{"id":7348,"date":"2017-03-31T00:00:00","date_gmt":"2017-03-31T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-76"},"modified":"2024-02-22T21:05:19","modified_gmt":"2024-02-23T03:05:19","slug":"algo-mas-que-palabras-76","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-76","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<br \/>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p>En el coraz\u00f3n de todo di\u00e1logo sincero est\u00e1 siempre la deferencia por el otro, la consideraci\u00f3n y el afecto por nuestro an\u00e1logo; algo que hay que propiciar desde la misma familia (para hacer familia), y desde la escuela (para sentar conciencia), ya que es algo m\u00e1s que un intercambio de ideas, es una manera de acercarse para confrontar diversos puntos de vista, y as\u00ed poder examinar aquello que nos une y aquello que nos separa.<\/p>\n<p>Hoy el mundo necesita resolver el campo de los conflictos por la v\u00eda del di\u00e1logo y la comprensi\u00f3n, puesto que la violencia jam\u00e1s resuelve contienda alguna, ni siquiera aminora sus consecuencias catastr\u00f3ficas. A poco que nos adentremos en nuestra historia veremos que el recurso a las armas lo \u00fanico que ha generado es m\u00e1s dolor, m\u00e1s derrota de la raz\u00f3n, m\u00e1s fracaso de la humanidad. Es hora, pues, que aprendamos a dirimir las controversias por la v\u00eda del entendimiento, de la racionalidad y del consenso. De lo contrario, activaremos un mundo salvaje en el que todos estamos amenazados por la globalizaci\u00f3n del terror. Frente a estos sembradores de la locura del caos, se requiere serenidad, sosiego y mucha calma, para tomar el valor preciso y la valent\u00eda necesaria, a fin de poder detener a estos lobos destructores de vida. No podemos perder m\u00e1s tiempo en discursos vac\u00edos, la especie humana corre peligro de extinci\u00f3n en batallas in\u00fatiles. Con el camino recorrido hasta ahora, y totalmente globalizados, solicitamos armonizar diferencias, establecer pautas de concordia, abrir fronteras y detener a los sembradores del miedo. <\/p>\n<p>&nbsp; Mirando nuestra realidad actual, toca hacer justicia m\u00e1s all\u00e1 de las palabras de la ley, dignificando a todo ser humano; y, sobre todo, escuchando m\u00e1s. La base sobre la cual construir la paz, algo verdaderamente necesario para acrecentar una convivencia m\u00e1s humana, demanda en primer t\u00e9rmino un silencioso di\u00e1logo del alma consigo mismo entorno al ser, y despu\u00e9s poner o\u00eddo para comprender lo que se piensa. A rengl\u00f3n seguido, es fundamental que la moral y la \u00e9tica est\u00e9n presentes en todas nuestras transacciones. Si los l\u00edderes del mundo no contribuyen a ejemplarizar los mercados, as\u00ed como a socorrer a toda persona, s\u00f3lo se estar\u00e1 ayudando a que se acreciente la corrupci\u00f3n y a aquellos que, como el ISIS y Al Qaeda, usan estos argumentos para reclutar a m\u00e1s gente para poner en riesgo la seguridad planetaria. Hemos de ser solidarios, ya no solo con los refugiados, tambi\u00e9n con los pobres y los excluidos. Tenemos que superar ego\u00edsmos, intereses de grupos, individualismos. Ya no podemos tolerar tantas desigualdades, tantas injusticias sembradas. El tiempo se agota para multitud de seres indefensos, en este caso para m\u00e1s de un mill\u00f3n de ni\u00f1os en el noroeste de Nigeria, Sud\u00e1n del Sur, Somalia y Yemen, acaba de advertirlo el Fondo de la ONU para la Infancia, UNICEF. <\/p>\n<p>&nbsp; En el coraz\u00f3n de todo di\u00e1logo sincero est\u00e1 siempre la deferencia por el otro, la consideraci\u00f3n y el afecto por nuestro an\u00e1logo. Algo que hay que propiciar desde la misma familia (para hacer familia), y desde la escuela (para sentar conciencia), ya que es algo m\u00e1s que un intercambio de ideas, es una manera de acercarse para confrontar diversos puntos de vista, y as\u00ed poder examinar aquello que nos une y aquello que nos separa. Desde luego, los derechos humanos han de ser el abecedario de todas las pol\u00edticas. Lo acaba de subrayar la presidenta de Chile, Michelle Bachelet ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU: &#8220;para alcanzar la paz y la seguridad, as\u00ed como el desarrollo sostenible se debe poner la dignidad y los derechos de las personas al centro de las pol\u00edticas y las decisiones de los gobiernos&#8221;. Sin duda, esto exige poner m\u00e1s atenci\u00f3n, mayor sinton\u00eda ante las quejas de los ciudadanos, mayor deseo de tender la mano hasta el fondo del que nos necesite, pues la comuni\u00f3n surge del di\u00e1logo fraterno. No lo olvidemos. Si en verdad queremos llegar a la plena armon\u00eda, hemos de avivar en nosotros el esp\u00edritu m\u00e1s intercesor. <\/p>\n<p>&nbsp; Bajo esta perspectiva conciliadora que nace del aut\u00e9ntico di\u00e1logo, toda la comunidad mundial est\u00e1 llamada a adoptar lenguajes de confluencia. No hay otro modo de humanizarse que el respeto a una convivencia en el que todo est\u00e1 conectado; y, para esta conexi\u00f3n, lo que menos falta hacen son las armas, y s\u00ed la confianza entre todos y la cooperaci\u00f3n (colaboraci\u00f3n) como acci\u00f3n rec\u00edproca. Quiero pensar en la gran formaci\u00f3n de las generaciones venideras para reconducirnos ( y no destruirnos), a otra atm\u00f3sfera de menos intereses y de m\u00e1s donaci\u00f3n entre los humanos. Para empezar, es hora de poner fin en el mundo a las armas nucleares. No tienen sentido en un planeta, con una ciudadan\u00eda, dispuesta a la construcci\u00f3n de un mundo hermanado por el di\u00e1logo. Hagamos borr\u00f3n y cuenta nueva. Reconcili\u00e9monos, \u00a1pero ya!. Sabemos que la guerra es la negaci\u00f3n de todos los derechos y un asalto dram\u00e1tico a toda vida. Sin embargo, el di\u00e1logo es la afirmaci\u00f3n de nosotros mismos y un pulso al verso, que sostenemos en forma de latido al respirar, para acrecentar el poema de la existencia. La opci\u00f3n est\u00e1 clara, \u00bfo no?<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La apuesta por un di\u00e1logo sincero<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":7349,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7348"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7348"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7348\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27451,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7348\/revisions\/27451"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7349"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7348"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7348"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7348"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}