{"id":7280,"date":"2017-03-23T00:00:00","date_gmt":"2017-03-23T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/de-carceles-y-electrodomesticos"},"modified":"2024-02-22T21:04:56","modified_gmt":"2024-02-23T03:04:56","slug":"de-carceles-y-electrodomesticos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/de-carceles-y-electrodomesticos","title":{"rendered":"De c\u00e1rceles y electrodom\u00e9sticos"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Talina Gonz\u00e1lez.<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>Perm\u00edteme hacerte unas preguntas,<br \/>\nquerido lector: \u00bfCada cu\u00e1ndo llevas tu auto al taller? \u00bftu lavadora? \u00bftu<br \/>\nrefrigerador? Cuando compramos un electrodom\u00e9stico nos lo entregan con un<br \/>\ninstructivo que recomienda mantenimiento cada determinado tiempo para prevenir<br \/>\nerrores o da\u00f1os en nuestro reci\u00e9n adquirido patrimonio. <\/p>\n<p>Siendo honesta, soy de aquellos<br \/>\nmexicanos promedio que se esperan hasta el \u00faltimo momento: cuando el motor est\u00e1<br \/>\nhaciendo ruido (m\u00e1s de una vez hasta que de plano se descompone y me deja<br \/>\nvarada en medio de la calle); hasta que el refri ya no enfr\u00eda o la lavadora ya<br \/>\nno centrifuga. <\/p>\n<p>Eso ocurre en el plano de las cosas<br \/>\n\u00fatiles, \u00bfqu\u00e9 contestar\u00edas si te pregunto por tu contenedor de basura? \u00bfo sobre<br \/>\nla periodicidad con la que haces limpieza en el cuartito de los triques? <\/p>\n<p>Las respuestas variar\u00e1n, pero<br \/>\nseguramente, el mantenimiento de estos objetos y lugares es mucho menos<br \/>\nconstante que el de los objetos y lugares \u00fatiles. <\/p>\n<p>Pues bien, por siglos, las c\u00e1rceles<br \/>\nhan sido el &#8220;dep\u00f3sito de la basura&#8221;, &#8220;el cuartito de los<br \/>\ntriques&#8221; de la sociedad, y es &#8220;justificable&#8221; porque lo normal es<br \/>\nquerer quitar de la vista lo que no nos gusta, alejarlo lo m\u00e1s que se pueda<br \/>\nhasta que podamos olvidarnos de ello. <\/p>\n<p>En las sociedades m\u00e1s primitivas,<br \/>\ncuando hab\u00eda liderazgos s\u00f3lidos y las comunidades eran peque\u00f1as, se exiliaba a<br \/>\nlos indeseables. <\/p>\n<p>Con el tiempo se vio que alejarlos<br \/>\npodr\u00eda ser perjudicial a largo plazo porque la distancia pod\u00eda hacerlos m\u00e1s<br \/>\nfuertes, les pod\u00eda dar la opci\u00f3n de conseguir aliados y regresar a &#8220;hacer<br \/>\nde las suyas&#8221; con mayor poder. As\u00ed que se inventaron los calabozos, las<br \/>\nmazmorras, y se colocaron en lo &#8220;m\u00e1s profundo de las ciudades&#8221;, bajo<br \/>\nla vigilancia de las guardias reales, feudales, coloniales. <\/p>\n<p>Eran otros tiempos: tiempos en que<br \/>\nla ley se impon\u00eda y se cumpl\u00eda, no por correcta sino por que as\u00ed lo dec\u00eda el<br \/>\nmonarca o regente de la ciudad.<\/p>\n<p>La sociedad evolucion\u00f3, las<br \/>\nciudades crecieron. La delincuencia tambi\u00e9n, as\u00ed que se opt\u00f3 por alejar a los<br \/>\ncriminales de las comunidades. Las c\u00e1rceles se pusieron fuera de la vista de<br \/>\nlos ciudadanos. M\u00e1s all\u00e1 de los confines remotos de las ciudades, donde no<br \/>\nmolestaran.<\/p>\n<p>Y as\u00ed ha sido hasta que el destino<br \/>\nnos alcanz\u00f3 otra vez y pese a todos los esfuerzos, los criminales nos vuelven a<br \/>\n&#8220;molestar&#8221; desde su escondite secreto.<\/p>\n<p>Nunca he estado en la c\u00e1rcel, mi<br \/>\nvisi\u00f3n sobre estos lugares viene de documentales, reportajes y por supuesto de<br \/>\nla pel\u00edcula &#8220;Atrapen al Gringo&#8221; que uno desear\u00eda fuera fruto de la<br \/>\nimaginaci\u00f3n de un guionista estadounidense.<\/p>\n<p>El punto en com\u00fan es que a pesar<br \/>\ndel discurso internacional que promueve a las c\u00e1rceles como lugares de<br \/>\nReinserci\u00f3n Social, donde la necesidad de &#8220;reconstruir&#8221; el<br \/>\n&#8220;tejido social&#8221; se hace m\u00e1s evidente, en M\u00e9xico no hemos sido capaces<br \/>\nde cumplir con los requerimientos m\u00ednimos necesarios, siquiera, para una vida<br \/>\ndigna, y parte de las razones, creo yo, caen en esta cultura de la falta de<br \/>\nprevenci\u00f3n y mantenimiento en todos los aspectos y si a nuestros<br \/>\nelectrodom\u00e9sticos les va como les va, \u00bfqu\u00e9 pueden esperar nuestros CERESOS?.<\/p>\n<p>Lo cierto es que nuestras c\u00e1rceles<br \/>\nson una mezcla de guettos, mazmorras y centros de exilio social, donde el reto<br \/>\ndiario es sobrevivir.<\/p>\n<p>Por no ir m\u00e1s lejos, nuestra C\u00e1rcel<br \/>\nP\u00fablica de Canc\u00fan, que lleva d\u00e9cadas posicionada como una de las peores del<br \/>\npa\u00eds sin salir de la lista. <\/p>\n<p>Los datos hist\u00f3ricos duros me<br \/>\nfaltan, pero como cancunense de d\u00e9cadas puedo dibujar un boceto de lo que<br \/>\npodr\u00eda ser su historia.<\/p>\n<p>En su origen, nuestra ciudad,<br \/>\nnuestro para\u00edso al que muchos llegamos buscando y encontrando trabajo y<br \/>\ndesarrollo, diversi\u00f3n y naturaleza, no necesitar\u00eda de una c\u00e1rcel de m\u00e1xima<br \/>\nseguridad. <\/p>\n<p>A lo sumo, de un lugar para<br \/>\nresguardar a los borrachos que ocasionaban desmanes por la calle. <\/p>\n<p>La ciudad creci\u00f3, la inseguridad<br \/>\ntambi\u00e9n, y todos nos dijimos que no pasaba nada, que eran hechos<br \/>\naislados. <\/p>\n<p>Lleg\u00f3 la droga, la delincuencia<br \/>\norganizada, la violencia, y mientras estuvo lejos, all\u00e1 en las Regiones,<br \/>\nseguimos pensando que todo estaba bien: &#8220;son hechos aislados&#8221; se<br \/>\nconvirti\u00f3 en una frase com\u00fan. <\/p>\n<p>Si se deten\u00edan a los criminales se<br \/>\nlos llevaban lejos, a la C\u00e1rcel Municipal, d\u00f3nde no los ve\u00edamos, y nunca nos<br \/>\ndimos cuenta de c\u00f3mo esos hechos aislados, esos delincuentes espor\u00e1dicos,<br \/>\nllenaron, superaron y rebasaron con creces los 750 lugares que nuestra C\u00e1rcel<br \/>\nP\u00fablica Municipal ten\u00eda previstos para este centro tur\u00edstico en apogeo lleno de<br \/>\noportunidades para todos.<\/p>\n<p>Las cosas se salieron de control<br \/>\nhace mucho tiempo, pero apenas en los \u00faltimos a\u00f1os, cuando las cosas est\u00e1n<br \/>\ndesbord\u00e1ndose, nos damos cuenta de que hay algo que se est\u00e1 pudriendo en el<br \/>\nbote de basura.<\/p>\n<p>Con tristeza leo las notas sobre la<br \/>\nsituaci\u00f3n en las c\u00e1rceles del pa\u00eds y del estado, hablan de dinero, de<br \/>\nampliaciones, de construcciones, de infraestructura. Terminolog\u00eda y acciones que<br \/>\nvisto est\u00e1, est\u00e1n muy lejos de nuestras posibilidades.<\/p>\n<p>Pocos hablan de las personas que en<br \/>\nellas habitan, de lo que sienten, de lo que viven, del reto que es para un<br \/>\nladr\u00f3n minorista intentar sobrevivir al exilio al lado de un violador o un<br \/>\nasesino. De los rencores que van guardando contra los que los ignoramos desde<br \/>\nfuera, mientras disfrutamos de una vida mucho m\u00e1s digna &nbsp;que la<br \/>\nsuya. <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 necesitan nuestras c\u00e1rceles<br \/>\npara convertirse en Centros de Reintegraci\u00f3n Social? La respuesta no es tan<br \/>\nobvia, pero seguramente es mas compleja que una cifra de 7 ceros. <\/p>\n<p>Mi aportaci\u00f3n ser\u00eda poner sobre la<br \/>\nmesa la solidaridad y la participaci\u00f3n social. De alguna manera, nuestros<br \/>\npresos necesitan lo mismo que necesitamos ac\u00e1 afuera para recuperar nuestro<br \/>\nCanc\u00fan: una visi\u00f3n comunitaria, pero sobre todo, que dejemos de enga\u00f1arnos con<br \/>\nla idea de que las cosas est\u00e1n bien mientras nos queden lejos y fuera de<br \/>\nnuestra vista. <\/p>\n<p>En ingl\u00e9s se suele decir:<br \/>\n&#8220;when the shit hits the fan&#8230;&#8221; lo que sigue a los puntos suspensivos<br \/>\nsuele quedar abierto al oyente y as\u00ed deber\u00eda dejarlo. Lamentablemente a estas<br \/>\nalturas de la columna me surge una nueva pregunta por hacer: Y tu, querido<br \/>\nlector \u00bfya te salpicaste?<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Talina Gonz\u00e1lez.<\/p>\n","protected":false},"author":1062,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7280"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1062"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7280"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7280\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27426,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7280\/revisions\/27426"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7280"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7280"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7280"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}