{"id":7184,"date":"2017-03-09T00:00:00","date_gmt":"2017-03-09T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-68"},"modified":"2024-02-22T21:04:17","modified_gmt":"2024-02-23T03:04:17","slug":"algo-mas-que-palabras-68","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-68","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p>Ante las mil pesadillas y los millones de atropellos.<\/p>\n<p>============================<br \/>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<br \/>corcoba@telefonica.net<br \/>============================<\/p>\n<\/p>\n<p>Es hora de levantarse y actuar. No podemos quedar paralizados por el<br \/>\nrecelo a lo que nos pueda pasar, tampoco por el miedo a ser aprisionados,<br \/>\nnecesitamos activar el coraje e impulsar el intelecto con tenacidad, pero sin<br \/>\nfanatismos; con entusiasmo, pero sin rudeza; sabiendo que todo se forma de la<br \/>\nuni\u00f3n y de la unidad, de caminar juntos y de hacer pi\u00f1a para aliviar las<br \/>\nnecesidades humanitarias. Son tantas las pesadillas que nos circundan, que hemos<br \/>\nde reaccionar siempre con sentido de humanidad, m\u00e1xime en un momento de tantas<br \/>\nhostilidades, donde nadie respeta a nadie, ni a las propias leyes<br \/>\ninternacionales.<\/p>\n<p>Por otra parte, cada jornada son m\u00e1s los pa\u00edses mudos, &nbsp;en el que los ciudadanos no pueden hacer o\u00edr<br \/>\nsus voces porque afrontan riesgos graves, grav\u00edsimos, lo que dificulta la<br \/>\nconvivencia en un planeta cada vez m\u00e1s deshumanizado, desquiciado por mil<br \/>\npatolog\u00edas y desmembrado por la mentira, ante los mil atropellos que<br \/>\ncontinuamente se suceden. Ciertamente, ante esta bochornosa situaci\u00f3n, cada aurora<br \/>\ncuesta m\u00e1s vivir y, sobre todo, vivir dignamente; usurpadas las ra\u00edces,<br \/>\ndesmemoriados y desplumados de la conciencia colectiva de la continuidad<br \/>\nhist\u00f3rica del linaje, del modo de pensar y de sentir, de la manera de hacer<br \/>\ncultura y de cultivarse.<\/p>\n<p>Est\u00e1 visto que esta era del conocimiento nos deja sin tiempo para la<br \/>\nreflexi\u00f3n. Todo es doctrina interesada y excluyente. Esta putrefacta atm\u00f3sfera<br \/>\nnos mata. Apenas podemos caminar libremente, ya que  se impone la ley del m\u00e1s fuerte. Adem\u00e1s,<br \/>\nllegado al atardecer de la existencia, cuando no eres productivo te eliminan<br \/>\ncomo si uno fuese un mero producto m\u00e1s de mercado. A este calvario, hay que<br \/>\nsumarle el fen\u00f3meno de la explotaci\u00f3n y de la opresi\u00f3n, empujado por una<br \/>\neconom\u00eda insensible que reduce al ser humano a un objeto m\u00e1s, sin voluntad<br \/>\nalguna. Los efectos de este desorden son bien palpables. Hay un vac\u00edo que nos<br \/>\nconfunde a m\u00e1s no poder y nos deja sin aliento.<\/p>\n<p>En consecuencia, el abuso est\u00e1 a la orden del d\u00eda, pues todo se<br \/>\nrelativiza al dinero y al poder, lo dem\u00e1s se degrada y se deval\u00faa. Junto a este<br \/>\nclima de arbitrariedades, m\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano provocar\u00e1 su estampida, su<br \/>\ndescarga en forma de agresi\u00f3n y de contienda. En este sentido, tambi\u00e9n viene<br \/>\naumentando el riesgo de una carrera armament\u00edstica. Con raz\u00f3n el Consejo de<br \/>\nSeguridad de Naciones Unidas acaba de llamar una vez m\u00e1s a aplicar con rigor<br \/>\nlas sanciones a Corea del Norte tras sus continuos lanzamientos de misiles.<br \/>\nComo advirti\u00f3  el presidente del Consejo,<br \/>\nen declaraciones recientes: &#8220;Estas actividades contribuyen al desarrollo<br \/>\nde sistemas de lanzamiento de armas nucleares, incrementan las tensiones en la<br \/>\nregi\u00f3n y m\u00e1s all\u00e1 de ella, aumentando el riesgo a rearmarnos&#8221;. Qu\u00e9 pena,<br \/>\nque en lugar de desterrar las armas, continuemos probando las barbaries.<\/p>\n<p>Por si fuera poco todo este mundo de pesadillas y atropellos, nuestra<br \/>\ngeneraci\u00f3n anda tan desorientada por envidias y celos, que estamos alimentando<br \/>\nun esp\u00edritu interno verdaderamente devorador unos de otros. Pa\u00edses que retornan<br \/>\na viejas divisiones que se cre\u00edan ya superadas, gentes sin escr\u00fapulos que todo<br \/>\nlo embadurnan de odios en lugar de avivar una cultura de cooperaci\u00f3n y<br \/>\ncolaboraci\u00f3n. As\u00ed no podemos avanzar. Hoy m\u00e1s que nunca vivimos esa falsa paz,<br \/>\nese aparente sosiego de una minor\u00eda privilegiada, ese esp\u00edritu mundano que no<br \/>\nle interesa hacer justicia justa, sino fingida o figurada en la ret\u00f3rica. En alg\u00fan<br \/>\nmomento deber\u00edamos repensar como especie y ver que la realidad nos supera para<br \/>\nmal. Cada instante somos m\u00e1s lobos, menos precisos y menos preciosos tambi\u00e9n.<br \/>\nDe ah\u00ed la urgente necesidad de un pacto de especie por la concordia, por el<br \/>\nsentimiento colectivo, por la creaci\u00f3n de tribunas para la convivencia.<\/p>\n<p>La familia humana no se entiende de otra manera, requiere de armon\u00eda<br \/>\ncomo de pan, de tranquilidad, pues lo importante es no caminar solos. Por<br \/>\ndesgracia, muchas gentes son el blanco del comercio, viven pr\u00e1cticamente en<br \/>\ncondiciones de esclavitud, en un mundo globalizado, pero sin coraz\u00f3n. Ojal\u00e1 las<br \/>\nnuevas generaciones movilicen una solidaridad desinteresada. Para eso, hacen<br \/>\nfalta lideres de amplios horizontes y de coherentes actuaciones. Precisamente,<br \/>\na mi juicio, el problema actual del planeta es la falta de liderazgo mundial.<br \/>\nNecesitamos gentes de bien y bondad, capaces de aglutinar y no discriminar, de<br \/>\nponer orden y de realzar pol\u00edticas respetuosas con todos. Claro, por<br \/>\nconsiguiente, es necesario una educaci\u00f3n que nos universalice en el pensamiento<br \/>\ncr\u00edtico y que ofrezca un pasaje de maduraci\u00f3n en conciencia, en valores y<br \/>\nprincipios de verdad. Progreso sin compasi\u00f3n no es m\u00e1s que una ruina del alma<br \/>\nque, agotada, lleva en su culpa la pena.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ante las mil pesadillas y los millones de atropellos.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7184"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7184"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7184\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27390,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7184\/revisions\/27390"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7184"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7184"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7184"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}