba@telefonica.net<br \/>============================<\/p>\n<p>A poco que nos adentremos en la vida, observaremos que toda ella rebosa variedad, y esto es lo que verdaderamente nos entusiasma; el conocer, el explorar otros horizontes. \u00danicamente, la muerte es quien nos injerta uniformidad. De ah\u00ed, lo importante de superar divisiones, de comprender y de dejarnos entender por toda existencia. Globalizado el mundo, sabemos que las tres cuartas partes de los conflictos tienen una dimensi\u00f3n cultural. Est\u00e1 visto que todos tenemos algo que aportar. La exclusi\u00f3n no es de recibo. No me cansar\u00e9 de vociferarlo, nadie sobra, todos somos necesarios y precisos. La cohesi\u00f3n de los moradores, aparte de ser algo vital para encauzarnos en lo arm\u00f3nico, tambi\u00e9n nos enriquece intelectualmente, moralmente y espiritualmente. La sabidur\u00eda, fruto de lo vivido, no se alcanza recluido en los centros de pensamiento, sino compartiendo vivencias y convivencias, que es lo que nos ayuda a vivir, reconociendo nuestra propia ignorancia. Porque s\u00ed, en efecto; uno es nada, sin alguien que le aliente. Al fin y al cabo, todos nos alimentamos de todos. En consecuencia, este sinf\u00edn de entretelas, con sus pulsos y sus pausas, o si quieren de andantes poemas, son el efectivo motor del desarrollo de la especie pensante, que deshumanizada ser\u00e1 un infierno para s\u00ed misma. <\/p>\n<p>Hay que retomar esa complejidad y armonizarla. La tarea no es f\u00e1cil, pero tampoco es imposible. Ya en 2001 se produjo la Declaraci\u00f3n Universal de la UNESCO sobre la riqueza cultural y, posteriormente, la Asamblea General de las Naciones Unidas declar\u00f3 el 21 de mayo como el D\u00eda Mundial de la Diversidad Cultural para el Di\u00e1logo y el Desarrollo, a trav\u00e9s de su resoluci\u00f3n 57\/249 de diciembre de 2002. Tambi\u00e9n en 2011 la UNESCO y la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas lanzaron la campa\u00f1a: &#8220;Haz un gesto por la Diversidad y la Inclusi\u00f3n&#8221;, con el firme prop\u00f3sito de animar a las gentes y a las organizaciones de todo el mundo a que tomen medidas concretas de apoyo a la multiplicidad. Desde luego, aqu\u00ed todos estamos llamados a aceptarnos mediante gestos reales en nuestro d\u00eda a d\u00eda y a combatir la polarizaci\u00f3n y los estereotipos para mejorar el entendimiento y la cooperaci\u00f3n entre las gentes de diferentes ritmos y rimas. Precisamente, un informe reciente, publicado en enero de 2017, sobre Intolerancia Religiosa en Brasil, nos indica que el planeta vegeta una ola creciente de intolerancia y de restricciones al ejercicio del derecho a la libertad religiosa y de credo. Ojal\u00e1 aprendi\u00e9semos la lecci\u00f3n desde uno mismo, puesto que si cada cual es imperfecto y requiere de la bondad de los dem\u00e1s, tambi\u00e9n nosotros tenemos que tolerar los defectos de los otros, quiz\u00e1s hasta lograr ser ese poema interminable y perfecto, con el que todos so\u00f1amos.<\/p>\n<p>Situar la po\u00e9tica del hermanamiento en el n\u00facleo del avance constituye una revoluci\u00f3n b\u00e1sica en el porvenir de la naturaleza humana. Hasta ahora nos hemos rejuntado, pero no hemos aprendido a dejarnos resucitar por la l\u00edrica que nos circunda, hemos preferido tomar cadenas y no abrirnos al orbe, para dejarnos abrazar por \u00e9l. Todo esto llegar\u00e1 en el momento que dialoguemos aut\u00e9nticamente, con la verdad por delante. No desperdiciemos esa red de c\u00e1tedras vivientes que nos entran por los sentidos y van directas al coraz\u00f3n. S\u00f3lo as\u00ed podemos fundirnos en ese culto de culturas, o lo que es igual de realidades po\u00e9ticas, que tantas veces se nos pasan desapercibidas y son el alma de nuestra existencia, en su doble dimensi\u00f3n de proceso evolutivo y fuente de expresi\u00f3n, creaci\u00f3n e innovaci\u00f3n. Hasta ahora nos hemos mundializado, pero no fraternizado. Requerimos de otro ambiente m\u00e1s cooperante y solidario en la conciencia del g\u00e9nero humano. El arte, como la poes\u00eda, o la ciencia, pueden ayudarnos a interpretar este pluralismo con coherencia y a luchar contra las desigualdades reinantes en este mundo fr\u00edo, encorsetado en las tecnolog\u00edas y que cada amanecer siente menos ante el sufrimiento del pr\u00f3jimo. De aqu\u00ed la necesidad de unir, ya no solo la justicia y el bien com\u00fan, tambi\u00e9n otro esp\u00edritu m\u00e1s trascendente que nos devuelva nuestra capacidad de asombro, de reconocer el orden natural, o sea, de la poes\u00eda a la que se llega por la senda de lo aut\u00e9ntico, del re\u00edr a mand\u00edbula abierta y del llorar a l\u00e1grima viva.<\/p>\n<p>Nuestra historia, por consiguiente, no s\u00f3lo se verifica en esa multitud de versos, sino que, gracias a ellos, se concentra una fuente de renovaci\u00f3n de las ideas, adquiere sentido nuestro caminar al vernos y sentirnos iluminados por la veracidad, que es lo que realmente nos permite abrirnos y concebir nuevos modos de pensar. Para empezar, tenemos que desligarnos de este af\u00e1n mercantilista que mueve al mundo, propiciando un desarrollo sustentado en los latidos y sostenible con el di\u00e1logo, siempre sincero y siempre liberador.  A mi juicio, adem\u00e1s, hemos de estimular mucho m\u00e1s la creatividad conjunta, pues de nada sirve desarrollar en las nuevas generaciones ese af\u00e1n aperturista de nuestras lenguas, culturas y religiones, si luego actuamos contrariamente a lo que predicamos. Para desgracia nuestra, lo prioritario siempre es el dinero, no la cultura vivencial, aquella que va impresa en las v\u00edsceras humanas. La llaneza est\u00e1 en el reconocimiento, la comprensi\u00f3n y la tolerancia de la disparidad de linajes, sobre la base de una \u00e9tica global, confluencia basada en valores universales y en el respeto rec\u00edproco de todas las mentes humanas.<\/p>\n<p>No olvidemos que cada caminante necesita hallarse con su pulsaci\u00f3n, y rehacerse junto a los suyos. La cuesti\u00f3n no es sentirse cercano junto a los otros, sino acompa\u00f1ado por esa percusi\u00f3n del alma, que nos ayudar\u00e1 a poseer una convivencia c\u00edvica, pero tambi\u00e9n a hermanarnos, en la medida que confluyan nuestras n\u00edveas  emociones, sabiendo que el inter\u00e9s mercantilista jam\u00e1s ha forjado uniones duraderas. Por tanto, pienso, que ha llegado el momento de revisarnos, de injertarnos nuevos compromisos, apoy\u00e1ndonos en las experiencias positivas de nuestros predecesores. Sin duda, necesitamos proyectar una renovada m\u00e9trica a esta vida, tan sufrida para unos y tan privilegiada para otros. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los poetas, para entonar otros abecedarios que nos lleguen m\u00e1s y mejor, al oratorio interior de nuestro vergel, y nos despierten?. Ante el boom de injusticias, nos conviene una fuerza din\u00e1mica de cambio, que nos lleve por otros horizontes y otras sendas de menos iniquidad y perdici\u00f3n. Naturalmente, la inspiraci\u00f3n ha de llenarse de im\u00e1genes originales, sorprendentes y placenteras.<\/p>\n<p>Tras el derrumbe de nuestro endiosamiento actual, no hablaremos tanto de desarrollo y si de generosidad, puesto que vivimos en un estado al borde de todos los l\u00edmites, de recursos limitados, junto al proceder de algunos que lo acaparan todo. Frente a esas gentes que piensan que necesitamos un nuevo humanismo para el siglo XXI, a fin de renovar las aspiraciones fundamentales a la justicia, el entendimiento mutuo y la dignidad; yo estimo tambi\u00e9n, un dejar de adoctrinarnos para poder entrar m\u00e1s en el discernimiento, cuando menos para volver hacia nuestras posadas interiores, hacia la placidez que somos, m\u00e1s all\u00e1 de la conjugaci\u00f3n de verbos y de la correlaci\u00f3n de esp\u00edritus, conscientes de que, si cultivamos m\u00e1s poemas que penas, podremos tejer un destino m\u00e1s tranquilizador para todos. Por otra parte, est\u00e1 muy bien eso de ser distintos y de considerarse an\u00e1logos, pero de nada sirven los dichos, si el coraz\u00f3n no es el que habla. Esta es la cuesti\u00f3n de fondo. Tampoco somos hijos de la monoton\u00eda. La experiencia de la infinidad de aires est\u00e1 en la comunicaci\u00f3n y en la comuni\u00f3n de todos, y como tal, pertenece a toda existencia humana, que ser\u00e1 m\u00e1s perfecta, en la medida en que cada cual se entregue a esa b\u00fasqueda de la verdad y el bien, haciendo un uso adecuado de los m\u00faltiples patrimonios del planeta, entre ellos la disparidad de tonos y timbres cohabitando.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida como diversidad de timbres y tonos.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7599"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7599"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7599\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27548,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7599\/revisions\/27548"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7599"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7599"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7599"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}