{"id":7535,"date":"2017-05-08T00:00:00","date_gmt":"2017-05-08T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-86"},"modified":"2024-02-22T21:06:59","modified_gmt":"2024-02-23T03:06:59","slug":"algo-mas-que-palabras-86","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-86","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<br \/>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p><i>Cuidado con alentar posiciones de autoridad, de ordeno y mando, lo que significa que muchas veces los derechos humanos y las libertades fundamentales tampoco son respetados, y las personas son tratadas como un mero inter\u00e9s.<\/i><\/p>\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca se necesitan agentes de concordia, personas  dispuestas a darse y a donarse con la naturaleza y sus an\u00e1logos, ciudadanos en di\u00e1logo para construir puentes de libertad y derribar los muros que nos acorralan. Es tiempo de acci\u00f3n y mesura. La pesca excesiva, el impacto del cambio clim\u00e1tico y la acidificaci\u00f3n de los oc\u00e9anos, ahora sabemos que afectan negativamente en la conservaci\u00f3n y el uso sostenible de los bancos de algunas especies marinas. Lo mismo sucede en tierra, lo derrochamos todo, en lugar de activar una atm\u00f3sfera responsable protectora, del planeta y de la familia humana. Desde luego, hay que poner en valor el imperativo \u00e9tico de actuar juntos y unidos, pues en todos los continentes se realizan actividades humanas que socavan nuestra propia salud, corrompiendo la capacidad de los ecosistemas para apoyar el bienestar humano. De ah\u00ed la importancia de hacer hincapi\u00e9 en las diferentes dimensiones de las relaciones humano-ambientales, reavivando enfoques distintos, pero confluentes entre s\u00ed, y as\u00ed podamos poner a salvo todas las cosas vivas que nos rodean. <\/p>\n<p>La soluci\u00f3n al problema no es f\u00e1cil, necesitamos repensar sobre el camino recorrido y reeducarnos en la protecci\u00f3n, siendo m\u00e1s conscientes de la amenaza de caos y muerte, sin precedentes en nuestra historia. Mientras Naciones Unidas busca &#8220;alfabetizar&#8221; al mundo frente al cuidado medio ambiental, hay una desconexi\u00f3n verdaderamente alarmante del linaje con sus sistemas de producci\u00f3n, con el comercio il\u00edcito de fauna y flora silvestres, vertido en un af\u00e1n de soberbia y de explotaci\u00f3n sin l\u00edmites. Nos hemos alejado tanto de nuestro propio h\u00e1bitat que ya no acertamos a cultivar y mucho menos a custodiar, lo que se nos ha dado como signo de luz, entre el ser humano y la creaci\u00f3n. Cualquier ciudadano, por consiguiente, se halle donde se halle, corre peligro en la medida en que nadie respeta a nadie. Cada cual vive a su manera y no a la manera que ha de vivir, para que la ecolog\u00eda humana y la ecolog\u00eda medioambiental, en verdad caminen acopladas. Har\u00edan falta, en consecuencia, multitud de defensores de la naturaleza, cuando menos para que el progreso de las finanzas no se haga a expensas del desastre de la biosfera.<\/p>\n<p>Para desgracia de todos, la vida humana ha dejado de tener su valor m\u00e1ximo, hasta convertirse en ocasiones en un producto m\u00e1s de mercado, confundi\u00e9ndola con los par\u00e1metros econ\u00f3micos muchas veces. Realmente, somos un peligro en peligro de extinci\u00f3n. Lo que manda es el dinero. Todo lo dem\u00e1s sobra o est\u00e1 a su servicio. Que el n\u00famero de ni\u00f1os desnutridos en Somalia aumente un 50% en s\u00f3lo cuatro meses, eso no es noticia, parece algo normal y lo asumimos. Sin embargo, s\u00ed que constituye una tragedia lo superfluo, como que se acumulen ca\u00eddas en Bolsa. La mundanidad nos absorbe hasta la misma conciencia y esto no es bueno para nadie. Deber\u00edamos pensar m\u00e1s en los seres humanos, sobre todo en los m\u00e1s vulnerables, con el establecimiento de pol\u00edticas sociales, que muchas veces deben arrancar por mejorar algo tan b\u00e1sico, como la calidad del aire que respiramos. Tambi\u00e9n nuestros humedales, r\u00edos, lagunas y fuentes, en vez de recibir basuras hay que darles otra vida m\u00e1s natural, lo que requieren un mejor aprovechamiento y protegerlos contra la contaminaci\u00f3n. Quiz\u00e1s, por tanto, tengamos desde los medios de comunicaci\u00f3n que potenciar mucho m\u00e1s la cr\u00edtica, y no demonizar a los que ejercen la libertad de expresi\u00f3n, por hablar claro, directo y profundo.<\/p>\n<p>Cuidado con alentar posiciones de autoridad, de ordeno y mando, lo que significa que muchas veces los derechos humanos y las libertades fundamentales tampoco son respetados, y las personas son tratadas como un mero inter\u00e9s. Jam\u00e1s se puede abandonar el di\u00e1logo. Es una manera de matarnos. Desde luego, si un programa de transformaci\u00f3n para el siglo XXI tiene que reconocer la igualdad de g\u00e9nero como motor de cambio social, dando lugar a m\u00e1s pol\u00edticas ambientales; de igual modo, cada ser humano tiene que mostrar otras actitudes m\u00e1s solidarias, pac\u00edficas y humildes, con atenci\u00f3n preferente a los que no se les deja hablar, o se les deja, pero tampoco se les escucha. Ciertamente, por muy formados que estemos, si no somos capaces de abrirnos a la dimensi\u00f3n transcendente de una vida en com\u00fan, dif\u00edcilmente vamos a poder avanzar en nuestra propia identidad humana, de amor y defensa de unos para con otros y de otros para con unos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No avivemos el peligro a la extinci\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":7536,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7535"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7535"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7535\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27525,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7535\/revisions\/27525"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7536"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7535"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7535"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7535"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}