{"id":7448,"date":"2017-04-17T00:00:00","date_gmt":"2017-04-17T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-82"},"modified":"2024-02-22T21:06:09","modified_gmt":"2024-02-23T03:06:09","slug":"algo-mas-que-palabras-82","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-82","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p>El poder\u00edo de los l\u00e9xicos latinos.<\/p>\n<p>============================<br \/>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<br \/>corcoba@telefonica.net<br \/>============================<\/p>\n<p>Si ya en su \u00e9poca Rub\u00e9n Dar\u00edo proporcion\u00f3 al mundo una corriente po\u00e9tica latina verdaderamente rompedora y modernista, el colombiano Garc\u00eda M\u00e1rquez situ\u00f3 tambi\u00e9n la narrativa hispanoamericana, en el sublime pedestal de la literatura mundial, con la publicaci\u00f3n de: &#8220;Cien a\u00f1os de soledad&#8221; (1967). De id\u00e9ntica forma, el novelista y ensayista Mario Vargas Llosa acrecienta esta explosi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica latina, junto a Octavio Paz (un poeta intr\u00e9pido), Jos\u00e9 Donoso (siempre implicado en temas sociales), Alejo Carpentier (acrecentando sus historias de ficci\u00f3n con sus fuentes hist\u00f3ricas), Ernesto S\u00e1bato (un hombre de verbo existencialista que ahond\u00f3 sobre los abismos de la naturaleza humana), Pablo Neruda (el poeta que le cant\u00f3 al amor como nadie), Gabriela Mistral (hizo del lenguaje coloquial una velada reflexiva), Juan Rulfo, Roa Bastos, Jorge Luis Borges, Onetti, Cort\u00e1zar, y tantos otros, que hicieron de la lengua espa\u00f1ola una cadena de pensamiento solidario. A todos ellos, hemos de agradecerles el cultivo de la palabra, pues si Cervantes uni\u00f3 todos los g\u00e9neros literarios para activar un estilo incluyente de ideas, estas gentes latinas de hondo pensar, asimismo nos trenzaron una comuni\u00f3n de voces, uni\u00e9ndonos a todos los hispanoparlantes. Este es el gran m\u00e9rito, la unidad para fortalecer los ideales, los prop\u00f3sitos y principios innatos, el bienestar general de los pueblos. Por ello, que las  Naciones Unidas celebren el D\u00eda del idioma espa\u00f1ol (23 de abril) para apoyar los programas y el desarrollo del multiling\u00fcismo y el multiculturalismo, de alguna manera nos mueve la conciencia, para poner en valor el imperio de las palabras.<\/p>\n<p>No hay espejo que mejor refleje nuestra imagen que su modo de decir. Precisamente el poder\u00edo de los l\u00e9xicos latinos, en mi humilde juicio, llega por ese proceder natural de expresar grandes pensamientos con sencillas voces. Sea como fuere, hemos de regresar a la letra impresa, a los cl\u00e1sicos, a los libros de siempre, de todo momento, que son aquellos que nunca decepcionan. Ellos pueden hacernos despertar, recordarnos lo mezquino y est\u00fapidos que somos en ocasiones. Ciertamente, el d\u00eda del idioma espa\u00f1ol se conmemora en honor a Miguel de Cervantes Saavedra, pero deber\u00edamos igualmente evocar a los art\u00edfices de esa literatura hispanoamericana, \u00fanica e imprescindible en nuestra lengua, trascendente a m\u00e1s no poder. A prop\u00f3sito, me viene a la memoria aquella c\u00e9lebre frase del escritor argentino, Jorge Luis Borges (1899-1986): &#8220;siempre imagin\u00e9 que el Para\u00edso ser\u00eda alg\u00fan tipo de biblioteca&#8221;. Ah\u00ed est\u00e1 el ed\u00e9n de las letras para despertarnos de la miseria humana. Hoy m\u00e1s que nunca requerimos estar alerta, saber discernir, pues tan importante como dominar la tierra es aprender a convivir arm\u00f3nicamente. No me cabe duda, que a trav\u00e9s de la literatura podemos encauzar otro mundo m\u00e1s habitable, puesto que es siempre el cultivo de lo aut\u00e9ntico, lo que genera buenos sentimientos. En efecto, el ser humano es un ser espiritual en continua b\u00fasqueda, que necesita reencontrarse con el di\u00e1logo, dejarse cautivar por la belleza, y hemos de reconocer que, en los autores latinos, hay un manantial de conocimiento y de experiencia contemplativa que nos ayuda a comprendernos m\u00e1s y mejor; y, sobre todo, a conducirnos por la vida.<\/p>\n<p>Con raz\u00f3n, el VII Congreso Internacional de la Lengua Espa\u00f1ola, celebrado recientemente en San Juan de Puerto Rico, homenaje\u00f3 la creatividad en espa\u00f1ol. Y en esto, hemos de ser justos. Lo recordaba el gran escritor Jorge Edwards, el d\u00eda de la inauguraci\u00f3n, con unas palabras que no me resisto a recordarlas: &#8220;Nuestros universos verbales son amplios universos mentales. Lo que necesitamos, en consecuencia, es fidelidad, conocimiento y respeto del pasado, para entrar en el futuro con paso firme. No perdernos en las ramas, en la inseguridad, en el dogmatismo, en las malas imitaciones. Tenemos un idioma rico, de una extensi\u00f3n y una diversidad geogr\u00e1fica impresionantes, y un pensamiento que siempre evita la ostentaci\u00f3n, pero que sue\u00f1a y a la vez cala en la realidad. Es una lengua que hemos escuchado siempre, que nos remueve las entra\u00f1as cada vez que volvemos a escucharla, como dijo, sabia y terca, Gabriela, y que una vez m\u00e1s nos convoca&#8221;. Emplazarse para conversar siempre es bueno. Como en otros momentos, hoy tambi\u00e9n el apasionamiento de los l\u00e9xicos latinos, nos cita y nos re\u00fane a ser creativos respecto al futuro. Ellos rompen los esquemas, toman fuerzas literarias, y se reinventan impulsos para dignificarnos mediante un di\u00e1logo fecundo. Esto es importante. No podemos quedarnos inm\u00f3viles, es hora de acciones concretas. Un itinerario vivencial, como el que muestran los autores hispanohablantes, ha de ayudarnos, sin duda, a tener una mirada m\u00e1s amplia y l\u00facida, cuando menos para valorar mejor los recursos que ya han sido utilizados por nuestros predecesores. Quiz\u00e1s deber\u00edamos aprender mucho m\u00e1s de nuestras historias.<\/p>\n<p>En este sentido, la literatura latina no es un coraz\u00f3n cerrado, sino abierto, comprensivo, que fomenta el cambio de actitudes, reflejando la realidad que nos circunda, siempre en movimiento, por lo que no admite algo est\u00e1tico en nada. Todo cambia, nada permanece. La raz\u00f3n est\u00e1 por encima de la sensibilidad y la imaginaci\u00f3n. Tambi\u00e9n nuestros l\u00e9xicos evolucionan y nos revolucionan. Exaltan valores humanos mediante la riqueza expresiva del lenguaje. No somos estatuas de museo. Somos caminantes y el camino lo tenemos que trazar cada d\u00eda, tambi\u00e9n con nuestra actitud de entendernos, pues, aunque tengamos un idioma que respete el tronco principal latino, siempre habr\u00e1 diferencias de pronunciaci\u00f3n y vocabularios de un sitio a otro. No olvidemos que la verdadera humanidad, m\u00e1s que una ciencia a laborar es un estilo de vivir, que est\u00e1 muy por encima de los apasionamientos pol\u00edticos, de las diferencias de raza e idioma y de los sectarismos religiosos. Y como tal genera su propia literatura. Am\u00e9rica, como dijo Alfonso Reyes, siempre fue tierra de fascinaci\u00f3n, fragu\u00e1ndose a partir del enfrentamiento de dos culturas: la &#8220;aborigen&#8221; y la &#8220;europea&#8221;. Por consiguiente, me atrever\u00eda a subrayar, que la originalidad de los l\u00e9xicos latinos radica en sus literatos, que beben de las experiencias de la fusi\u00f3n de razas, de la influencia de paisajes distintos, de la realidad de gobiernos injustos y de las propias injusticias sociales vertidas en sus territorios.<\/p>\n<p>Fruto de este hacer creativo, la literatura en espa\u00f1ol, es una de las m\u00e1s prol\u00edficas del planeta, ya no s\u00f3lo por la lengua en la que se ha escrito y se escribe, siendo una de las m\u00e1s difundidas, sino por la calidad y el volumen tan logrado y diverso, de sus aportaciones a nuestra propia existencia. Los l\u00e9xicos latinos, efectivamente, nos acercan esa est\u00e9tica de mestizaje permanente, que nos enriquece y aporta nuevos conceptos que nos entusiasman,  ya que las cosas que se labran con amor y con voluntad, en busca de aquello que se desea o en lo que se piensa, raramente pueden dejarnos indiferentes. Si Cervantes fue quien mereci\u00f3 el t\u00edtulo de Pr\u00edncipe de los Ingenios Espa\u00f1oles, por su obra &#8220;Don Quijote de la Mancha&#8221;, la literatura hispanoamericana en los \u00faltimos tiempos tambi\u00e9n ha contribuido a enriquecernos una lengua muy rica en expresiones, lo que nos engrandece como seres humanos al interiorizar los sentimientos y valores de numerosas naciones de Am\u00e9rica Latina, gracias a sus grandes literatos, que han sabido imprimirlos a trav\u00e9s de sus extraordinarias obras de integraci\u00f3n human\u00edstica, donde no cabe el idioma de la hipocres\u00eda, de las palabras demasiado azucaradas o vac\u00edas, sino el de la verdad aunque nos duela. Tantas  veces somos enga\u00f1ados por lo aparente, que deber\u00edamos poner este poema de Machado en nuestro horizonte: T\u00fa verdad no; la verdad\/ y ven conmigo a buscarla.\/ La tuya, gu\u00e1rdatela&#8221;. Ojal\u00e1 esta huella nos active a ser m\u00e1s fraternos, como lo es nuestro lenguaje, pr\u00f3ximo con el pr\u00f3jimo y vivo con la vida. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El poder\u00edo de los l\u00e9xicos latinos.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7448"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7448"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7448\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27490,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7448\/revisions\/27490"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7448"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7448"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7448"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}