{"id":7208,"date":"2017-03-10T00:00:00","date_gmt":"2017-03-10T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-palabras"},"modified":"2024-02-22T21:04:33","modified_gmt":"2024-02-23T03:04:33","slug":"algo-mas-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-palabras","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s palabras"},"content":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<br \/>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p><i>Est\u00e1 visto que esta era del conocimiento nos deja sin tiempo<\/i><br \/><i> para la reflexi\u00f3n, todo es doctrina interesada y excluyente,<\/i><br \/><i> esta putrefacta atm\u00f3sfera nos mata<\/i>.<br \/>__________________________________<\/p>\n<p>Es hora de levantarse y actuar. No podemos quedar paralizados por el recelo a lo que nos pueda pasar, tampoco por el miedo a ser aprisionados, necesitamos activar el coraje e impulsar el intelecto con tenacidad, pero sin fanatismos; con entusiasmo, pero sin rudeza; sabiendo que todo se forma de la uni\u00f3n y de la unidad, de caminar juntos y de hacer pi\u00f1a para aliviar las necesidades humanitarias. Son tantas las pesadillas que nos circundan, que hemos de reaccionar siempre con sentido de humanidad, m\u00e1xime en un momento de tantas hostilidades, donde nadie respeta a nadie, ni a las propias leyes internacionales. <\/p>\n<p>Por otra parte, cada jornada son m\u00e1s los pa\u00edses mudos,  en el que los ciudadanos no pueden hacer o\u00edr sus voces porque afrontan riesgos graves, grav\u00edsimos, lo que dificulta la convivencia en un planeta cada vez m\u00e1s deshumanizado, desquiciado por mil patolog\u00edas y desmembrado por la mentira, ante los mil atropellos que continuamente se suceden. Ciertamente, ante esta bochornosa situaci\u00f3n, cada aurora cuesta m\u00e1s vivir y, sobre todo, vivir dignamente; usurpadas las ra\u00edces, desmemoriados y desplumados de la conciencia colectiva de la continuidad hist\u00f3rica del linaje, del modo de pensar y de sentir, de la manera de hacer cultura y de cultivarse.<\/p>\n<p>Est\u00e1 visto que esta era del conocimiento nos deja sin tiempo para la reflexi\u00f3n. Todo es doctrina interesada y excluyente. Esta putrefacta atm\u00f3sfera nos mata. Apenas podemos caminar libremente, ya que  se impone la ley del m\u00e1s fuerte. Adem\u00e1s, llegado al atardecer de la existencia, cuando no eres productivo te eliminan como si uno fuese un mero producto m\u00e1s de mercado. A este calvario, hay que sumarle el fen\u00f3meno de la explotaci\u00f3n y de la opresi\u00f3n, empujado por una econom\u00eda insensible que reduce al ser humano a un objeto m\u00e1s, sin voluntad alguna. Los efectos de este desorden son bien palpables. Hay un vac\u00edo que nos confunde a m\u00e1s no poder y nos deja sin aliento. <\/p>\n<p>En consecuencia, el abuso est\u00e1 a la orden del d\u00eda, pues todo se relativiza al dinero y al poder, lo dem\u00e1s se degrada y se deval\u00faa. Junto a este clima de arbitrariedades, m\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano provocar\u00e1 su estampida, su descarga en forma de agresi\u00f3n y de contienda. En este sentido, tambi\u00e9n viene aumentando el riesgo de una carrera armament\u00edstica. Con raz\u00f3n el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas acaba de llamar una vez m\u00e1s a aplicar con rigor las sanciones a Corea del Norte tras sus continuos lanzamientos de misiles. Como advirti\u00f3  el presidente del Consejo, en declaraciones recientes: &#8220;Estas actividades contribuyen al desarrollo de sistemas de lanzamiento de armas nucleares, incrementan las tensiones en la regi\u00f3n y m\u00e1s all\u00e1 de ella, aumentando el riesgo a rearmarnos&#8221;. Qu\u00e9 pena, que en lugar de desterrar las armas, continuemos probando las barbaries.<\/p>\n<p>Por si fuera poco todo este mundo de pesadillas y atropellos, nuestra generaci\u00f3n anda tan desorientada por envidias y celos, que estamos alimentando un esp\u00edritu interno verdaderamente devorador unos de otros. Pa\u00edses que retornan a viejas divisiones que se cre\u00edan ya superadas, gentes sin escr\u00fapulos que todo lo embadurnan de odios en lugar de avivar una cultura de cooperaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n. As\u00ed no podemos avanzar. Hoy m\u00e1s que nunca vivimos esa falsa paz, ese aparente sosiego de una minor\u00eda privilegiada, ese esp\u00edritu mundano que no le interesa hacer justicia justa, sino fingida o figurada en la ret\u00f3rica. En alg\u00fan momento deber\u00edamos repensar como especie y ver que la realidad nos supera para mal. Cada instante somos m\u00e1s lobos, menos precisos y menos preciosos tambi\u00e9n. De ah\u00ed la urgente necesidad de un pacto de especie por la concordia, por el sentimiento colectivo, por la creaci\u00f3n de tribunas para la convivencia. <\/p>\n<p>La familia humana no se entiende de otra manera, requiere de armon\u00eda como de pan, de tranquilidad, pues lo importante es no caminar solos. Por desgracia, muchas gentes son el blanco del comercio, viven pr\u00e1cticamente en condiciones de esclavitud, en un mundo globalizado, pero sin coraz\u00f3n. Ojal\u00e1 las nuevas generaciones movilicen una solidaridad desinteresada. Para eso, hacen falta lideres de amplios horizontes y de coherentes actuaciones. Precisamente, a mi juicio, el problema actual del planeta es la falta de liderazgo mundial. Necesitamos gentes de bien y bondad, capaces de aglutinar y no discriminar, de poner orden y de realzar pol\u00edticas respetuosas con todos. Claro, por consiguiente, es necesario una educaci\u00f3n que nos universalice en el pensamiento cr\u00edtico y que ofrezca un pasaje de maduraci\u00f3n en conciencia, en valores y principios de verdad. Progreso sin compasi\u00f3n no es m\u00e1s que una ruina del alma que, agotada, lleva en su culpa la pena.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ante las mil pesadillas y los millones de atropellos<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":7209,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7208"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7208"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7208\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27400,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7208\/revisions\/27400"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7209"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7208"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7208"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7208"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}