{"id":7410,"date":"2017-04-10T00:00:00","date_gmt":"2017-04-10T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-79"},"modified":"2024-02-22T21:05:43","modified_gmt":"2024-02-23T03:05:43","slug":"algo-mas-que-palabras-79","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-79","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p>Tiempo de gratitud y gratuidad (Antes de que nos globalice la cat\u00e1strofe).<\/p>\n<p>============================<br \/>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<br \/>corcoba@telefonica.net<br \/>============================<\/p>\n<p>Nunca es tarde para poner en valor la gratitud y que reverdezcan los horizontes de la vida. Mostrar agradecimiento es lo propio de un ciudadano de bien, dispuesto a sentir el gozo de la interdependencia entre las personas y la variedad de especies con las que compartimos nuestro andar. De ah\u00ed, la importancia de protegernos unos a otros y de alumbrar la emoci\u00f3n de la poes\u00eda que nos alienta. Ojal\u00e1 aprendamos a embellecernos con la bondad de unos y de otros, a ser cada d\u00eda mejores con la esperanza de un porvenir mejor para todos, y a desvivirnos por la Madre Tierra y la Familia Humana. <\/p>\n<p>As\u00ed, con may\u00fasculas, la Tierra es la casa colectiva, en la que no han de consentirse privilegios alguno, sino justicia para todos. Al igual que cada \u00e1rbol cumple su funci\u00f3n en la biosfera, tambi\u00e9n deber\u00edamos hacerlo nosotros como seres humanos, preocup\u00e1ndonos mucho m\u00e1s por nuestro hogar com\u00fan. Por otra parte, la fr\u00e1gil estirpe debe tomar el firme prop\u00f3sito de ser m\u00e1s caritativa, m\u00e1s respetuosa con la po\u00e9tica de la creaci\u00f3n y hacer un uso moderado de las cosas. Quiz\u00e1s nuestro descontento, por aquello de lo que escaseamos, proceda de nuestra falta de reconocimiento hacia lo que tenemos. Ser\u00eda saludable, por consiguiente, hacer un serio examen de conciencia y llenos de arrepentimiento, activar un cambio de modos y maneras de vivir, a fin de mejorar, ya no solo nuestros habitables espacios, tambi\u00e9n la convivencia, o lo que es lo mismo, el sencillo arte de vivir como hermanos.<\/p>\n<p>Asimismo, la gratuidad en una \u00e9poca de tantos intereses de conveniencia y recompensa, merece ya no s\u00f3lo ser considerada, tambi\u00e9n vivida. En ocasiones, olvidamos que lo transcendente en nuestra existencia nos llega gratuitamente a poco que abramos el coraz\u00f3n. Tantas veces pensamos que todo gira alrededor nuestro, pues no percibimos la donaci\u00f3n como entrega desprendida, sino que practicamos la vanidad en cualquier rinc\u00f3n del camino, dej\u00e1ndonos al descubierto hasta nuestro amor propio.<\/p>\n<p>Por desgracia, nos hemos acostumbrado a que todo es c\u00e1lculo y medida, precio y posesi\u00f3n, algo que no puede concebirse en un mundo en el que todo nace porque s\u00ed, y en el que nadie se lleva nada consigo. En el jueves santo, precisamente, la iglesia cat\u00f3lica celebra la generosidad por excelencia, como una superabundancia de compasi\u00f3n y clemencia, de luz y caridad fraterna, sabiendo que al atardecer de nuestra existencia seremos examinados del amor. Recordemos el gesto del Se\u00f1or de lavar los pies a sus disc\u00edpulos como un acto de afecto y servicio. Al d\u00eda siguiente, con la pasi\u00f3n y muerte, lo envolver\u00e1n todo en tinieblas y oscuridad, como si el poema de la vida se borrase de nuestro iris viviente. No obstante, cuando todo parece haberse derrumbado en la nada, surge el d\u00eda y prevalece como un floreciente verso, cuando el Padre arranca a su Hijo amado del abismo de la muerte, bajo una atm\u00f3sfera verdaderamente embellecedora, tras derribar todas las barreras del odio. De igual forma, los no creyentes han de aprender de este don de la naturaleza, de esta fuerza arm\u00f3nica, a cooperar con sus an\u00e1logos de modo constructivo. Sin duda, este es el primer pulso en el camino de la transformaci\u00f3n.  <\/p>\n<p>Bien es verdad que para este cambio se requiere un creciente consenso entre toda la especie humana. Por ello, conscientes de la tremenda realidad de contiendas sembradas por el mundo, se me ocurre pedir m\u00e1s di\u00e1logo y menos amenazas, m\u00e1s conversaciones y menos silencios, tal vez una justicia universal, con una autoridad universalmente reconocida y aceptada. Todo esto, tambi\u00e9n nos exige a los humanos, un mayor compromiso de acciones conjuntas activadas desde la gratitud y la gratuidad, lo que acrecienta la amistad entre pueblos. Hoy m\u00e1s que nunca nos hace falta aglutinar sosiego, pero tambi\u00e9n empujar lenguajes comprensivos que mermen las tensiones mundiales, que mal que nos pese, est\u00e1n aumentando considerablemente. Tambi\u00e9n se acrecienta el n\u00famero de seres humanos que viven con miedo cr\u00f3nico y necesitan terapia, muchos de ellos ni\u00f1os. <\/p>\n<p>Subsiguientemente, deber\u00edamos mirarnos m\u00e1s en nuestra historia y perseguir un coloquio entre culturas m\u00e1s inclusivo, respetando en todo momento la diversidad y nuestras diferencias, escuch\u00e1ndonos m\u00e1s y mejor, sobre todo poniendo empe\u00f1o en los acercamientos de unos y otros, con un esp\u00edritu de compromiso y flexibilidad. Sea como fuere, necesitamos reencontrarnos como humanidad antes de que nos globalice la cat\u00e1strofe, ya que todos somos necesarios e imprescindibles. El fortalecimiento de las normas internacionales es un avance fundamental, ha de serlo por muy dif\u00edcil y largo que sea el pasaje de la paz. En cualquier caso, nadie puede actuar a su antojo, con total impunidad, violentando los derechos humanos. No sigamos, en consecuencia, destruyendo el esp\u00edritu humano de la concordia, que nos pasar\u00e1 factura m\u00e1s pronto que tarde.<\/p>\n<p>Ciertamente, lo arm\u00f3nico hace crecer las peque\u00f1as cosas de cada d\u00eda; la discordia, sin embargo, todo lo arruina. Al fin uno siempre recuerda, con cierta dosis de gratitud, aquellas gentes que impulsaron en nosotros buenos sentimientos, como el de la gratuidad sin negocio. En un mundo en el que todo se compra y se vende, por momentos hasta la propia vida humana, es bueno que las culturas diversas huyan de ese af\u00e1n mercantilista, principalmente en cuestiones de principios. Lo dec\u00eda el inolvidable cient\u00edfico alem\u00e1n, nacionalizado estadounidense, Albert Einstein (1879-1955): &#8220;Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor; despu\u00e9s, todo el amor pertenece a los pensamientos&#8221;. En efecto, uno vive con las ideas, las comparte ofreci\u00e9ndolas de manera franca y noble, a la espera de que  puedan contribuir a una atm\u00f3sfera de alianzas, siempre y cuando cohabiten mentes abiertas. <\/p>\n<p>Con frecuencia, pensamos que solamente nosotros tenemos raz\u00f3n, y apenas hacemos nada por entender otras reflexiones; es la idolatr\u00eda del propio pensamiento: yo lo pienso as\u00ed, esto debe ser as\u00ed y punto. Pues no, la vida es algo m\u00e1s que un lenguaje \u00fanico, que un coraz\u00f3n con un abecedario, por muchas titulaciones superiores que poseamos. Hay que ser humildes, tanto como el polvo del camino, y ver que los endiosamientos nos han degradado como personas. Est\u00e1 visto que paso a paso, podemos hacer m\u00e1s entre todos, para cimentar nuestro acontecer diario en valores comunes de igualdad y dignidad humana. La exclusi\u00f3n no es de recibo, tampoco es de justicia. Defender los derechos humanos, estemos donde estemos, va en congratulaci\u00f3n de todos.<\/p>\n<p>Estoy convencido de que si practic\u00e1semos m\u00e1s la gratuidad con nosotros mismos, vivir\u00edamos mejor, al  menos con menos fraudes, pues uno siempre ha de poseer el privilegio de ser uno mismo para no ser absorbido por la tribu del dividendo, que utiliza el &#8220;tanto tienes, tanto vales&#8221;. Uno tiene que interrogarse en libertad siempre, y tener tiempo para poder asombrarse, tanto de sus propias ideas como de las que le llegan. Tambi\u00e9n la sabidur\u00eda es un don que nos permite discernir lo verdaderamente transcendental de lo secundario, especialmente en un mundo de tanta ausencia de amor y de respeto a la vida, al pr\u00f3jimo y a toda la creaci\u00f3n. Sin duda, es saludable el mensaje de donarse, de salir de uno mismo, de abrazarse al mundo y a la humanidad. Juntos, al fin, defendamos con gratitud y gratuidad los derechos de los dem\u00e1s, hoy, ma\u00f1ana y siempre. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiempo de gratitud y gratuidad (Antes de que nos globalice la cat\u00e1strofe).<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7410"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7410"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7410\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27474,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7410\/revisions\/27474"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7410"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7410"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7410"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}